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Red Internacional
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Antofagasta. Crisis en Calama: dirigentes de Chuquicamata exigen al Gobierno cerrar aeropuerto e instalar Hospital de campaña

La realidad que se vive en Calama, y en el norte del país, muestra, una vez más, la necesidad imperante de que los grandes sindicatos de la minería, la propia Central Unitaria de Trabajadores (CUT), y diversas federaciones sindicales, se pongan a la cabeza de impulsar un plan de acción y lucha para frenar esta situación que no da para más, y que solo la fuerza de la propia clase trabajadora- de un sector estratégico como las y los trabajadores de la minería- puede detener y velar por el resguardo del pueblo.

Martes 16 de junio de 2020

"Hacemos un llamado al gobierno central de que pueda declarar el cierre del aeropuerto por un periodo por lo menos de catorce días, y además implementar de manera urgente un hospital de campaña en la ciudad. Si siguen trayendo trabajadores de otras regiones, mientras dura la cuarentena, no va a ser efectiva y los números críticos que estamos enfrentando, tanto de muertes, como de contagios en Calama, no van a bajar".

Con estas afirmaciones, comienza un viralizado video difundido por el dirigente minero Miguel Véliz, junto a los dirigentes de sindicatos de Chuquicamata Liliana Ugarte y Carlos Díaz, respecto a la crítica situación que se vive en Calama, que tiene a casi 1.600 personas contagiadas con Covid-19, y que viene golpeando especialmente a las y los trabajadores de la minería. Solamente en Codelco ya van más de 115 mineros contagiados.

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La situación en Calama es dentro de las más críticas en la región de Antofagasta, pues los contagios vienen disparándose. Solo en las últimas 24 horas se anunciaron 184 casos nuevos, totalizando 1.597, y manteniendo a 33 personas hospitalizadas, con los centros de salud en total colapso, mientras las faenas mineras- como las de Codelco- continúan produciendo normalmente, arriesgando la vida de miles de personas. La cuarentena de la que tanto habla el gobierno de Piñera y las autoridades-responsabilizando a la población del aumento descontrolado de la pandemia- es una falsedad, pues servicios no esenciales- como la minería- no han parado. La producción y ganancias empresariales se han mantenido intactas.

"Los trabajadores de Chuquicamata están haciendo un tremendo sacrificio, exponiendo sus vidas y las de sus familias, con el miedo que sienten aún así están acudiendo a sus faenas a producir los recursos mínimos que necesita el Estado para financiar el gasto fiscal (...) pedimos a las autoridades nacionales y locales que tengan un mínimo de respeto por estos trabajadores y que cierren de ahora en adelante el aeropuerto y que instalen en Calama un hospital de campaña que pueda descomprimir la demanda que tiene el Hospital del Cobre y el Hospital Carlos Cisterna", plantea la dirigenta Liliana Ugarte en el video.

Al finalizar el video, los dirigentes hacen un llamado a la población de Calama a "estar alerta".

Y es que efectivamente la pandemia está golpeando especial y mayoritariamente a las familias trabajadoras, pobladoras, y a los sectores más populares. En el caso de la minería, ya van más de 1.000 trabajadores/as contagiados- según cifras que han entregado las empresas-, siendo las y los subcontratados los más afectados.

Codelco tiene a 438 trabajadores/as contagiados, BHP (Escondida) a 206, AMSA a 114 y Anglo American a 156. A esto hay que sumarle denuncias que apuntan a que no se les realizan test PCR antes de subir a faenas y previo a volver a sus hogares- como en caso de Collahuasi-, y que además están despidiendo a trabajadores en subcontratistas por contagiarse.

Las grandes mineras, pese a la crisis sociosanitaria producto de la pandemia y de las políticas nefastas de este gobierno criminal, continúan produciendo y obteniendo suculentas utilidades. Según Cochilco, Escondida incrementó su producción un 11% y con menor dotación de turnos de 14 días. Este sistema lo aplicaron desde comienzos de abril para asegurar que si trabajadores se contagian, puedan "pasar la enfermedad" durante las dos semanas de descanso- el mismo tiempo que se pide de cuarentena- y así volver a trabajar al siguiente turno. ¿El resultado? Ganancias millonarias para las trasnacionales y grandes mineras, mientras miles de mineros arriesgan su salud y la de sus familias. Solo escondida reportó utilidades por US$1.116 millones, cerca del 10% del total del "plan de emergencia" pactado entre el gobierno de Piñera y la oposición.

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Es impresentable que se ponga en riesgo la vida de la clase trabajadora, de sus familias y sectores populares, mientras los grandes empresarios siguen amasando fortunas y no ven afectadas sus ganancias. Sectores no esenciales-como la minería- deberían paralizar el tiempo necesario para disminuir los contagios y la expansión de la pandemia, solventando los sueldos de sus trabajadores y prohibiendo los despidos. ¡Recursos hay! Y no solo en la estatal Codelco, sino que en mineras que están en manos de trasnacionales como BHP Billiton o Angloamerican, que durante años y años han saqueado los recursos del país. ¡Se debería imponer un impuesto progresivo a las grandes fortunas y grandes empresas que siguen ganando millones en la gran minería!

¿Cómo puede ser que una zona tan rica en recursos como Calama, y de conjunto el norte del país, no tenga siquiera hospitales y centros de salud necesarios para dar respuesta a la crisis y resguardar a la población; que en la región haya miles de personas viviendo en campamentos sin agua, luz y alimentos; decenas de miles de cesantes y trabajadores/as informales sin sustento en estos momentos, mientras las grandes empresas y capitalistas se ven beneficiadas y aumentan sus utilidades? Recursos hay y estos deberían ser puestos a disposición del conjunto de la población, no de un puñado de empresarios.

La realidad que se vive en Calama, y en el norte del país, muestra, una vez más, la necesidad imperante de que los grandes sindicatos de la minería- como los de Codelco- la propia Central Unitaria de Trabajadores (CUT), y diversas federaciones sindicales, se pongan a la cabeza de impulsar un paro regional para frenar esta situación que no da para más y que no puede continuar sin respuesta. Esta medida es fundamental para responder a la emergencia sanitaria, al colapso con los contagios que hoy golpea a la población, asegurándose sueldos mínimos de $500.000, la prohibición de los despidos, garantizando esto con impuestos a las grandes fortunas. ¡El pueblo no tiene por qué pagar los costos de esta crisis! ¡Las familias trabajadoras no tienen por qué continuar arriesgando sus vidas y salud!

Solo la fuerza de la propia clase trabajadora- de un sector estratégico como las y los trabajadores de la minería- puede detener y velar por el resguardo del pueblo. ¡Se debe terminar con la tregua con el gobierno y los empresarios!