Según un informe de la encuesta realizada por la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva y la Universidad FinisTerrae, a nivel país hay una de ocupación de las camas UCI del 75.6%. La encuesta que considera sector privado, público y de FF.AA. revela que en la Región Metropolitana se observa una tasa de ocupación del 85.7% con zonas al borde del colapso como la Sur Oriente y la Central (94% y 92.4%, respectivamente).
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Lunes 11 de mayo de 2020
Son 1661 camas en total que incluyen tanto las del sector público como privado, de las cuales 1256 están siendo ocupadas, con una tendencia al alza. Con respecto al uso de ventiladores mecánicos invasivos (VMI) el servicio de salud Central de la RM hasta el 9 de mayo cuenta ya con el 90% de utilización y SSM Sur el 92% de los VMI. Por otra parte la zona Oriente de Santiago cuenta con una ocupación de camas del 89% y de VMI tan sólo del 54%.
Llama la atención que en la Zona Norte de la RM, donde el Hospital San José está con casi la capacidad máxima de camas UCI copadas, tan sólo un 77% del total de estas (considerando público/privado) han sido utilizadas.
El enfrentamiento del Ministerio de Salud ha requerido como todo invierno de la compra de camas al sector de clínicas, y desde principio de abril se está ha utilizado la capacidad de camas críticas de estas para contener la demanda. Clínicas como la Dávila, la Santa María están recibiendo compras de servicio por parte del Estado para tratar de contener la cantidad de pacientes que se proyectan en alza durante la pandemia.
Por otra parte el gobierno mantiene un discurso de que podrá adaptarse a la preocupante demanda, mediante la reconversión de camas y más ventiladores. Sin embargo, en medio de estas decisiones el factor humano viene recibiendo duros embates que podrían debilitar la respuesta que el Minsal dice tener preparada.
La realidad de la "primera línea" frente a la Pandemia
Ya se estiman en más de mil las y los funcionarios de la salud que han sido contagiados, y muchos de estos traen consigo la cuarentena de otros cientos o miles más. Por otra parte la reconversión de los servicios al interior de los hospitales y la suspensión de otras prestaciones ha implicado un ambiente de máximo estrés para funcionarios y funcionarias. Cuestiones que además llevan varias semanas de implementación.
Por un lado se acatan decisiones "dinámicas" sin la visión ni consideración de los equipos y mayoritariamente se reestructuran salas y dinámicas de trabajo según las directrices de las direcciones de hospitales o servicios, con una autocracia que ha demostrado no ser efectiva al aplicar protocolos que no han diezmado los contagios de funcionarios.
Así, resumiendo, las y los funcionarios de la salud en el fondo de esta crisis sanitaria que está pasando de gris a oscuro, están sufriendo mayor sobrecarga laboral y emocional por los riesgos de seguridad en el trabajo, reestructuraciones y suspensión de prestaciones y menor cantidad de personal producto de los contagios y las respectivas cuarentenas.
Te puede interesar:Hospital Sótero del Río y funcionarios de la salud al borde del colapso
Te puede interesar:Hospital Sótero del Río y funcionarios de la salud al borde del colapso
¿Qué rol pueden cumplir las y los trabajadores ante esta situación?
Al no manejar ellos mismos el control de las medidas de seguridad y los insumos necesarios que se requieren, se siguen las circulares y protocolos que han implicado decisiones inefectivas y demasiado verticales en desmedro de la seguridad mental y física de quienes enfrentan directamente la pandemia en los servicios de salud.
Por todo esto y para mayor eficiencia y efectividad del sistema de salud es necesario organizarse por la demanda de un sistema de salud único, centralizado, totalmente gratuito, donde las decisiones de funcionamiento no sean una directriz ministerial, sino donde funcionarios y funcionarias , tanto profesionales como técnicos, administrativos y auxiliares estén al frente de la gestión, control y toma de decisiones de los centros asistenciales para asegurar su trabajo, sus cuidados y el de toda la población
Más aún en los sectores más pobres de la ciudad donde las consecuencias de la pobreza y un precario sistema de salud equivalen a mayores probabilidades de morir frente a una crisis de magnitudes inéditas donde las muertes por COVID-19 ya superan en 5 veces las muertes por Influenza a la misma época del año.