Viernes 3 de marzo de 2017
Ya ha pasado un año desde que la afluencia de haitianos se incrementara exponencialmente en México. Para el mes que corre, ya son cerca de 20, 000 inmigrantes que han quedado varados en Tijuana, aunque también en Mexicali y Ensenada, a la espera de poder obtener un permiso para cruzar a los Estados Unidos.
Lo que explica este verdadero éxodo son la devastación y la miseria que –desde el terremoto del 2010, y más recientemente el huracán Matthew- ha dejado expuesta a la población a la merced de los países imperialistas que se ostentan como “humanitarios”. Al permiso especial que posibilitaba solicitar el asilo a los haitianos que llegaran a la frontera de Estados Unidos, le corresponde, como contraparte, la ocupación militar y el despliegue de tropas que garantizan la gubernamentalidad en la isla.
De la misma manera, la reconfiguración de la política migratoria a partir de la llegada de Trump, ha suspendido, cuando no cancelado, el sueño que impulsó la llegada de todos estos migrantes a México. A las noticias ya cotidianas sobre los migrantes provenientes de Centroamérica y el propio México, se suman ahora las de la crisis que se vive en Baja California.
Tijuana, la ciudad de la espera
Tijuana, que dejó de ser desde los años 90 -por el incremento de medidas de seguridad- un lugar de cruce, se ha vuelto ahora un lugar de recepción de deportados. Ya desde hace muchos años, la zona del Bordo, por donde aún pasa el leve caudal de un río, ha acogido a cientos de migrantes obligados a volver a México. Éstos, ante la imposibilidad de volver a los Estados Unidos y a la falta de oportunidades, lo habitan mediante construcciones precarias y túneles en sus márgenes.
A ellos se suma ahora la colonia provisoria de migrantes haitianos. Primero en los albergues e iglesias, pero ahora, ante la dificultad de cruzar muchos han decidido buscar la manera de quedarse. Es el caso del cañón del alacrán], donde 250 inmigrantes impulsados por la Iglesia Evangélica Embajadores de Jesús han empezado a construir casas.
Como hemos señalado en otra nota, el gobierno ha hecho caso omiso de la situación migratoria abandonado a miles de personas a la solidaridad de la población local. Ante ello es necesario establecer la solidaridad más amplia de los inmigrantes y el resto de la población trabajadora sin importar la nacionalidad.
Sin embargo, la reciente regularización de 3500 migrantes y el presupuesto destinado a la situación son insuficientes. Hace falta aún conquistar los derechos democráticos elementales para todos los migrantes que se encuentran atrapados en la frontera. Hay que derribar las fronteras que el imperialismo y el gobierno nacional imponen a los sueños de una vida mejor.