Defensores de migrantes y asociaciones civiles interponen demandas para liberar a los más vulnerables. Denuncian que el Servicio de Migración y Aduana (ICE, por sus siglas en inglés), expone a los migrantes detenidos al covid-19 porque las cárceles son foco de infección.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Lunes 20 de abril de 2020
Los centros de detención de migrantes, promovidos por las administraciones de Barack Obama y de Donald Trump, son una bomba de tiempo ante la pandemia.
Los detenidos, personas que huyeron de sus países de origen ante la violencia y el hambre, duermen 6 juntos en literas en la cárcel de Adelanto, California. Comparten el baño. En áreas comunes se reúnen alrededor de 70 personas. En las comidas, están unos pegados con otros. El distanciamiento social es una broma de mal gusto en esas prisiones. Ni las personas privadas de su libertad por la xenofobia de Trump, ni los guardias ni los trabajadores de las cafeterías usan siquiera cubrebocas.
Este panorama se describe en demandas para liberar a los migrantes detenidos que están en mayor riesgo. Pero en los centros de detención de migrantes hay hacinadas unas 132 mil personas. Se registraron hasta el viernes 17 de abril 124 personas detenidas afectadas por el covid-19 y 30 guardias en 25 prisiones estadounidenses. Los principales focos son el centro de Richmond, en Monroe, Louisiana, donde hay 20 enfermos de covid-19 y el centro de Otay Mesa, California, con 18.
Hay otro capítulo de horror: para la semana del 14 de abril, había subido a 37 el número de niños migrantes detenidos que se contagiaron de covid-19 en centros de detención. Separados de sus padres y expuestos a la pandemia. La crueldad imperialista no tiene límites.
Un juez del distrito Central de California dictó la libertad de un migrante mexicano de 43 años que presentaba comorbilidades como hipertensión y gota. Argumentó que dejarlo libre va a favor del interés general para prevenir la expansión del covid-19. Defensores de migrantes y ONG’s esperan que este fallo abra la puerta para la liberación de más migrantes.
Las personas detenidas cruzaron el Río Bravo para solicitar asilo o son residentes de años en EEUU, con la mala fortuna de no tener papeles migratorios, que ante las políticas antimigratorias de Trump están expuestos a cárcel -que suele ser privada y funcionar como fábricas con trabajo casi esclavo- y deportación.
Mientras tanto, las autoridades del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) no admiten que se trata de brotes preocupantes en las prisiones, aunque da a conocer las cifras de casos confirmados. En redes sociales, grupos de defensa de los inmigrantes están publicando llamadas de teléfono de migrantes detenidos rogando que les saquen de allí para no enfermar. Por su parte, la ONG’s Pueblo Sin Fronteras afirma que en el centro de Otay se inició una huelga de hambre.
La situación es desesperante para los migrantes a un lado y otro del Río Bravo. Cuando los liberan, un autobús los deja en alguna ciudad de Tamaulipas, y de ahí se tienen que arreglar cómo puedan. Tal vez sean portadores del virus, tal vez ya tengan síntomas. Pero no hay test para determinar si tienen o no covid-19, y tampoco tienen atención médica, ni en EEUU ni en México.
La pandemia muestra el rostro más cruel del capitalismo. Los gobiernos no invierten en pruebas masivas, los trabajadores migrantes -muchos de los cuales son indispensables para las cosechas en EEUU, pero cuyo gobierno los persigue sin cesar- están expuestos a la enfermedad, al hostigamiento de uniformados de distintas banderas y al crimen organizado.
Es necesario exigir libertad para todas y todos los migrantes detenidos en EEUU y México, darles plenos derechos -en primer lugar, acceso a servicios de salud-, garantizar refugios dignos y en condiciones de salubridad e higiene para que pasen la cuarentena, así como ayudas económicas para garantizar su subsistencia, así como disolver el ICE y la Guardia Nacional mexicana que funge como Border Patrol al sur del Río Bravo. Que el dinero que usan esas nefastas instituciones para operar se destinen a garantizar una cuarentena digna para todas y todos los migrantes.