El pasado miércoles el ministro de Salud bitanico Matt Hancock anunció la detección de una segunda mutación del coronavirus. Esta versión del SARS-CoV-2, ligada a personas que viajaron al Reino Unido desde Sudáfrica, es "muy preocupante" y parece contener más mutaciones que la que ha comenzado a extenderse con rapidez en el sur de Inglaterra.
Miércoles 23 de diciembre de 2020 23:51
EFE/EPA/ANDY RAIN/Archivo
A última hora del miércoles, el gobierno anunció que los visitantes de Sudáfrica, o aquellos que han transitado por el país en los últimos 10 días, no podrán entrar en Inglaterra a partir de las 9 de la mañana de Noche Buena y se prohibirán los vuelos directos a raíz de la nueva cepa detectada.
La prohibición excluye los vuelos de carga y el flete sin pasajeros, y tampoco incluye a los ciudadanos británicos e irlandeses, los titulares de visados y los residentes permanentes, que pueden seguir entrando pero deben auto aislarse junto con su familia durante 10 días.
Hasta ahora, el Reino Unido ha identificado dos casos de esa nueva cepa en su territorio, ambos en individuos cercanos a personas que habían viajado en las últimas semanas.
La variante sudafricana surgió tras la primera oleada de infecciones en la Bahía de Nelson Mandela, en la costa de la Provincia Oriental del Cabo. En pocas semanas, se convirtió en el coronavirus dominante tanto en los cabos orientales como en los occidentales.
El Dr. Richard Lessells, especialista en enfermedades infecciosas que ha estudiado la variante sudafricana en la Universidad de KwaZulu-Natal en Durban, dijo que había muy poca evidencia hasta ahora para saber si es más transmisible que la del Reino Unido. "Tenemos buenas pruebas de que es más transmisible que las variantes que circulaban anteriormente, pero nos resulta difícil cuantificarlas con precisión", dijo.
La Dra. Susan Hopkins, la jefa de asesores médicos sobre Covid-19 del Servicio de Salud Pública (NHS por sus siglas en inglés) dijo al médio inlgés The Guardian: "Estamos investigando esta nueva variante del SARS-CoV-2 que se originó en Sudáfrica. Los virus evolucionan a menudo y esto no es inusual. Estamos llevando a cabo un trabajo prioritario para comprender el riesgo potencial que esta variante puede causar. Es importante decir que actualmente no hay pruebas de que esta variante cause una enfermedad más grave o que la vacuna regulada no proteja contra ella.
"La mejor manera de detener la infección es atenerse a las reglas: reducir los contactos, lavarnos las manos, cubrirnos la cara, mantenernos alejados de los demás y ventilar los espacios interiores".
El ministro Hancoc anunció que más zonas de Inglaterra entrarán en los próximos días en el máximo nivel de restricciones contra la pandemia, ante la expansión en los últimos días de la cepa de la cual se informó la semana pasada, que aparentemente se transmite a mayor velocidad que las versiones del virus conocidas hasta ahora.
A raíz de la detección de esa variante, más de cincuenta países han limitado los viajes desde el Reino Unido.
Según las últimas cifras oficiales, los contagios en territorio británico han aumentado en un 61,2 % en los últimos siete días, respecto a los siete previos. En Inglaterra, ya hay 17.709 ingresados con covid, cada vez más cerca de los 18.974 hospitalizados que se alcanzaron en el pico de la primera ola de la pandemia, el pasado 12 de abril.
Hancock informó además que el ente regulador británico recibió ya los información necesaria para revisar la aprobación de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca.
"La vacuna es nuestra salida a todo esto. A pesar de lo duras que van a ser las navidades y el invierno, sabemos que el poder transformativo de la ciencia nos está ayudando a hallar un camino" dijo a EFE.
Las declaraciones tanto de Hopkins como de Hancock dejan al descubierto la pésima respuesta de los estados frente a esta crisis humanitaria. Por un lado se hace hincapié en las medidas individuales, cargando la responsabilidad sobre los ciudadanos para esconder la desidia de los gobiernos. Por otro, se cifran todas las posibilidades de volver a cierta “normalidad” en la aparición de una vacuna cuya investigación quedó en manos de empresas que solo persiguen ganancias y cuyo proceso se aceleró enormemente. Esta situacion desató una verdadera guerra de vacunas debido al enorme negocio que significa llegar primero.
Mientras tanto, los más perjudicados son las y los trabajadores, que deben seguir trabajando en condiciones inseguras para solo para garantizar que las ganancias empresarias.