Ayer finalizaron las elecciones para renovar la conducción de la CTA “de los trabajadores”. Yasky anunció su triunfo por el 90 % de los votos. El proceso electoral previo estuvo marcado nuevamente por denuncias de fraude. La división de esta Central se dio precisamente luego de las elecciones del 2009 que terminaron en un escándalo, con acusaciones cruzadas de fraude.

Nathalia González Seligra Dirigente docente - Suteba La Matanza
Miércoles 19 de noviembre de 2014
Ayer finalizaron las elecciones para renovar la conducción de la CTA “de los trabajadores”. Yasky anunció su triunfo por el 90 % de los votos, que lo ubican en un nuevo mandato al frente de una de las dos CTAs en las que se dividió en el 2009. La oficialista que hoy renueva la conducción, y la “Autónoma” de Pablo Micheli ligada a Unidad Popular y el FAP de Binner. El proceso electoral previo estuvo marcado nuevamente por denuncias de fraude. La división de esta Central se dio precisamente luego de las elecciones del 2009 que terminaron en un escándalo, con acusaciones cruzadas de fraude. Yasky, acompañado por Baradel del Suteba, Wasiejko del Neumático, anunciaron los resultados que le otorgaban el 90 % de los votos, un 7 % a la Lista 3 del PO y 2.4 % la Lista 5 del MAS. Las elecciones tuvieron un bajo porcentaje de participación, y un desconocimiento significativo de los afiliados, incluso en gremios como los Sutebas dónde tiene su mayor peso esta Central. Padrones inflados, listados de trabajadores de gremios de la otra CTA que fueron incorporados arbitrariamente, fueron las características que emparentaron estas elecciones, con las realizadas hace unos meses atrás en la otra CTA de Micheli (que aún no dio a conocer resultados finales). Así las promesas de un sindicalismo de un nuevo tipo que prometían en los años 90, ha quedado muy lejos en la memoria. La Lista 3 del Partido Obrero denunció que la Junta electoral nunca entregó el padrón provisorio, dejó fuera del padrón a sindicatos como la UEPC (docentes de Córdoba) y afiliados de otros sindicatos como ATEP (Tucumán). A su vez, denunció que se incorporó a otros gremios que no son parte de la CTA, se negó a la oposición el padrón por establecimiento y no se informó sobre los lugares de votación de los afiliados, ni sobre el recorrido de las urnas, entre otras tantas irregularidades. Durante el desarrollo de las elecciones se multiplicaron las irregularidades, domicilios falsos de distintas urnas, patotas en barrios dónde no se dejaba ingresar a los fiscales, faltantes de boletas en distritos enteros y un sin número de irregularidades. La incorporación del “afiliado individual” que las dos CTA
s admiten como miembros de la organización, diluye el carácter de organización obrera, ya que cualquier persona, independientemente de su lugar de trabajo, o cuentapropistas o sectores no trabajadores, pueden incidir sobre los destinos de la central. La burocracia de la CTA realiza un manejo arbitrario de estos afiliados individuales, incorporándolos en padrones de distintos gremios para alterar los resultados. A su vez, se permite la afiliación de organizaciones barriales y sociales que se constituyen en parte sustancial de las dos centrales y que aportan una masa de votantes determinante en cualquier elección. La CTA de Yasky se articula sobre el gremio docente, y la CTA Michelli sobre los estatales de ATE. En ambas, la misma metodología del fraude y la manipulación, diluyendo el carácter obrero de ambas centrales.
Previo a estas elecciones, las dos CTA`s firmaron un acuerdo para ponerle fin a su disputa, desistiendo a las acciones judiciales en pugna, y consagrando la separación en dos Centrales, con “simple inscripción gremial” garantizadas por el Ministro Tomada. Este acuerdo, entre irreconciliables, implica el reconocimiento de que no son organizaciones obreras genuinas, es decir “centrales obreras” sino agrupamientos políticos. Uno afín al gobierno kirchnerista, y otro a la oposición sojera.
En la izquierda hubo dos posiciones. El PO y el MAS presentaron listas en ambas elecciones, y el PTS, IS y otras organizaciones sindicales rechazaron de plano ambas convocatorias, por tratarse de elecciones “amañadas y fraudulentas” que buscan legitimar a sus conducciones burocráticas.
Quedó comprobado que la presentación de las Listas del PO y el MAS no solo fue impotente para impedir el fraude, sino que ayudaron a Yasky y Baradel en presentar esta farsa fraudulenta como elecciones “democráticas” en una Central “democrática”. Primero lo hicieron avalando las elecciones truchas de Michelli, y ahora con Yasky y Baradel. Lo que la situación reclamaba era fortalecer el frente único de toda la oposición llamando a no votar, siguiendo la tendencia objetiva de los afiliados que no asistieron a las urnas, hubiera ayudado y mucho a deslegitimar estas direcciones burocráticas, a desenmascarar sus métodos, y fortalecer la lucha por recuperar los sindicatos. Lejos del abstencionismo, un sector de la izquierda rechazó esta farsa, denunció el fraude que ahora queda en evidencia.
Es fundamental el reagrupamiento de los sectores clasistas y anti burocráticos de las dos CTA, para recuperar los gremios de base y ponerlos al servicio de los intereses de los trabajadores. Es ahí donde debemos dar la pelea, y evitar las divisiones que favorecen a la burocracia, como recientemente sucedió en Neuquén dónde la presentación en listas diferentes de la oposición, favoreció el triunfo del kirchnerismo en el combativo gremio de ATEN.