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Elecciones en Estados Unidos. ¿Crisis en el establishment?

Empezaron las primarias, el primer paso de las elecciones estadounidenses. En ambos partidos, los candidatos del establishment son los más cuestionados. En el estado de New Hampshire, en la interna demócrata, el candidato denominado “anti establishment”, Sanders obtuvo el 60% de los votos, contra Hillary Clinton que alcanzó poco más del 38%. Por su parte el republicano ultraderechista Trump, en el mismo estado, se alzó con un abultado triunfo en la interna de su partido. Los próximos estados en votar son Carolina del Sur y Nevada.

Celeste Murillo

Celeste Murillo @rompe_teclas

Viernes 12 de febrero de 2016 11:29

EN LAS elecciones presidenciales en EE. UU. solo habrá dos listas. Aunque existe alguna posibilidad de que participe un tercer candidato, la Casa Blanca se disputará entre demócratas y republicanos. A diferencia de Argentina, hay que registrarse para hacerlo (votar es optativo). Y además de empadronarse previamente, en varios estados quienes tienen algún antecedente penal no pueden participar y las elecciones se realizan un día laboral (en general un martes). Esto limita la participación de trabajadoras, trabajadores, y especialmente de jóvenes afroamericanos y latinos, que tienen las tasas más altas de encarcelamiento.

En las primarias, a diferencia de las PASO en Argentina, hay que registrarse para votar, y en algunos estados solo pueden hacerlo las personas afiliadas. Desde el 1 de febrero y hasta junio, los partidos eligen sus candidatos en elecciones primarias. Ya hubo abandonos en ambos partidos, quedan dos candidatos demócratas y ocho republicanos. Una vez terminadas las primarias, cada partido realizará una convención donde votarán la fórmula de presidente y vice.

El primer perdedor: el establishment

Desde el comienzo de las primarias, se expresó el descontento y el hartazgo con la casta política, en una sociedad muy polarizada. En ambos partidos, los candidatos más “castigados” son aquellos identificados con el establishment. El voto castigo es por izquierda y por derecha, y existe tanto entre los demócratas como entre los republicanos. Los republicanos llegaron a las primarias con más de 15 candidatos. Y los que encabezan la lista representan a la derecha más extrema, con un discurso populista, contra los inmigrantes y muy crítico del actual gobierno de Obama.

El más conocido es Donald Trump, un multimillonario que se postula sin el apoyo oficial del partido. Lo siguen Ted Cruz, senador apoyado por el movimiento derechista Tea Party y la iglesia evangélica (mayoritaria en EE. UU.), y el senador Marco Rubio. El hecho de que sean tres candidatos no elegidos por el establishment partidario los que encabecen las encuestas, habla bastante de la crisis que atraviesan los republicanos. Tradicionalmente de una derecha más “moderada”, para los dirigentes republicanos Jeb Bush (hermano de G.W. e hijo de George Bush, ambos expresidentes) era “el elegido”. Pero este “elegido” no generó mucho entusiasmo. Con final abierto, en la primaria republicana la disputa es entre la derecha y la ultra derecha. Los demócratas tienen dos candidatos en carrera.

Por un lado, Hillary Clinton, secretaria de Estado del primer gobierno de Obama, ex senadora y ex primera dama del gobierno de Bill Clinton. Cuando lanzó su candidatura, parecía que nadie podría enfrentarla, pero no generaba entusiasmo en la base electoral demócrata. El otro candidato, que sorprendió con grandes actos públicos y miles de voluntarios apoyando su campaña, es Bernie Sanders, senador de Vermont. Con un discurso contra la casta política y las grandes empresas, Sanders generó mucho entusiasmo entre la juventud, los trabajadores y su discurso contra la influencia de Wall Street en la campaña, le están costando caro a Hillary Clinton. Aunque por ahora sigue siendo favorita, la competencia es dura. Sanders habla en sus discursos de una “revolución política”.

Esas palabras, más que describir su programa, hablan del hartazgo con la desigualdad, el racismo y las guerras en amplios sectores en Estados Unidos. Una parte de la izquierda estadounidense apoya la candidatura de Sanders con la expectativa de que una vez terminadas las primarias ese apoyo se transforme en un movimiento político. Todavía es pronto para saber qué hará la juventud que acompaña hoy a Sanders, más aún cuando el senador ya anunció su compromiso de respaldar a Hillary Clinton si ella gana la primaria.

Pero lo que ya es seguro es que la candidatura de Sanders expresa, más allá de los límites de la política del senador, un giro a izquierda en la juventud que viene protagonizando los principales movimientos sociales como Occupy Wall Street, el movimiento por el salario mínimo y el movimiento contra el racismo (Black Lives Matter). Este es sin duda el dato más interesante de las primarias.


Celeste Murillo

Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.

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