Hoy, cuando profesores y estudiantes pelean en común por transformar esta educación neoliberal y se enfrentan a la Nueva Carrera Docente propuesta por el gobierno de la Nueva Mayoría, resulta pertinente analizar algunas experiencias recientes de lucha conjunta, con el fin de hacer un pequeño aporte que ayude a trazar mejor los caminos en el presente.

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Sábado 13 de junio de 2015
Una experiencia, en el que participé personalmente, es la que se dio hace cuatro años en la comuna de San Miguel, en el Liceo A-90, cuando estudiantes, apoderados y profesores gestionaron un colegio.
El 13 de junio del 2011, trabajaba como profesor en un liceo municipal, de la comuna de San Miguel: el Luis Galecio Corvera, o Liceo A-90. Era un colegio pobre: un recinto de una cuadra cuya mitad estaba abandonada y siendo usada como bodega, y en cuya otra mitad se usaba apenas un tercio de las salas de clases, pues la matrícula era de 179 estudiantes. Tengamos en cuenta que a inicios de la década de 1990 estudiaban unos 2.000 jóvenes en este espacio, según lo que me relató una profesora que trabajaba allí desde marzo de 1973. El alcalde, Julio Palestro, había clausurado la básica, hasta 6° el 2010. Se rumoreaba que su deseo era cerrar completamente el colegio.
Como muchos otros colegios, ese día fue tomado. Más que por demandas internas, fue con el fin de adherir al movimiento estudiantil que empezaba a emerger nacionalmente. Pero la prepotencia de la directora y el inspector general, que días antes habían tratado mal a representantes del Centro de Estudiantes, llevaron a los jóvenes a incluir la “renuncia de la directora” entre sus demandas. Ésta y el personal directivo quedaron vetados en la toma, no así los profesores. Otra de las demandas claras fue el rechazo a cualquier intento de cerrar el colegio.
Todavía no se había producido la “rebelión de las bases” (2014), que marcó un antes y un después en el movimiento de los profesores. El 2011 primaba el temor en muchos docentes. Por eso sólo una parte de los profesores del colegio, frecuentamos a los estudiantes en toma, y marchamos juntos, luego de que la dirección los acusara de ladrones.
Todo eso preparó las condiciones para que en septiembre de 2011, después de compartir en la toma, conversar, marchar, compartir un desayuno y analizar el curso del movimiento, juntos, estudiantes, apoderados y profesores; se iniciara la “autogestión” del Liceo A-90. Estudiantes y apoderados, que habían vivido la represión de la municipalidad con sus guardias y de la policía, convocaron a los profesores para que hicieran clases en el colegio tomado. ¿Pero puede funcionar un colegio sin directivos ni inspectores?
¿Qué resultó de esto? Algo sumamente novedoso: los tres estamentos gestionaron el colegio durante tres meses. Esto tuvo resultados en las relaciones sociales al interior del establecimiento. Si antes se respetaba al pie de la letra el currículum impuesto por el MINEDUC, con la autogestión, se introdujeron una serie de talleres y asignaturas novedosas: talleres de break dance, fotografía, análisis de la constitución de 1980, etc. La convivencia se organizó en base a comisiones tristamentales y era posible apelar las sanciones en asamblea. Los estudiantes iban con ropa de calle y los horarios se hicieron más reducidos. Los días de movilización el colegio paralizaba y se salía a las marchas desde allí. La planificación de las asignaturas pasó a ser una tarea de todos los estamentos. La toma y la educación y la unidad de los profesores, apoderados y estudiantes dieron vida a la autogestión. Muchos estudiantes universitarios, también movilizados, pasaron por las salas del A-90. Esta experiencia, que no fue la única ese año, y otras posteriores como la del colegio República Dominicana de La Florida, revelan que es posible construir de otro modo la educación. Estudiantes, apoderados y trabajadores de la educación, autoorganizándose, pueden poner a funcionar un colegio sin directivos que representan intereses de sostenedores o de los políticos empresariales. Pero el Liceo A-90 también fue derrotado: el alcalde Palestro lo cerró y quienes participaron de esta experiencia
La reforma del gobierno busca darle protagonismo exclusivamente a los directivos, como si profesores, apoderados y estudiantes estuviesen inhabilitados de organizar su educación. Hoy, igual que ayer, es necesario que el Estado garantice todos los recursos necesarios para una educación gratuita, y que estudiantes, apoderados y profesores, que copan las calles del país con sus demandas, organicen una educación al servicio del pueblo trabajador.

Juan Valenzuela
Santiago de Chile