En un día en el que se busca enaltecer el patriotismo a través de la glorificación de la Marina y las Fuerzas Armadas, sigue presente la oscura historia al interior del buque, como vivo legado de la sanguinaria dictadura de Pinochet.
Jueves 21 de mayo de 2020
Otra celebración del 21 de Mayo, fecha más bien conocida como el día de las “glorias” navales. Día en que se conmemoran a aquellas instituciones que históricamente se han caracterizado por reprimir al pueblo trabajador, en distintas épocas y circunstancias.
Una fecha que refuerza valores como el patriotismo y el culto a la bandera, un discurso del cual pregona bastante seguido la derecha y todos aquellos gobiernos burgueses que reivindican la independencia de Chile como un acto heroico, pero que al mismo tiempo aparejan concepciones terriblemente atrasadas como la xenofobia.
Pero si es que estos elementos ya parecen pocos, es igual o incluso más violenta la historia que recubre a instituciones como la Marina o Fuerzas Armadas, quienes durante el golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973, y durante todo el periodo de la dictadura, jugaron un rol central en múltiples crímenes de lesa humanidad.
En el caso de Valparaíso, obviamente no escapa de todo este periodo de sanguinarios e inhumanos métodos utilizados en contra de diversos partidos políticos, organizaciones sindicales, y espacios territoriales que durante décadas fueron perseguidos por los aparatos genocidas de Pinochet. Un claro ejemplo es el reconocido buque Esmeralda, cuyo interior pasaron más de 300 personas, y quienes vivieron toda clase de maltratos, torturas y vejaciones de todo tipo. Una orquestación criminal bajo el mando del Comandante y Jefe de la Armada en aquel entonces, José Toribio Merino, quien también jugó un papel clave en la junta de gobierno.
Sin duda uno de los casos más recordados de estas múltiples vejaciones ocurridas al interior de la Esmeralda, es el del sacerdote Miguel Woodward, quien posteriormente de ser torturado, muere en el Hospital Naval de Viña del Mar. Posteriormente sería trasladado y enterrado clandestinamente su cuerpo en una fosa común del Cementerio de Playa Ancha. Sin embarga hasta el día de hoy no se ha dado con sus restos, sumándose así a la extensa lista de detenidos desaparecidos que hasta el día de hoy se mantienen en la completa impunidad.
Hasta el día de hoy el buque Esmeralda representa los resabios más horripilantes que permanecen intactos de la dictadura. Son decenas de personas las que se reúnen frecuentemente a repudiar la actividad que mantiene aún, e incluso a nivel internacional constantemente al arribo del barco las personas que desplazan a través de él, son esperadas por diversas manifestaciones y protestas, en el marco de los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura. Esto sin nombrar las concentraciones de los días 11 de cada mes, en rechazo a la estatua del almirante Merino, que insólitamente permanece aún en la Escuela Naval. Una provocación para todas aquellos y aquellas quienes sufrieron los crímenes de la dictadura, como también familias que aún no encuentran justicia por muertos y desaparecidos.
El buque escuela Esmeralda representa el periodo más oscuro de la dictadura y resulta inaceptable que hasta el día de hoy se enaltezca como una figura de veneración y orgullo, en nombre de la patria y los valores más reaccionarios de nuestro país ¡Ni blanca ni pura, fue centro de tortura!