Entre la política de ajuste del gobierno hacia la universidad y crisis de legitimidad que afecta a todas las rectorías de las universidades públicas, a las direcciones oficiales del movimiento estudiantil e incluso a las direcciones burocráticas de los sindicatos universitarios, se realizaron unas elecciones universitarias inusuales.
Lunes 11 de noviembre de 2019
Estos comicios universitarios se llevaron a cabo sin la participación de la tendencia del gobierno nacional. Triunfó un partido reformista cuyo programa será difícil de aplicar en época de ajuste y la izquierda trotskista se afianzó en el tercer lugar. Un futuro incierto.
Las elecciones
El 7 y el 8 de noviembre se desarrollaron las elecciones para elegir al Directorio de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR) y a los dos representantes estudiantiles al Consejo Universitario.
El proceso electoral se retrasó una semana debido a la confrontación de importantes franjas del movimiento estudiantil con el gobierno, las Rectorías y con las propias direcciones estudiantiles oficiales, en el marco de una política de ajuste fiscal que ataca el presupuesto universitario de manera muy significativa.
Así la antesala de las elecciones estuvo marcada por una lucha que incluyó tomas de edificios y procesos asamblearios en la mayorías de las facultades de toda la universidad, iniciando en las sedes de Puntarenas y Liberia, así como una multitudinaria marcha que logró incluso bloquear la fuente de la Hispanidad el 22 de octubre pasado, una señal de la fortaleza de la movilización.
El lunes 4 de noviembre Progre, la tendencia estudiantil ligada al gobierno de Carlos Alvarado, anunció que no iba a realizar la campaña electoral, debido a los diversos “señalamientos” que se les hacían desde la base del movimiento estudiantil, que incluían numerosas votaciones en contra en todos los procesos asamblearios y posiciones que directamente les exigían la renuncia.
Sin duda alguna este proceso político estuvo dinamitado por el rol de Progre en la movilización del 22 de octubre, donde firmó una serie de “acuerdos” insustanciales con el gobierno y las Rectorías, algo que fue percibido como una traición por el movimiento estudiantil, especialmente su vanguardia.
Con la salida del gobierno de la contienda electoral -uno de los partidos más viejos de la FEUCR- se abrió inmediatamente un campo de disputa entre Liberación Nacional, partido burgués de derecha histórica del país, con un “nuevo” partido llamado U! y Alternativa, fundada por dirigentes del reformista Frente Amplio.
Esta última corriente ha ido acentuando sus posiciones de sometimiento al ajuste del FMI y el Banco Mundial, cuyo mejor ejemplo es la participación de Patricia Mora, dirigente histórica del FA, en el actual gobierno del ajuste, así como la firma de la paz social con el gobierno que Alternativa realizó en medio de la huelga general del 2018, acuerdo que enterró la participación universitaria en dicha huelga.
Finalmente Alternativa logró el 42 % de los votos para imponerse frente a Liberación (en su enésimo intento de presentar un perfil “sin ideología” donde “caben todos”) con un 29 % de la votación.
En tercer lugar, con el 11 % de los votos Organizate, dirigida en esta oportunidad por Stephanie Macluf, consolida una importante votación como oposición de izquierda al Directorio reformista.
En cuarto lugar quedó Progre, con el 5 % de los votos, en una verdadera catástrofe electoral, quedando de último lugar en Sociales, en Letras, en Artes, en las sedes de San Ramón y Liberia; el cuarto lugar en Ingeniería y en Derecho, así como el tercer lugar en Económicas, su mejor elección. En quinto lugar quedó Ya Basta, con el 4 % de los votos. 5 % de votos nulos y 4 % de votos en blanco.
La votación de la Izquierda
Como decíamos arriba, Organizate, que presentaba la candidatura de Stephanie Macluf, logró una importante votación desde la izquierda. Con una plataforma política que desde finales del año anterior está llamando a la convocatoria de una Asamblea General de Estudiantes (la instancia formal más democrática del movimiento estudiantil) contra el ajuste, por la refundación del movimiento estudiantil y por el no pago del préstamo al Banco Mundial como mecanismo para financiar la educación pública superior.
Además, es una corriente que tiene estrecha relación con la clase trabajadora, tanto en docentes, administrativos y operarios de la universidad, especialmente en condición de precarización, como por ejemplo la solidaridad que dieron a tres trabajadores despidos por la Decana en Educación. También es una corriente que se ha destacado militando campañas contra el acoso sexual en la universidad y realizado diversas campañas y “pañueladas” a favor del derecho al aborto dentro de la universidad.
En ese sentido, Organizate pasa de un 8 % el año anterior a un 11 %, avanzando en consolidarse como primera fuerza política en Artes Plásticas, Dramáticas y Arquitectura; en Filosofía empató el primer lugar con el reformismo. Obtiene el segundo lugar en la mesa de psicología y en la mesa de bibliotecología. En general obtiene el segundo lugar en las áreas de Artes y de Letras, y el tercer lugar en las áreas de Sociales, Derecho y la sede de San Ramón, entre otros.
Comentando sobre los resultados, Macluf señaló “es importante avanzar en las mesas donde obtenemos el primer lugar, ya que son lugares políticos de la izquierda. Pero necesitamos seguir avanzando especialmente en lugares que la derecha y el reformismo hacen presentar como inexpugnables para la izquierda revolucionaria, como Económicas y Derecho”, además “se viene una enorme coyuntura de lucha, y nuestra votación nos deja en un lugar privilegiado para luchar contra el ajuste del gobierno y por el no pago del préstamo al Banco Mundial”.
Los próximos meses
El peligro de un enorme proceso de ajuste dentro de las universidades públicas es una política obvia del gobierno, de Liberación, de todos sus socios políticos menores, del Banco Mundial y del FMI. Quieren pasar el ajuste a la clase trabajadora y a las y los estudiantes. Si lo pueden hacer o no, es algo que se definirá en las próximas semanas y meses.
En ese sentido, la crítica de Stephanie Macluf a Alternativa en campaña es del todo acertada, ya que “con el ajuste no se puede realizar el programa reformista de Alternativa, parece que quieren administrar el ajuste”. Por otro lado, Alternativa en realidad no ha establecido una política clara contra el ajuste y por ello podría correr perfectamente el mismo camino que Progre en esta coyuntura.
En medio de la coyuntura política incierta y llena de peligros para la educación superior pública, queda todavía la Asamblea General de Estudiantes, convocada por la firma de más de 2000 estudiantes, misma que Progre se negó a convocar a tiempo y cuya convocatoria queda formalmente en manos de Alternativa. Macluf ha dicho a este respecto “Progre saboteó la Asamblea General de Estudiantes. Nuestra posición es que la AGEU se convoque de inmediato apenas el presupuesto universitario sea votado en la Asamblea Legislativa, para planificar una movilización estudiantil masiva que paralice el país y la Universidad”.