En plena exigencia a los independentistas para que condenen una violencia que no ha tenido lugar, sale a la luz un video del presidente del Gobierno en el que se niega a condenar el terrorismo de Estado que estuvo en activo bajo los primeros gobiernos de Felipe González.
Lunes 30 de septiembre de 2019
En los últimos días nadie habrá podido evitar ver en algún telediario a Pedro Sánchez exigiendo que los partidos independentistas “condenen la violencia”. Esta insistencia, junto a la amenaza de volver a aplicar el 155, están siendo el monotema del arranque de la larga precampaña electoral del PSOE.
Hay que recordar, por si la campaña de intoxicación informativa llevada adelante por el conjunto de los grandes medios de comunicación españoles a partir de las filtraciones de la cloacas del Estado impide verlo, que a ninguno de los detenidos se les ha imputado por la comisión de ningún acto violento. Ni siquiera la tenencia de explosivos es tal, como reconoce la propia Fiscalía, sino que se trata de “precursores de explosivos”. Una categoría que puede incluir desde lejía, salfumán o bicarbonato. Revisen sus despensas.
La exigencia es pues a una condena preventiva. Ni hay hecho, ni tampoco sentencia probatoria de la supuesta “violencia potencial”, la última innovación jurídico-política en tiempos de deriva autoritaria.
Esta vehemencia de Sánchez contrasta sin embargo con sus posiciones cuando era un joven militante socialista frente a otra violencia, la de los Grupos Armados de Liberación, los GAL. Esta violencia no fue “potencial” o “indiciaria”, sino totalmente real. Dejó un saldo de más de 40 atentados, una treintena de asesinatos, varios secuestros y decenas de casos de torturas durante los primeros gobiernos de Felipe González.
Las conexiones entre el terrorismo de Estado y el gobierno quedaron más que demostradas con la condena al exministro de Interior José Barrionuevo y el secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera. Ambos recibieron la cordial visita en prisión del expresidente González y tres meses después serían indultados por el gobierno de José María Aznar.
Cuando estos dos altos cargos socialistas estaban siendo juzgados, Sánchez participó en el popular programa de debates televisivos de los 90 “Moros y Cristianos”. Desde el público y junto a un Xavier Sardá que parece haber olvidado aquel encuentro – hoy es parte desde La Sexta del periodismo que considera sacrílego cuestionar lo más mínimo la independencia de los jueces o de las actuaciones de la Guardia Civil – le vemos cuestionar al juez que llevó adelante el Juicio a los Gal – Baltasar Garzón – , el envío a prisión preventiva de alguno de los acusados o exigir a Javier Nath -que vueltas da la vida- que respete la presunción de inocencia de los buenos de Vera y Barrionuevo.
Sánchez podría alegar que era un joven garantista en el tratamiento penal de los imputados. Habría que decirle que con la madurez este garantismo lo ha perdido cuando tiene que hablar de los presos políticos catalanes -tanto los del Supremo como los del 23S-. Pero lo que habría que preguntarle es ¿condena usted la violencia de los GAL y los vínculos que tuvo el gobierno del PSOE con ellos que quedaron demostrados con las penas contra un ministro y un secretario de Estado? Lo hemos buscado, pero la “maldita hemeroteca” no nos ha dado ningún vídeo posterior en el que Sánchez entone algo parecido.
#PedroSanchez insiste en exigir a los partidos independentista una violencia que no existió ¿Qué decía él sobre otra violencia mucho más real, la de los GAL, hace unos años?
👉40 atentados
👉30 asesinatos
👉6 secuestros
👉Decenas de torturados#23S #TotsSomCDR #1Oct pic.twitter.com/ZHwvmLIgOf— IzquierdaDiario.es (@iDiarioES) 30 de septiembre de 2019