Los guardianes de la herencia de la Dictadura, la casta de parlamentarios de la derecha y la Nueva Mayoría, en compra-venta a sus jefes los empresarios, están en crisis. Los escándalos de los casos Penta, Caval, SQM, Corpesca y otros, profundizó el rechazo que desde el 2011 en las calles se expresa en su contra. Se debilitan y crece el descontento, por derecha y por izquierda. La confrontación crece, por derecha, como mostró la marcha de los dueños de camiones, y nuevos asesinatos como el de Nelson Quichillao; así como por izquierda, se retomaron este año las movilizaciones de estudiantes, trabajadores y pueblo mapuche. Se abre una situación inestable, de mayores confrontaciones que, sin resolverse en uno y otro sentido, da tiempo a la casta para intentar recomponerse.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Viernes 11 de septiembre de 2015
Siguen impunes los genocidas de ayer y hoy. Los pilares de la Dictadura los siguen imponiendo a sangre y fuego
A 42 años del Golpe de Estado decimos con fuerza: ni perdón ni olvido. El Golpe orquestado por la derecha, los empresarios y el imperialismo norteamericano, sus leyes, educación, salud y vivienda, siguen siendo los lastres que heredamos de la Dictadura. Los padecemos día a día, mientras aún miles de familiares de detenidos desaparecidos no obtienen respuesta.
Los criminales de la Dictadura se mantienen en la impunidad y los que han sido juzgados lo hacen en cárceles de lujo que no son otra cosa que una burla para los trabajadores y el pueblo pobre. Los gobiernos de la concertación prometieron re conciliación pero lo hicieron a costa de completar la privatización del conjunto de las necesidades básicas y de hacer justicia “en la medida de los posible”. Son los políticos de la derecha, alcaldes, parlamentarios de la UDI y RN que fueron cómplices de brutales asesinatos los que se mantienen en sus cargos. El reaccionario coronel Labee, Rosauro Martínez, entre otros cientos de personeros del golpe “cívico- militar” son un reflejo que los asesinos siguen en la más cruenta impunidad. Hoy hay 36 CNI activos en las filas del ejército. Por todos los asesinados y torturados , por los trabajadores, pobladores, estudiantes, mujeres y la izquierda debemos decir con fuerza: ni perdón ni olvido.
La crisis de los guardianes de la herencia de la Dictadura
La herencia de la Dictadura está viva. En el Código Laboral. En las AFPs y las Isapres. En la educación de mercado, transformada en un negocio. En el saqueo del cobre por las grandes empresas, transnacionales y nacionales. En la dictadura moral de la Iglesia. En la represión con los casos emblemáticos este año de las agresiones de Carabineros a Rodrigo Aviles, las torturas a los estudiantes de la UTEM, en el asesinato de Nelson Quichillao. En la permanencia de represores de la CNI en el Ejército.
Esta herencia es defendida por sus guardianes, la derecha en primer lugar que la quiere intocable. En la Nueva Mayoría también, que la quiere preservada con reformas cosméticas.
Está viva, pero cuestionada y en crisis. La casta de los funcionarios y parlamentarios en compra-venta a sus jefes los empresarios, es rechazada por la amplia mayoría. Los casos de corrupción la hundieron aún más. Los niveles de rechazo a la derecha, la Nueva Mayoría, el Parlamento, el Gobierno ronda el 80% en las encuestas.
Cada herencia es rechazada en las calles. Las condiciones de trabajo de los profesores con un paro de dos meses este año; de los contratistas de Codelco con un paro de casi 1 mes. Las AFPs con las marchas No+AFP. La educación de mercado con las masivas movilizaciones estudiantiles. La discriminación, opresión y represión al pueblo mapuche con sus movilizaciones. La moral represiva de la Iglesia es repudiada por las movilizaciones de las mujeres y la diversidad sexual. La disposición a la lucha se despliega. Los métodos de lucha son más combativos, con cortes de calles, caminos, tomas y bloqueos de los accesos a los lugares de trabajo. Aunque aún se mantienen aisladas entre sí, y cada una por separado por sus demandas más propias.
Y todavía no logran vencer. Las dirigencias burocráticas aún logran desmovilizar. Aunque cada vez con más costos. El ejemplo más evidente es el del dirigente PC del Colegio de Profesores Jaime Gajardo, y la “rebelión de las bases”.
Así, la crisis se mantiene abierta, dándole tiempo a la casta para intentar recomponerse, y abriendo una situación inestable.
Una situación inestable
El Gobierno se debilitó, como la Nueva Mayoría. La derecha no capitaliza a su favor, también debilitada. Crecen los embates por izquierda, como vimos con las movilizaciones, y por derecha, que también se moviliza, el año pasado con la CONFEPA, este año con los dueños de camiones.
Debilitados, habiendo perdido la iniciativa, la situación se hace inestable. Cualquier hecho se puede transformar en una crisis. Un paro de trabajadores, como el de los contratistas de Codelco, termina con un asesinado por la policía, Nelson Quichillao. Una marcha empresarial, como la de los dueños de camiones, en una jornada de crisis política nacional.
Perdieron la iniciativa. Ahora, sólo responden y dan explicaciones por los casos de corrupción. Las promesas de reformas se deshacen, y la Nueva Mayoría retrocediendo permite el envalentonamiento de la derecha y los empresarios que pretenden sepultar toda idea de reforma. Suman el chantaje económico y los despidos.
Mientras que a su izquierda se abre un espacio. El PC no solo es parte del Gobierno. También, expresó su respaldo a Burgos cuestionado por haber recibido a los dueños de camiones. Desde la presidencia de la CUT con Bárbara Figueroa guarda un silencio ya cómplice ante la cocina del Senado para la reforma laboral. Desmovilizó a los profesores en su rechazo a la Carrera Profesional Docente, y ahora los parlamentarios ni siquiera respetan las prometidas indicaciones. Desmovilizó a los contratistas de Codelco por una mesa de diálogo que se rompió a los pocos días, con Codelco rechazando actualizar el Acuerdo Marco, tal como había anunciado que haría.
Este espacio a izquierda, está también abierto
A 42 años del Golpe: por un partido revolucionario de la clase trabajadora
La casta que resguarda las herencias de la dictadura, entra en crisis. Pero, no caerá sola. Para terminar con toda la herencia de la dictadura y esta casta que la resguarda, hace falta poner en pie un partido revolucionario de la clase trabajadora.
Porque cada demanda sólo podrá ser arrancada con los métodos de la lucha de clases.
Cada demanda debemos unirla a la lucha contra esta casta impune, que ahora carga con otro obrero asesinado, se prepara para nuevos ataques a los trabajadores con la caída del precio del cobre, permite la embestida de los empresarios. Una casta ajena a las necesidades del pueblo trabajador, esta casta de empresarios con sus parlamentarios y funcionarios de sueldos millonarios, que matan en el Parlamento y en la discusión en los Ministerios cada una de las demandas.
Para terminar con toda su impunidad. Para enfrentar la embestida de los empresarios y la derecha. Para que nuestras demandas no mueran en el Parlamento, tenemos que arrancárselas e imponérselas en nuestros propios términos. Comenzando por luchar por terminar con la casta de políticos patronales haciendo que ministros y parlamentarios ganen lo mismo que un trabajador calificado, y uniendo cada una de las demandas de los estudiantes y trabajadores a la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y soberana basada en la movilización, en el camino de un gobierno de los Trabajadores, basada en sus organismos de democracia directa, única salida íntegra y efectiva para las demandas y para los intereses del pueblo trabajador.