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Red Internacional
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Costa Rica. Costa Rica: Cómo seguir con la lucha contra el ajuste al presupuesto universitario

Tras haber sido aprobado el presupuesto nacional en la Asamblea Legislativa propuesto por el gobierno de Carlos Alvarado, se ha dado una situación llamativa, en la que unos afirman que el presupuesto votado afecta radicalmente el presupuesto universitario, por ejemplo el diputado del Frente Amplio, José María Villalta, así como la Junta Directiva del SINDEU; pero otros afirman que el presupuesto votado no va a tener ninguna afectación en las universidades, como la propia rectoría de la UCR.

Martes 26 de noviembre de 2019

Como fruto de la gran movilización de las diversas universidades públicas, del 22 de octubre pasado, se lograron al menos dos victorias que, al ser precisamente fruto de una movilización, no pasaron desapercibidas en el escenario político nacional. La primera de ella es que la política de “redireccionamiento” que salía de la hoy ex-Ministra de Hacienda no iba a ser aplicada de manera directa, sino que la política de choque contra las universidades fue desviada, producto de la defensa callejera contra el gobierno.

Esta derrota política de la ministra está vinculada a su posterior renuncia al cargo, ya que se combinaron sus responsabilidades políticas en la creación del déficit fiscal y su orientación de choque contra las universidades públicas. Sea cual sea la ordenación de los sucesos que han sacado a Rocío Aguilar del Ministerio de Hacienda, el resultado es el mismo: la total pérdida de capital político. Por si quedaban dudas el nuevo ministro, Rodrigo Chaves, sale del riñón mismo del Banco Mundial, por lo que su orientación será en lo fundamental, la misma.

¿Significa esto que se detuvo el ajuste contra las universidades? De ninguna manera. Pero ahora ya no está la ficha que más decididamente atacaba. Esto hace que el ajuste se vaya a aplicar de manera parcial, no con el choque que pretendía la ex Ministra, que causaba el cierre de media universidad.

La política del gobierno

Las sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa tienen como carácter distintivo que el gobierno le pone directamente la agenda a los diputados. Después de haber “salvado al estado social de derecho” con el plan fiscal del año anterior, el presidente Alvarado ha anunciado toda una agenda política. Silvia Hernández, jefa de fracción de Liberación Nacional, ha dicho al respecto que es “acertado que el presidente no le huya a los temas fuertes”. Por su parte, Carlos Avendaño, de Restauración Nacional señaló “una agenda muy ambiciosa, de gran envergadura nacional”.

Estas políticas incluyen transformación de la jornada laboral permitiendo trabajar 12 horas por día, el tan ansiado plan del salario único para los trabajadores del Estado sin “pluses”, una política para reducir la deuda de las personas altamente endeudadas que no afecte las políticas crediticias, límites a las pensiones, etc. Es una continuidad de dos tipos de políticas imbricadas, las de corte neoliberal en general y otras que se desprenden de la continuidad del ajuste fiscal, que son también neoliberales en su contenido.

En el caso de las universidades, la política ya fue aprobada en el FEES, en cuyo anexo 1, “Medidas de Contención del Gasto en Ejecución”, se contemplan la política de ajuste salarial “no mayor al crecimiento del costo de la vida”, “restricción de nombramientos en la partida de servicios especiales”, establecimiento de jornada de doce horas en choferes, conserjes y seguridad, disminución de dedicación exclusiva, reducción del pago por tiempo extraordinario, reducción de cargas académicas para la asignación de jornada, reducción en propaganda (por ejemplo en acción social), entre otros.

Desde este punto de vista, después de la marcha del 22 de octubre, al gobierno le conviene que dentro de las universidades se aplique el ajuste poco a poco, apretando un poco más el cinturón y esperando que las y los trabajadores de la universidad sufran en silencio el proceso de ajuste.

La política de la rectoría de la UCR

La política de la rectoría, desde el punto de vista del ajuste capitalista, es idéntica a la del gobierno, salvo que se suman en este caso las necesidades de la propia aristocracia universitaria.

Las autoridades universitarias quieren bajo todas las circunstancias una institución que, amparada en un lectura administrativa de la autonomía universitaria, busque proteger sus estrechos intereses dentro de los vericuetos institucionales de las universidades.

Buscan evitar que estallen más casos de acoso laboral y sexual, que es un punto débil de la imagen que proyectan las universidades, sobre todo cuando de mantener salarios siderales se refiere para la pequeña capa aristocrática, en especial en época de ajuste.

La política de la rectoría está dirigida a pasivizar la dinámica intra universitaria, que desbordó a la propia rectoría en los procesos de tomas y asambleas que realizó el movimiento estudiantil en los meses pasados. Con ello busca aplicar la orientación del anexo 1 intentando salvar todas las apariencias, al menos por ahora, mientras espera que se realicen las próximas elecciones, donde no parece haber, al menos por ahora, ningún candidato que sea “continuidad” de Jensen, cuya figura está asociada al desprestigio por el caso del nombramiento de su hija, los casos de violencia sexual y acoso, las responsabilidad política frente al interinazgo, los casos de acoso laboral, etc.

Esta tarea no le será fácil en medio del descrédito y desaparición de Progre, el partido político estudiantil progobierno y prorectoría. Otra dificultad la tiene la rectoría por el lado de las y los trabajadores y la situación del SINDEU. Pero la dificultad más grande la va a tener al verse en el problema de explicar los ataques que significan estas políticas en las sedes, especialmente en Puntarenas y Guanacaste.

El movimiento estudiantil

Las y los estudiantes han pasado por todo un laboratorio político en estos últimos meses, mismo que estuvo asociado a enormes movilizaciones, grandes cortes de ruta, asambleas, asambleas fallidas, las políticas de las diversas corrientes, entre ellas Progre (del gobierno, hoy en crisis), las facciones vinculadas al FA, entre ellas Alternativa, que ganó la FEUCR, las diversas facciones autonomistas, que van del filo trotskismo hasta el liberalismo burgués y a corrientes de izquierda, de las cuales Organízate se postuló como la más significativa después de las elecciones federativas.

En este sentido, tomando las elecciones federativas como la última demostración de opinión política del movimiento estudiantil, tendríamos que decir que una sólida mayoría está en contra de las políticas del gobierno. Sin embargo, está por verse la manera en que se expresa este rechazo. Alternativa está ligado al Frente Amplio, y el Frente Amplio es partido de gobierno y de oposición. Además, Alternativa realmente no ha planteado ninguna política pública contra los planes de ajuste y si bien es cierto ha “advertido” al gobierno respecto de que el movimiento estudiantil “volverá a la calle”, no ha dicho cómo, cuándo ni porqué.

La presión por izquierda podría terminar por desbordar a Alternativa (y con ella al FA como un todo) en caso de que la política de ajuste del gobierno y la rectoría se aplique con más rapidez de la que calcula el reformismo. José María Villalta mismo ya ha establecido criterio público respecto del ataque al presupuesto universitario, así como de las diversas políticas del gobierno. En este sentido, Alternativa parece tener un problema estratégico de gravedad, del que todavía no da muestras de posible solución.

Esta situación no deja de ser producto de la disyuntiva que hoy atraviesa al movimiento estudiantil: rechazar las políticas del gobierno “progresista” pero no haber decidido aún pelear contra las instituciones establecidas.

En ese sentido el ejemplo de Chile y Ecuador, así como la resistencia al golpe de Estado en Bolivia, pueden fácilmente ser inspiradores para un movimiento estudiantil que recién ha despertado a la lucha de clases.

Pero al mismo tiempo, la dificultad de la tarea estriba en que el movimiento estudiantil de Costa Rica tiene no solo la tarea de ponerse en el “nuevo piso chileno”, sino incluso desde ya superarlo, pues debe plantearse con toda seriedad la sangría que implica el pago al préstamo del Banco Mundial, del que cada semestre salen más de 4 millones de dólares para pagar, dinero que fácilmente podría resolver las necesidades más acuciantes de trabajadores y estudiantes de la universidad. Es un buen momento internacional para que estudiantes, justamente en Costa Rica, decidan lanzar una gran campaña contra la presencia del Banco Mundial en la educación.

La situación del interinazgo y el SINDEU

En medio de una vergonzosa asamblea de 140 personas, en que la Junta Directiva del SINDEU lanzó un linchamiento público contra el Secretario General electo de manera democrática por otros 260 afiliados hace cuatro meses, sin debido proceso, sin conocer mociones propuestas por asambleístas, se votó también desconocer el plan de lucha por la defensa del trabajo en las sedes de Puntarenas y Liberia, se desconoció la exigencia de renuncia al rector Jensen y se desconoció la creación de la seccional de personas interinas.

De esa manera reaccionaron cuatro facciones políticas ante el peligro de que interines tomaran el sindicato como la herramienta de lucha que debe ser. Los derrotados de las elecciones anteriores, así como una facción “golpista” son responsables del descabezamiento del sindicato en momentos de enorme peligro para la clase trabajadora.

Sobre la actual Junta Directiva pesa la misma incógnita que pesa sobre la dirección electa de la FEUCR, con la diferencia de que no ha sido electa y no tiene la presión de miles de personas interinas que ahora la ven con hostilidad ante su negativa al derecho elemental de la libre organización sindical.

Más gravedad aporta el hecho de que los responsables políticos del linchamiento público son una alianza entre derecha neopentecostal, una facción stalinista del Frente Amplio, el stalinismo puro de Vanguardia Popular y una facción puramente burocrática, con Bercy Silva a la cabeza, quien ha dicho públicamente que el problema del interinazgo no se puede resolver peleando por plazas y públicamente ha declarado que no es marxista, lo cual hace preguntarse por la manera en que entiende el sindicato y a la clase trabajadora y quien tiene una pésima relación con el movimiento estudiantil.

Así las cosas, parece que el SINDEU podría estar al borde de ser abiertamente peleado por personas interinas en medio de la política de ajuste para recuperarlo para el clasismo, carácter que las corrientes mencionadas han lavado por completo en el sindicato actual.

¿Qué hacer en esta coyuntura?

Las y los trabajadores de la UCR, así como el movimiento estudiantil, debemos seguir el ejemplo de Ecuador y Chile, donde ha sido con movilizaciones callejeras masivas que se ha derrotado la política del FMI y se denuncia el carácter antidemocrático y represor del régimen.

Los aparatos que deberían representar los intereses de trabajadores y estudiantes están en manos de corrientes políticas de las cuales dudamos puedan defender el trabajo docente de interinos y con ello más cupos y cursos. Ni la rectoría ni el gobierno se han planteado para resolver el problema del interinazgo, sino que más bien en el anexo 1 se comprometen a combatirlo eliminando a las personas interinas.

Por lo anterior proponemos para toda la comunidad universitaria los siguientes planteos políticos:

  1. ¡Ningún despido el próximo semestre! ¡Por el congelamiento indefinido de todos los nombramientos realizados en este momento! ¡Ni un curso menos, ni un cupo menos!
  2. Como medida de emergencia ante el ataque a los salarios, proponemos que se tome el 10% de los salarios más altos de las autoridades universitarias y se pase para salarios de personas interinas. Esta medida ya ha sido realizada en la UAM, en México.
  3. Por el no pago del préstamo al Banco Mundial para la educación y por el no pago de la deuda externa, que ese dinero se use para garantizar las necesidades básicas de trabajadores y estudiantes de la universidad.
  4. Respecto del SINDEU llamamos a la unidad de las filas trabajadoras, contra el gobierno, la rectoría y las direcciones sindicales burocráticas que buscan mantenerlas separadas, esto es, por un sindicato con libertades democráticas para todas las tendencias políticas de la clase trabajadora y con una seccional de personas interinas para organizar a este importantísimo grupo de trabajadores y trabajadoras de la universidad.