Comenzó con la destitución ipso facto de Baiget y ahora tenemos la renovación de casi todos los consellers del PDeCAT.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 17 de julio de 2017
FOTO: EFE / Quique García
El President Puigdemont y el Vicepresident Junqueras han anunciado la más importante reestructuración del Govern en los 18 meses que lleva de existencia. Primero fue reemplazado Jordi Baiget por haber manifestado dudas en relación al 1O: “Irán tan en contra que quizás tendremos que hacer algo diferente, y algo diferente se puede parecer al 9-N”. Baiget expresó sus temores a las represalias del Gobierno central ya que irán por el patrimonio de los dirigentes, aunque dijo que podría soportar la cárcel.
Las declaraciones del exconseller abrieron la caja de Pandora del Govern. Así comenzaron a salir dudas de los consellers y dirigentes del PDeCAT, sobre todo. Las dudas de estos dirigentes, sus temores a la cárcel o peligro del patrimonio demuestran que su compromiso con el referéndum o la independencia es prácticamente inexistente. Convergència cambió su etiqueta pero es el mismo vino agrio de siempre. Es el partido del “Peix al cove”; como siempre.
Es esta caja de Pandora la que de alguna manera tratan de parar Puigdemont-Junqueras. Este viernes, desde el Palau de la Generalitat anunciaron el cese de los consellers de la antigua Convergència. Con ésta remodelación encararían la recta final hasta el 1O. Sin embargo, no es claro que el President cuente con el apoyo de su partido. Los dirigentes convergentes prefieren contemporizar con el Estado, antes con las masas; como siempre.
Desde el inicio las “fuerzas soberanistas”, salvo la CUP, buscaron por todos los medios un pacto con el Gobierno. Pacto que fue rechazado en múltiples ocasiones por Rajoy con el apoyo del PSOE (el viejo y el nuevo) y Ciudadanos. Esta era la gran apuesta del PDeCAT y sus dirigentes. Sin embargo, se chocaron con una gran ofensiva judicial. El Gobierno del PP no permitirá siquiera un nuevo 9N. Para ello está construyendo el frente centralista con Sánchez y Rivera.
Es ésta falta de diálogo lo que tira atrás a los dirigentes convergentes. La situación del PDeCAT es insostenible. Están entre la espada del Estado y la pared del pueblo que quiere votar. No quieren romper con ninguno, pero no hay punto de “convergencia” entre ambas posturas. El Gobierno está atacando sobre los funcionarios que firmen algo. Durante estos cinco años han marcado el paso en el lugar desviando la movilización social hacia las instituciones.
Y, como si esto fuera poco, Albert Batlle, director de los Mossos d’Esquadra ha renunciado. Batlle había explicado que los Mossos debían actuar en función de las leyes estatales y por ellos estaba en el ojo de algunos sectores independentistas. Luego de la asunción de Joaquim Forn en Interior ha decidido abandonar el cargo para evitar que el choque institucional y popular del 1O le afecte.
El 1O solo se hará con el pueblo en las calles
Si hay algo más que demuestra el “campi qui pugui” (el sálvese quien pueda) de los consellers, es que el 1O no se podrá realizar con subterfugios jurídicos o políticos. No se puede evitar la acción del Gobierno y de las instituciones del Régimen del 78. O se enfrentan las instituciones de ésta democracia para ricos o se es parte de las mismas. Ante esto los consellers han elegido claramente.
El Govern de Puigdemont-Junqueras ha optado por seguir con el 1O pero sin prepararlo. Aún no hay urnas, no se sabe cómo enfrentarán el poder del Estado. Lo que jamás promoverán es la movilización de los trabajadores y el pueblo para garantizar la realización del referéndum y su carácter vinculante. El Govern de Junts pel Sí prefiere seguir “haciendo cómo” para luego escudarse en que el Gobierno central no lo permitió.
El tándem PDeCAT-Esquerra se prepara para una nueva frustración. Se preparan para que un 1O fallido, que quizás ni siquiera sea un nuevo 9N y para convocar elecciones autonómicas. Es que nunca se prepararon para dirigir el movimiento democrático por la autodeterminación, solo se pusieron al frente para evitar el ser sobrepasados por un enorme movimiento social y para tratar de desviarlo.
Ante esta estrategia impotente de Junts pel Sí, se hace necesario que los trabajadores y el pueblo se pongan a la cabeza del 1O. Que los sindicatos abandonen ese segundo planto y se pongan a la cabeza de organizar a los trabajadores desde los lugares de trabajo, a los estudiantes desde sus institutos y universidades y a todo esa enorme masa del pueblo tanto en Catalunya como en el resto del Estado.
La CUP debe romper con la vía derrotista de Junts pel Sí, y los Comunes y Podemos deben abandonar esa falsa equidistancia rompiendo con las reglas de juego de éste régimen para ricos. Deben sumarse decididamente a promover el 1O movilizando a los trabajadores y el pueblo. No hay otra forma de realizar el Referéndum de autodeterminación
Los sindicatos y la izquierda deben promover la movilización en todo el Estado para imponer procesos constituyentes en los cuales se debata la realidad del Estado español y las nacionalidades que lo integran y la resolución de los graves problemas sociales generados por el Régimen del 78 y el capitalismo del Ibex35.
Ni el gobierno central, ni la oposición, ni las burguesías periféricas van a convocar a esas constituyentes donde se decida todo. Solo podrán imponerse por medio de la lucha de clases y la autoorganización obrera. Los revolucionarios de la CRT lucharemos junto a los trabajadores por ese objetivo, mientras sostenemos que la única perspectiva de fondo para lograr la autoderminación del pueblo catalán y la resolución del conjunto de las demandas sociales pendientes en todo el Estado pasa por conquistas gobiernos de los trabajadores y la Federación de Repúblicas socialistas Ibéricas.