A un año de las masivas huelgas y manifestaciones estudiantiles previas al
referéndum repasamos la política de las organizaciones estudiantiles del procés
entonces y su continuidad en estos días.

Verónica Landa Barcelona | @lierolaliero
Miércoles 26 de septiembre de 2018
Septiembre de 2017 nos dejó, además de las imágenes de las multitudinarias concentraciones rodeando la Consellería d’Economia, las de miles y miles de estudiantes saliendo a las calles para defender el derecho del pueblo catalán a decidir. Este viernes, 28S, se cumplirá un año de la inmensa manifestación de más de 100.000 personas que colapsó el centro de Barcelona en la jornada de huelga estudiantil más importante de aquellos días.
Desde ContraCorrent (antes, No Passaran) y Pan y Rosas, participamos de todas aquellas manifestaciones y huelgas estudiantiles que mostraban el gran potencial de lucha de la juventud. Lo hacíamos con el convencimiento de que para enfrentar la represión que estaba asegurada por parte del Estado español, para garantizar el referéndum y que se llevara a cabo su resultado, era necesario un movimiento estudiantil de base e independiente, que buscara alianzas con los CDR de los barrios y con la clase trabajadora.
Por eso mismo, lo hacíamos de forma crítica con la plataforma estudiantil que se puso a la cabeza de la convocatoria de las movilizaciones: Universitats Per la República (UxR), conformada por las juventudes del PDECAT, ERC y el SEPC. Exigiéndoles que llamaran a asambleas masivas para que el estudiantado decidiera qué hacer y qué contenido tendrían estas movilizaciones.
La lógica de UxR era que el estudiantado solo debía luchar por la cuestión democrática -celebración del referéndum- y dejar “para otro momento” el resto de reivindicaciones estudiantiles como la lucha por la gratuidad. Trasladaban así la unidad del bloque soberanista al movimiento estudiantil, solo se podían tratar los temas que no molestasen al Govern.
Al mismo tiempo imprimían a la lucha el modelo de movilización de la ANC y Omnium, con convocatorias cerradas que venían de arriba (normalmente por mensajería instantánea y redes sociales) y oponiéndose a toda instancia de deliberación y decisión democrática sobre qué pasos había que seguir dando. Esto era clave para la lógica procesista de evitar todo “desborde” del Procés, tal y como explica Santiago Lupe en este artículo
Desde nuestras agrupaciones defendíamos en las asambleas de facultades y en las que tuvieron lugar en el Rectorado ocupado de la UB - a pesar de UxR, que no convocó ninguna asamblea durante la ocupación- que a la cuestión democrática debíamos sumarle reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil, que estaban muy lejos de haberse cumplido.
Por ejemplo, la educación gratuita a todos los niveles. No nos conformamos, ni nos sirve, una rebaja de 30% de las tasas ¡queremos la gratuidad!. Seguir peleando por una educación sin Bolonia, sin LEC, sin el “tasazo” de 2012, sin el 3+2, sin reválidas... en definitiva sin los años de recortes a la educación por parte del gobierno central y de la Generalitat. Unos recortes que expulsaron a miles de estudiantes de las aulas a la vez que precarizaron enormemente al personal docente.
Consideramos que este programa marcaba una clara independencia del Govern y a la vez prefiguraba el contenido concreto de la república catalana por el que había que pelear, para que esta fuera una causa tomada en sus manos por la clase trabajadora y los sectores populares.
Todo lo contrario a llevar adelante una lucha conjunta con el Rectorado, que en otros tiempo no había tenido escrúpulos en llamar a los Mossos para que nos desalojaran de las universidades -como en la lucha contra Bolonia- ni los tuvo para ser parte denunciante en el caso “27 i més” contra estudiantes de la UAB, un profesor y un miembro del PAS.
Que estas reivindicaciones no iban a ser tomadas por los partidos que las habían causado -ERC i PDeCat- ni sus organizaciones estudiantiles era algo que ya sabíamos. Lo que resultó más sorprendente es que el mismo SEPC hiciera bloque con ellos en esta cuestión. Por eso realizamos innumerables llamamientos al SEPC para que rompiera con UxR y se pusiera a la cabeza de impulsar, junto a las asambleas de facultad y las organizaciones estudiantiles de izquierda, un movimiento estudiantil independiente y de base.
Al negarse a ello los compañeros y compañeras del SEPC estaban contribuyendo a que el movimiento estudiantil no pudiera ser un agente independiente de la hoja de ruta de Puigdemont. Cuando éste acabó claudicando abiertamente, sin defender la república que había proclamado simbólicamente, lamentablemente no se habían preparado las condiciones para que la juventud pudiera actuar de punta de lanza -como otras muchas veces en la historia- para promover una gran movilización social que desbordara la dirección burguesa en bancarrota.
Este 1 de octubre, tanto UxR como el SE, han convocado huelga estudiantil. Pero de nuevo, ambas organizaciones lo hacen negándose a impulsar grandes asambleas en los centros de estudio, proponiendo una fecha más a los estudiantes para que salgan a la calle, que plantean como puntual, es decir sin continuidad alguna, y sin mucho interés para que el estudiantado tome esta fecha como suya propia y con sus propias reivindicaciones.
Lo que planteábamos hace un año, sigue estando más vigente aún. Se hace evidente que con la dirección burguesa del procés no se conseguirá la libertad de los presos políticos, ni mucho menos la implementación del resultado del 1-O.
Para nosotros los hechos han demostrado que la república catalana solo se podrá conseguir por medio de una gran movilización social independiente del Govern y sus partidos, y que por lo tanto ésta o será una república socialista, es decir al servicio de los intereses de la clase trabajadora, la juventud, las mujeres y las personas inmigrantes, o no será.
Para ello, necesitamos asambleas masivas en los centros de estudio, llamando al conjunto del estudiantado. Si somos miles en las calles ¿por qué asambleas de unas decenas de personas? Necesitamos asambleas de base y radicalmente democráticas, que incorporen al profesorado y al personal administrativo, donde poder discutir el plan de acción, la organización que queremos y su contenido. Del mismo modo debemos acabar también con la lógica que compartimenta las luchas estudiantiles: los de instituto salen a la huelga un día, las universidades otro, la FP otro -¿Algún sindicato se acuerda de la FP?-, profesorado y PAS otro...
La huelga del 1-O debe convertirse en un punto de partida, hasta conseguir una huelga general en toda la educación en la perspectiva de una huelga general que paralice todo para hacer efectivo el mandato de 1-O y abrir un proceso constituyente en el que realmente poder discutir y cambiarlo todo.