A 15 años de la crisis creada por los capitalistas, las gestiones obreras representan una salida para los trabajadores ante los cierres de fábricas.
Martes 20 de diciembre de 2016
No está de más decir que el proceso del 2001 fue mucho más allá que el “que se vayan todos”, o de saqueos producto de la revueltas populares o los cacerolazos. En las fábricas la lucha era a muerte contra las patronales, que tras años de acumular millones como producto de la explotación de los obreros y los negociados con el estado pretendían barrer las fábricas y rearmar nuevos negocios especulando con la situación de las familias obreras. Hoy por hoy la esencia de esa misma lucha recorre la vida de cada trabajador que ve cómo los corruptos de ayer nunca se fueron y que más bien juntos están atacando cada conquista del pueblo como resultado de ese proceso histórico de lucha.
En ese marco de despidos masivos y cierres fábricas durante aquellos años surgió un sector entre los trabajadores ocupados que tomó las fábricas y las puso a producir bajo su propia gestión. Como una especie de movimiento de ocupación de fábricas que dio lugar a cientos de fábricas recuperadas, con Zanon y Brukman como emblemas, dando una respuesta para los trabajadores ante la crisis en curso.
Años más tarde en el corazón de la Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires, la patronal de la gráfica imperialista Donnelley amenazaba a los trabajadores con cerrar la planta. Cuando este hecho se produjo los obreros no dudaron ni un minuto en ocupar la planta y ponerla a producir, eran ellos los que sabían como funcionaba cada rincón de la fabrica y los que habían puesto las horas de sus vidas para que la fabrica produjera. Al poco tiempo se organizaron para gestionar la fábrica y nace Madygraf bajo control obrero.
Al día de hoy hay alrededor de 367 fábricas recuperadas por sus trabajadores, que han ido resistiendo los golpes de cada gobierno y los ajustes de los capitalistas. Asimismo enfrentando los distintos ataques como los aprietes judiciales, los desalojos y los tarifazos.
Si algo ha quedado como conclusión de todos estos años es que sólo con la fuerza de los trabajadores es posible la resistencia de estas heroicas experiencias del pueblo trabajador.
Este 20 de diciembre en el aniversario de las jornadas del 2001 defendamos las gestiones obreras. Con unidad, lucha y organización. Por un paro general y un plan de lucha para que la crisis la paguen los capitalistas. Y por un gobierno de trabajadores.