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CRISIS HÍDRICA. Cortes de agua: las mujeres siempre perdemos

La escasez de agua provoca que las mujeres multipliquemos labores. Tenemos que lidiar con dolores de espalda, cansancio y estrés por las dificultades para realizar tareas como el lavado de trastes, la higiene del hogar y personal, que recaen sobre nosotras.

Francisca Daniela Maestra de primaria. Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Martes 2 de febrero de 2016

Desde el pasado jueves 28 de enero por casi cinco días consecutivos se han realizado recortes totales o parciales del suministro de agua en numerosas colonias de la Ciudad de México y en algunos municipios mexiquenses. Queda invisibilizado que la falta de este recurso tiene terribles implicaciones para las mujeres.

Día con día estamos sometidas a otra jornada de trabajo que hacemos gratuitamente: el cuidado de niños, enfermos y ancianos, junto con el mantenimiento del orden y la limpieza en el hogar, como podemos. A esto se suma ir al mercado, guisar y lavar los trastes.

Pero con los cortes de agua todo esto se agrava: somos las primeras en levantarnos y las últimas en acostarnos incluso en estos días de puente para alcanzar agua pero también somos quienes nos presionamos al salir de sus trabajos para llegar a casa a apartar agua o cargar cubetas que permitan cocinar, bañar a los niños, lavar trastes y ropa.

A su vez, la falta de abastecimiento de este recurso implica un mayor gasto de dinero, con salarios que no alcanzan. Muchas mujeres deciden tomar medidas como comprar desechables para ahorrar este líquido vital o contratar pipas lo que las deja cortas para llegar a fin de mes.

El gobierno perredista contra las trabajadoras
Los cortes de agua golpearon a la clase trabajadora y a los sectores populares, pero afectaron en particular a las mujeres, sobre quienes pesa el grueso de las tareas domésticas.

Esta nueva afrenta contra las mujeres se suma a la precarización laboral impuesta por el represor Miguel Ángel Mancera, a las trabajadoras del Gobierno de Distrito Federal (GDF) con salarios miserables, sin prestaciones, ni contratos permanentes. Este expolicía que llegó al poder como candidato del Partido de la Revolución Democrática tampoco respeta el derecho de las y los trabajadores a elegir sindicalizarse sin gremios controlados por charros, como se evidenció en el caso de las trabajadoras de intendencia del Instituto de Educación Media Superior (IEMS).

A pesar de tener un discurso en pro de las mujeres, la realidad muestra que somos las mujeres trabajadoras y de sectores populares quienes nos vemos perjudicadas por un gobierno que niega los derechos más elementales, como el derecho al agua potable.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) apenas anunció que se restableció el servicio de suministro de agua. ¿Por cuánto tiempo? ¿Y en Iztapalapa e Iztacalco, donde el desabasto de agua es crónico, qué va a pasar? ¿Quién nos devuelve las horas de batallar con el agua?

Mientras tanto, casi podemos imaginarnos a las mujeres de la “casta política” como la primera dama Angélica Rivera, estresada sólo por tener que elegir qué conjunto ponerse mañana. Claro…en las mansiones no faltó el agua.