“Las escuelas son el lugar más seguro por los niños fuera de las familias”, dijo el conseller de Educación de la Generalitat de Catalunya, Josep Bargalló a comienzo de septiembre. Pues bien: el mes de enero acabó con 2.689 grupos confinados, 64.807 personas confinadas y los 4.849 nuevos positivos en 10 días.

Verónica Landa Barcelona | @lierolaliero
Miércoles 10 de febrero de 2021
Desde Educación, en Catalunya también se prometió la contratación de 3.000 docentes de refuerzo covid, muy lejos de los 40.000 necesarios para garantizar las medidas de seguridad, tal como señalaron los sindicatos. No hicieron ni caso de las demandas del personal docente y no docente que es de riesgo, y las sustituciones que se habían hecho (con personal interino) han terminado el 11 de enero, teniendo que volver a las aulas el personal en riesgo y a buscarse la vida el personal interino. ¿La vulnerabilidad aparece y desaparece? ¿Los que eran vulnerables en septiembre no lo son en febrero? Magia.
La misma "magia" que hicieron con las ratios, con el que hacían más exactamente eran malabares, cambiando cada semana las ratios recomendables. ¿Por qué? Porque saben perfectamente que bajar las ratios significa más personal y más instalaciones, pero en el que son expertos tanto ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) como los herederos de Convergència i Unió, es recortar en servicios públicos.
15 alumnos, 20 alumnos... Pero la realidad está muy lejana. Yo he estado dando clase con grupos de 28 y 30 alumnos y no es una rareza, es el pan de cada día de los docentes. Y ahora, la pandemia lo ha agravado mucho más con las dificultades para garantizar medidas de seguridad y frenar los contagios, pero viene siendo un problema desde hace años porque unas ratios tan altas imposibilitan una buena actividad docente, por ejemplo, para atender la diversidad en el aula.
Los docentes este curso hemos tenido que representar diferentes roles además del nuestro, o esto han querido. De policías, casi persiguiendo nuestros alumnos porque no se juntaran con otras clases y reproduciendo la campaña de criminalización contra la juventud; de informáticos, haciendo malabarismos para continuar las clases en línea sin ningún tipo de ayuda del Departamento de Educación; de médicos, valorando si los síntomas de un niño eran graves o eran de la covid, supervisando muestras PCR y ahora haciéndonoslas a nosotros mismos.
Todas las tareas del mundo menos la de tomar decisiones de educación. ¿Y por qué no?, ¿y por qué no puede la educación pública estar bajo una red que gestione los recursos e instalaciones necesarios para garantizar a todo el mundo una educación gratuita y de calidad, y que pueda tomar las decisiones entre personal docente, no docente, familias y alumnado? ¿Quién conoce mejor el sistema educativo, sus carencias y sus necesidades? ¿Quién sabe mejor que este sistema educativo, sólo nos sirve para producir buenos trabajadores futuros que sean muy versátiles por las empresas?
Hace falta más personal. Hacen falta más infraestructuras, no solo provisionales, hace años que denunciamos las aulas-barracones y ahora quieren colarnos también esta "medida estrella", también nuevas aulas, cogiendo los recursos de la privada para ponerlos bajo una red pública. Hace falta más personal sanitario, para hacer las pruebas PCR necesarias y para atender a pacientes covid y no covid, ¿qué es esto de poner a docentes a hacer pruebas PCR, de poner a alumnos? Para liberar personal sanitario por la atención primaria, nos dicen. Entonces, digamos muy fuerte que no somos personal sanitario y no queremos que nos usen para salvar sus políticas neoliberales de recortes, y que después nos responsabilicen a nosotras si no hacemos las pruebas PCR bien. Basta de políticas dirigidas a proteger los intereses de un sistema criminal que privilegia sus beneficios por sobre nuestras vidas y nuestra salud.