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Red Internacional
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Pandemia. Covid-19: incertidumbre por la vacuna y preocupación por el número de casos

Ginés González García puso en duda la llegada de la vacuna rusa Sputnik V para diciembre, como había afirmado el Presidente pocos días atrás. Por su parte, la negociación con Pfizer se encuentra estancada. En plena “guerra” por las vacunas, la Argentina y los países de la periferia quedan relegados.

Diego Iung @IungDiego

Miércoles 16 de diciembre de 2020 00:23

El ministro de Salud, Ginés González García, puso en duda este martes que una primera tanda de la vacuna contra el coronavirus llegue este diciembre a la Argentina. “No lo puedo decir, porque nosotros estamos haciendo todo lo que habíamos dicho, pero lamentablemente hay variables difíciles como dificultades con los aviones; no es algo simple, pero queremos hacerlo y es la voluntad política del Presidente” fueron sus palabras en una conferencia de prensa que brindó en la Casa Rosada.

De esta manera, comenzó a bajar las expectativas sobre un pronto avance en la inmunización en la población del país. Es que el Presidente había afirmado hace pocos días atrás que esperaban poder vacunar a unas 300 mil personas antes de fin de año, a partir de la vacuna Sputnik V, de laboratorios rusos. “Las expectativas tienen que ser a mediano plazo; antes de eso la mayor seguridad es cuidarnos y cuidar a los otros”, agregó el ministro.

En estos días, la Secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzoti, se encuentra presente en Rusia, justamente para controlar con técnicos de la ANMAT la producción del Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología, buscando avanzar en su rápida aprobación para el uso en nuestro país.

La expectativa por esta vacuna crece, en la medida en que las distintas negociaciones que fue desarrollando el Gobierno para adquirir las otras variantes en juego se encuentran empantanadas.

Por un lado, se cuenta el caso de la vacuna desarrollada por Oxford-AstraZeneca, a la cual el Gobierno había apostado fuerte de la mano del empresario Hugo Sigman, contando con la posibilidad de poder producirla en la Argentina, esta finalmente terminó presentando problemas en las pruebas, que demostraban que era preferible la aplicación de la mitad de la dosis prevista. Por este motivo finalmente debió volver atrás con los ensayos de fase 3, constituyendo un importante revés.

La otra posibilidad que contemplaba el Gobierno venía de la mano de la vacuna producida por Pfizer, la misma que comenzó a aplicarse este lunes en Estados Unidos.

Este laboratorio había realizado parte de sus estudios de fase 3 en la Argentina, en el Hospital Militar de Buenos Aires. Estos contaron con unos 6.000 voluntarios, lo que permitió que se pudiera completar rápidamente la fase. Así, Pfizer pudo completar rápidamente el proceso para poder comenzar a aplicarla, antes que la desarrollada por Moderna (la otra vacuna en desarrollo en ese país).

Ahora, las negociaciones para adquirir dicha vacuna vienen trabadas, y desde la empresa suman nuevas condiciones a la Argentina. Sin embargo, es necesario recordar que el Gobierno del Frente de Todos y la oposición derechista vienen beneficiando ampliamente a los grandes laboratorios. En octubre, por caso, se votó la llamada ley de inmunidad que, entre otras cuestiones, garantiza la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros en caso de que alguna de ellas fuera llevada a juicio, tal como ocurre con la deuda externa, lo que implica que la que terminará resolviendo es la justicia de esos mismos Estados. La misma ley también exime del pago de impuestos de cualquier tipo por la importación de sus productos a estas mismas empresas.

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Es decir, a pesar de estos favores otorgados por el estado a los laboratorios, en plena carrera por la vacuna, las empresas imperialistas y sus Estados aprovechan la grave situación para aumentar sus exigencias e imponer condiciones sobre los países dependientes, como es el caso de Argentina. Todo sea por seguir sus negocios, mientras millones padecen la pandemia en todo el mundo. El Gobierno, por su parte, se arrodilla a sus pies.

Sin embargo, los propios planes de distribución de la vacuna ya dan cuenta de que los países atrasados tendrán que esperar sentados al final de la fila. La prioridad en la distribución de los grandes laboratorios está concentrada en abastecer a los países imperialistas para que estos retornen rápidamente a la normalidad. Distintos informes incluso dan cuenta de que los países más ricos del mundo, con sólo el 13 % de la población, estarían acaparando, al menos, la mitad de la producción mundial.

Es en este sentido que Estados Unidos, la Unión Europea y otros estados imperialistas vienen de bloquear una iniciativa en la Organización Mundial del Comercio, presentada por India y Sudáfrica, que proponía la exención temporaria de derechos sobre la patente de las vacunas de Covid - 19.

La negativa de Pfizer en abastecer a la Argentina se inscribe en este marco más general, así como las crecientes dificultades del Gobierno por abastecerse, cuestión que está por verse en cuanto tiempo y cantidad logrará, pero que comienza a anticiparse problemática. Los últimos días, sin ir más lejos, la cantidad de casos de coronavirus registrados en la zona del AMBA ha vuelto a aumentar de manera considerable y crecen las dudas acerca de si el Gobierno de Alberto Fernández podrá anticiparse a una segunda ola, tal como la que viene atravesando Europa en las últimas semanas. Este frente se suma a la grave crisis social que atraviesa nuestro país y vuelve a traer el fantasma de eventuales confinamientos que podrían seguir afectando la economía ya gravemente afectada.

La pelea por un acceso gratuito y universal a las distintas vacunas contra el Covid-19, incluyendo la liberación de las patentes, se vuelve una necesidad de primer orden para los trabajadores y los distintos pueblos del mundo.

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