Detrás del llamado de la expresidenta a la unidad del voto opositor, se esconden las dificultades de Unidad Ciudadana de cara a octubre. Un discurso defensivo, en medio de la polarización y el consenso negativo de Cambiemos.

Juan Manuel Astiazarán @juanmastiazaran
Martes 12 de septiembre de 2017
“A las 17 hs Cristina hará un anuncio muy importante” adelantaba el periodista Roberto Navarro desde su cuenta de Twitter y la expectativa por las palabras de la expresidenta quedaba instalada. El aviso sembraba la incógnita, en medio de una coyuntura dominada exclusivamente por la desaparición forzada de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmería Nacional y una crisis política que aún tiene futuro incierto. Sin embargo, el caso apenas mereció una pequeña mención por parte de la expresidenta.
A la hora señalada, el anuncio muy importante se convirtió apenas en una “Carta abierta a todos los ciudadanos y las ciudadanas que votaron listas opositoras en la Provincia de Buenos Aires”, publicada desde la cuenta oficial de Facebook de CFK. La publicación fue un tibio mensaje que expuso la debilidad de Unidad Ciudadana de cara a las elecciones de octubre y al escenario de polarización al que apuntan los (ahora entusiastas) partidarios de Cambiemos.
“Hay esperanza” fue una de las sintomáticas frases que aparecieron al comienzo del texto, en donde se señala que “dos de cada tres bonaerenses dijeron, con su voto, que hay que frenar el ajuste”. Ajuste, fue precisamente la palabra elegida para ordenar el discurso, repetida 17 veces a lo largo de todo el texto. El voto a Unidad Ciudadana, aparentemente la única manera que existe para ponerle un freno.
“Argentina espera que estemos a la altura de nuestra responsabilidad. Ahora el Gobierno debe tener un límite, y solo lo tendrá si ganamos las elecciones de octubre. Sabemos cómo hacerlo y con qué boleta. Solo hay una que nos lo permite. Y no es arrogancia ni soberbia: es la lectura objetiva del resultado electoral del 13 de agosto. Y mañana trabajemos, unidos y unidas, por la construcción de una mejor alternativa política para el futuro. Hago un llamado democrático a favor de una ciudadanía que se ha manifestado mayoritariamente contra el ajuste del Gobierno y para cambiar el rumbo económico”.
El mensaje fue claro. Tras un primer momento luego de las PASO donde la tensión estaba puesta en negociar con los caciques del PJ que en agosto optaron por acompañar a Randazzo, ahora los cañones apuntan a jugar el juego de la polarización que propone el Gobierno y apostar al voto útil como manera de derrotarlo.
“Creo, sinceramente, que ahora es el momento de Unidad Ciudadana, el mejor instrumento que tenemos HOY para que la voz de la mayoría social y electoral sea también una mayoría política en las instituciones. Nadie debe renunciar a nada. Ni a sus ideas, ni a lo que dijo, ni a lo que hizo, menos aún, a sus aspiraciones futuras. Ganemos juntos ESTA elección y hablemos todos y todas, de TODO. Sin limitaciones y sin reservas”.
Sin mencionarlo, el mensaje apuntaba a Randazzo pero también al espacio que encabeza Sergio Massa. Rápido de reflejos, el tigrense se despachó desde su cuenta de Twitter con una sugestiva respuesta.
Mi respuesta a @CFKArgentina : pic.twitter.com/N2635pJDjK
— Sergio Massa (@SergioMassa) 11 de septiembre de 2017
“Un día no nos va a unir el espanto sino el amor por Argentina” pudo leerse en una de sus publicaciones, y luego sentenció: “El diálogo con quienes nos dividen no es posible”.
Si el rechazo a la figura de la expresidenta es la pulsión que aglutina al voto oficialista, Cristina apela a un recurso defensivo para invertir esa operación. “No les pedimos el voto para nosotros, sino que ofrecemos nuestra boleta para que pueda representar su voto opositor y trabajar en conjunto por un cambio de rumbo económico en el futuro y el respeto al Estado de Derecho en el presente”.
La nueva fórmula aparenta dejar las diferencias de lado y proponer un acuerdo con otros sectores de la oposición, aunando fuerzas contra un enemigo común y el “gran ajuste” que este prepara. Un recurso defensivo, en medio de una polarización que es el escenario preferido del Gobierno, y que pretende disimular un detalle para nada menor: la complicidad del peronismo a través de los gobernadores, intendentes, dirigentes sindicales, diputados y senadores.