En el Encuentro de Murgas en Albardón, San Juan, lo que para muchos como yo, debía ser una fiesta se convirtió en una pesadilla a causa del accionar de la policía represiva y violenta.
Viernes 26 de agosto de 2016 06:51
En el Encuentro de Murgas en Albardón, provincia de San Juan, el sábado 13 de agosto, lo que para muchos como yo, debía ser una fiesta se convirtió en una horrenda pesadilla a causa del desastroso accionar de la policía susceptible, represiva y violenta.
Ese día se presentaban dos murgas de Buenos Aires; Centro Murga Espíritu Cascabelero de Lanús y Murga Loca Cofradía de Valentín Alsina, quienes fueron invitadas por la murga local, Los sedientos de Tulum en su festejo de cumpleaños. Yo, al igual que muchos otros compañeros de diferentes murgas de Buenos Aires, viajamos como invitados de estas dos murgas en sus micros, con las simples ganas de conocer y presentarnos haciendo lo que amamos, murga.
Llegamos al corso, felices de estar en esa linda provincia, con la mejor onda de hacer lo que nos gusta y disfrutar nuestra movida con alegría y tranquilidad como lo hacemos siempre en todos lados. Se presentan varias murgas locales, la primera murga de Buenos Aires, Loca Cofradía y luego viene la presentación de Espíritu Cascabelero. Concluida la presentación de Espíritu, sale la murga local, Los Fanáticos del Ritmo, hasta ahí parecía ser una noche normal, pero casi finalizando su presentación, la policía pide que se les corte el sonido aludiendo que el permiso de realización del corso era hasta las 12 y habíamos sobrepasado esa hora.
Terminado el show de Fanáticos, llega el turno de “Los Sedientos” que siendo anfitriones y los cumpleañeros no podían quedarse fuera de su fiesta.
Pero la policía sanjuanina en su negativa de dejarlos presentar, forma un cordón de efectivos y empieza a marchar sobre la calle donde se realizaba el corso, todos los presentes sin confrontar, ni resistirnos nos fuimos retirando tocando y bailando cantándole el feliz cumple a Sedientos, mientras que los policías avanzaban. Llegamos a la esquina, tomamos nuestras cosas (bombos, mochilas, etc.) y emprendimos pacíficamente la retirada hacia el lugar donde acampábamos, pero la policía local, secundada por refuerzos de la capital provincial, no conformes con lo hecho hasta entonces, hicieron su gran despliegue de demostración, alarde de poder y autoridad y regalarnos una noche inolvidable.
El gran grupo de alrededor de 80 personas entre los que habían madres, mujeres embarazadas, menores y bebes empezamos a caminar cruzando la plaza hacia el lugar de acampe (quedaba más o menos a unas 20 cuadras de la plaza) cuando 5 patrulleros y dos camionetas policiales con los parabrisas enrejados (de esos preparados para ir a Bagdad más o menos) empezaron a seguirnos por la misma plaza y girando en rededor nuestro en claro gesto intimidatorio. Uno de ellos frena y bajan dos efectivos que intentan detener a un compañero de la murga Profetas de la Alegría diciendo que el mismo estaba bebiendo alcohol en la vía pública. El pibe tenía un termo, pero vacío, ya que el fernet, que en algún momento tuvo se lo habían hecho tirar ellos mismos mucho antes durante el corso. Varios compañeros intentamos que no se lo llevaran, no había causa, y ahí agarraron a una chica de Espíritu. La única mujer detenida y a la cual arrastraron de los pelos varios metros hasta subirla al patrullero cuando comenzó el desastre, con violencia verbal y sin personal femenino presente.
Al resistirnos pacíficamente, intentando mediar diálogo y no recibir respuesta alguna a las preguntas de ¿Por qué los detenés? ¿A dónde te los llevas? ¿De qué comisaría son?, uno de los policías se baja directamente a repartir golpes de puño y manotazos, a lo que un compañero de Espíritu por acto reflejo responde y se desata el caos. Él fue uno de los detenidos y más golpeado en la comisaría.
De repente todas las luces de la plaza se apagan y la policía comienza su represión a fuerza de palazos y balas de goma que dispararon a quemarropa y sin discriminar sexo o edad. Corridas, confusión y una imagen horrible que jamás viví en democracia, al menos yo.
El saldo de todo esto fueron 14 detenidos, varios heridos de bala de goma y golpes, un compañero con 7 balazos en sus piernas, dos chicas con lesiones en los muslos y espalda, una chica embarazada con varios rozones de disparos que gracias a Dios no fueron certeros y otros tantos golpeados, además de la sensación de bronca, impotencia e injusticia de parte de todos los que estuvimos ahí.
A modo de opinión netamente personal yo creo que la policía sanjuanina se sintió tocada con parte del show de Espíritu, el cual en su crítica hace una picarona actuación sobre “Los Pitufos” (la nueva policía del gran buenos aires) sin que sus pequeñas mentes comprendieran que es solo parte de una crítica murguera, esencia de la murga en sí y la cual no es ni fue agresiva contra ellos ni nadie, como tampoco nadie de los presentes los provoco ni nada por el estilo.
Opino que esto debe saberse, que no puede quedar en la nada, porque nos arruinaron un viaje que muchos deseamos, esperamos y por el que laburamos para pagarlo mucho tiempo. Todo por el simple hecho de ir a una provincia que al igual que varios municipios del GBA, exige permisos para presentar un arte callejero , sano, sin fines de lucro y tradicional en el espacio público que nos debiera pertenecer a todos y para ello, envía a fuerza policial incapaz, susceptible y totalmente represiva y violenta, con métodos de acción nada democráticos
La sensación de impotencia que me dejaron las imágenes de lo vivido, de todas esas cuadras volviendo vestidos con nuestros trajes, en silencio y con el temor de no saber si volverían a aparecer.
Sintiéndonos indefensos ante su atropello solo por hacer murga, un arte popular y genuino, que hacemos a pulmón, con mucho esfuerzo y sin pedir nada más que sonrisas y aplausos a cambio. Toda esa sensación de injusticia no me la borra nadie y es al mismo tiempo lo que me empuja a contar lo que paso, a seguir pidiendo que se haga justicia, para que nuca mas vuelva a pasarle esto a nadie.
Ni allá, ni acá, porque nada justifica la violencia de su acción y porque esa gente merece su reprimenda, no están capacitados para sus funciones y por sobre todo porque se quedaron en una época horrenda de nuestra historia parece, una que no debemos dejar ni permitir que ocurra Nunca más.
Soy Dan Brizu y este es mi humilde testimonio y opinión.
Este sábado y domingo desde las 16 hs invitamos a los dos corsos que realizará la murga Espíritu Cascabelero en 9 de julio y Ferre, Lanús, para recaudar fondos para los chicos detenidos que seguramente tengan que volver a viajar hasta San Juan por las causas penales que les hicieron y de paso conocer como es de tranquila y linda nuestra movida murguera.