Así lo habían dejado trascender. El Gobierno llamó a una reunión para negociar. Sería el jueves. La Iglesia, que busca canalizar el descontento social, podría participar.
Lunes 2 de julio de 2018 13:05
El nuevo acuerdo con el FMI ya trae un aumento de la miseria y la pobreza que sufren amplias capas del pueblo trabajador. Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social (UCA) indicó que el 48,1% de los niños y niñas vive en condiciones de pobreza. Además, más de un 10 % está en la indigencia.
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El informe también da cuenta de un tercio de esos niños y niñas come en comedores, tanto escolares como pertenecientes a las organizaciones de desocupados y trabajadores precarios.
La inflación creciente también golpea sobre los salarios del conjunto de la clase trabajadora. Un reciente informe señala que, tras el primer cuatrimestre, ya están 3 puntos por debajo de la suba de precios.
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La crisis golpea abiertamente a los sectores más empobrecidos de la sociedad. Ante este panorama desde los llamados movimientos sociales venían alertando que, de no mediar una negociación respecto a la AUH y el Salario Social Complementario, saldrían a pedir alimentos a los supermercados.
Intentando evitar ese escenario, desde el gobierno nacional se convocó a una reunión a esas organizaciones.
Según confirmó a este medio Daniel Menéndez (Barrios de Pie) , dirigente de Barrios de Pie, el gobierno "los convocó a una reunión para el jueves a las 10 de la mañana, con la ministra Carolina Stanley, junto a otros funcionarios."
El dirigente social señaló que allí plantearán, entre otras cuestiones, "una serie de medidas como un aumento extraordinario de la AUH; aumento de los programas de empleo; un proyecto de emergencia alimentaria para que se transforme en un proyecto de ley para reforzar la asistencia alimentaria para chicos y adolescentes”. Estos son algunos de los reclamos que estas organizaciones ya han expresado públicamente.
En el oficialismo busca evitar una imagen que remite, indudablemente, a los peores momentos de la crisis del 2001: la de gente pidiendo comida en los supermercados.
En pos de negociar con estas organizaciones, según diversas fuentes, el gobierno apelaría a los $ 13.500 millones que acordó con el FMI para la “protección” a los sectores más empobrecidos.
Tanto la ministra Carolina Stanley como los dirigentes de estos movimientos mantienen un estrecho vínculo con la cúpula de la Iglesia Católica.
En ese marco, algunas versiones periodísticas daban aseguraban que algún representante de esa institución podría estar presente en el encuentro de este jueves. Voceros de prensa de la Iglesia le dijeron a La Izquierda Diario que no tenían información sobre ese encuentro.
La reaccionaria institución -que se opone fervientemente al derecho al aborto- también ve con preocupación la situación de pobreza creciente. Su inquietud es claramente política. Se trata de garantizar que el descontento social y la miseria creciente no terminen en una explosión social que cuestione al gobierno y al régimen político.
Que la preocupación de la Iglesia es la gobernabilidad lo confirma el hecho de que, hace casi un mes, tanto la ministra de Desarrollo Social como la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, fueron recibidas en Roma por el papa Francisco. En medio de la corrida cambiaria y el acuerdo con el FMI, esto fue leído como un apoyo político de la iglesia al gobierno.
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Hace una semana los trabajadores protagonizaron un contundente paro nacional. Ese enorme poder muestra que la voluntad de lucha de amplios sectores de trabajadores está intacta. Esto evidencia que no sólo se puede luchar para derrotar el ajuste que se impone sobre el pueblo trabajador y que se profundizará de la mano del acuerdo con el FMI.
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