×
×
Red Internacional
lid bot

Coronavirus. Criminalizar la pobreza para defender el sistema

A raíz del asesinato de cuatro personas sin hogar en Barcelona, algunos grandes medios se preguntan por qué no se multa y se confina a las personas que viven en la calle. Otros, denunciamos que se criminaliza a la pobreza en una ciudad con miles de viviendas vacías.

Verónica Landa

Verónica Landa Barcelona | @lierolaliero

Miércoles 29 de abril de 2020

Estos últimos días estamos viendo como algunos periódicos (ABC, El País) y programas de televisión (El programa de Ana Rosa) se preguntan indignados ¿por qué no se multa a las personas sin hogar por estar en la calle? ¿Por qué no se les obliga a confinarse? Supongo que desde sus casas, la respuesta es fácil. Pero la situación de las más de 3.000 personas sin hogar que hay en Barcelona lo hace algo más complicado.

Y todo este debate a raíz de los cuatro asesinatos de personas que vivían en la calle. Como si fuera culpa suya estar en la calle y acabar asesinados.

Por partes. ¿Cómo narices se pide que se multe a una persona sin hogar que no tiene recursos? ¿Multamos a quienes viven en la calle, poniendo en riesgo su salud y su vida, pero no hacemos nada contra la patronal de pisos turísticos de Barcelona y los fondos buitres que se hacen millonarios a costa de especular con el precio de las viviendas? ¿Multar a quien no se puede confinar mientras hay miles de viviendas vacías en Barcelona, pisos turísticos y plazas de hoteles sin usar? Pero ¿qué locura es esta?

Pues la “locura” no es ni más ni menos que el sistema en el que vivimos, donde a los que tienen poco o nada se les exprime hasta la última gota de lo que tienen. Mientras que a ese pequeño grupo de personas que más tienen, se le dan todos los beneficios y mecanismos posibles para que sigan enriqueciéndose, mientras no se toca ni un ápice de sus ganancias actuales.

Segundo. Que se les confine ¿dónde? ¿En los pisos turísticos reconvertidos en sociales que anunció Colau? Ah, no, que no se puede porque el Ayuntamiento ha “aparcado” el uso de esos pisos porque “no son necesarios”.

Vale. Si no son necesarios será porque hay suficientes plazas para toda la gente que vive en la calle o que vive en asentamientos, viviendas precarias, etc. ¿No? Pues si miramos las cifras oficiales, parece que tampoco.

Según la Fundación Arrels, en 2019 las personas sin hogar en la ciudad condal eran unas 1195 viviendo en la calle, 498 que viven en asentamientos y 2171 que duermen en albergues, centros y alojamientos públicos y privados. Es decir, un total de 3.846 personas. Teniendo en cuenta que estas son las personas censadas, es decir, que se ha detectado su situación. Pero siempre se calcula que son más, a las que hay que sumar todas aquellas personas que sin vivir en la calle, viven en condiciones precarias (por espacio, por infraestructura, etc)

Antes de la crisis del coronavirus en Barcelona había 2.200 plazas para personas en situación de vulnerabilidad. Ahora se han sumado 700, como las 500 del pabellón de la Fira.2.900 plazas para 3.846 personas. Los cálculos no dan, se mire por donde se mire.

Un estudio realizado por el Ajuntament del 2016 al 2019 calcula 10.052 viviendas vacías en la ciudad, de las cuales 596 pertenecen a entidades financieras y gestoras. Viviendas vacías que podrían pasar al parque de vivienda pública y servir para que la gente sin hogar y las personas en situación de vulnerabilidad puedan tener acceso a una vivienda digna. Pero hacerlo supone expropiarselas a los bancos y fondos buitres y si algo ha demostrado el consistorio de Ada Colau es que no quiere enfrentarse con ellos.

Por otro lado, solo en Barcelona hay 82.000 plazas de hoteles y miles de pisos turísticos que son de empresas, y salvo algunas pocas plazas hoteleras que se han medicalizado y algunos pisos turísticos que se han cedido para sanitarios, el resto, sigue en manos de unas patronales que brillan por sus beneficios anuales. Y que en el caso de la patronal hotelera también brilla por ser unos de los sectores que más precariza a sus trabajadores y trabajadoras.

Te puede interesar: Llamamiento de un trabajador del turismo: debemos organizarnos para defender nuestros puestos de trabajo

Es decir, entre camas de hoteles vacías, pisos turísticos y viviendas de bancos, se podría disponer inmediatamente de miles y miles de viviendas dignas y seguras para que personas sin hogar, menores no acompañados, mujeres que sufren violencia machista, personas que por la razón que sea no pueden hacer la cuarentena en sus casas, sanitarios, trabajadores esenciales, los ancianos de las residencias....puedan hacer la cuarentena sin poner en riesgo su salud y su vida.

Sin embargo, esto implica ir en contra del lobby del turismo y de sus beneficios. Algo que el gobierno de Ada Colau y los Comunes ha demostrado que no está dispuesto a hacer.