Sus protagonistas nos cuentan cómo es trabajar en un lugar donde ellas, sus compañeros y los pacientes están continuamente expuestos producto de la negligencia a la que los somete esta institución de medicina privada. Cuando la salud es un negocio.
Jueves 16 de abril de 2020 20:25
La noticia se dio a conocer hoy. Pero quienes trabajan allí están desde hace semanas preocupados por su salud, la de sus familias y de quienes se atienden allí. Todo comenzó el día 24 de marzo, cuando un paciente que se encontraba internado comenzó a sufrir manifestaciones clínicas respiratorias. “Frente a una pandemia, lo que tenés que hacer es aislar al paciente y realizarle el hisopado inmediatamente. Pero lo mandaron a hacerle una tomografía computada de tórax. En el informe saltó que tenía características correspondientes a COVID”, le cuenta a La Izquierda Diario una radióloga. Y sigue: “Eso no se debe hacer. Ante la menor sospecha, hay que realizarle un hisopado al paciente porque si no el tomógrafo queda infectado. El resultado fue que el técnico radiólogo es uno de los positivos”.
Otra enfermera, especialista en cuidados intensivos que habló con nuestro medio nos cuenta que al paciente, hasta dos semanas después, y pese a las sospechas de ser COVID positivo, no le habían hecho el hisopado, “y tampoco al personal (enfermeros, mucamos y médicos) que había estado asistiéndolo”. Y continúa “toda esta situación se agrava porque el mismo 24 de marzo, una supervisora comenta que había estado en contacto en otro de sus trabajos con un compañero que había dado positivo. Recién el 3 de abril se conoce el resultado de su hisopado: positivo”. Pero nos cuenta que la directiva del Sanatorio fue “mantener la calma y presentarnos a trabajar al día siguiente en nuestros turnos correspondientes, y que yo tenía que seguir concurriendo a trabajar los días siguientes porque no presentaba fiebre”. Recién para el 7 y 8 de abril estuvieron los resultados de los hisopados que les hicieron a algunos trabajadores: “a mi me informaron que me había dado negativo, pero 20 de mis compañeros no tuvieron la misma suerte”.
Cuando le consultamos sobre las condiciones en las que continuaban trabajando manifestó: “en el transcurso de la cuarentena no fuimos instruidos acerca de ningún procedimiento ni protocolo; tampoco como debe ser el seguimiento por parte de médicos y enfermeros de infectología, ni cómo atender a pacientes positivos, ni qué pasaría si alguno de nosotros nos contagiamos”. Con respecto a los insumos para protegerse en sus turnos, fueron siempre insuficientes. “Sólo en el sector de Covid19 entregaron máscaras que imitan a las N95, pero nos han dicho que las usemos hasta que se desgasten”, reveló.
Y continúa: “al día de hoy no contamos con un área “limpia” para colocarnos el material de trabajo ni con un área “sucia” para desvestirnos y descartar los materiales contaminados. De hecho el área sucia se encuentra ubicada junto al placard de insumos de trabajo”. Y nos relata que el área aislada para los pacientes internados con coronavirus “está separada por un biombo”. Pero además, cuenta que “cerraron el comedor y debemos tomar nuestros refrigerios en el lugar de trabajo de cada sector, lo que aumenta la posibilidad de contagio para el personal y los pacientes”.
Los detalles que nos revelan las trabajadoras y trabajadores de la salud son espeluznantes. No sólo los exponen a ellos, sino que cualquiera que vaya a hacerse atender ahí, tiene serios riesgos de contraer la enfermedad. Una ex trabajadora del lugar nos cuenta que a ella la despidieron por denunciar que cambiaban informes de radiografías, y sentencia “es un desastre ese lugar, espero nunca tener que caer enferma ahí”.
Mientras estos empresarios lucran con la salud de trabajadores y el pueblo, sus cuentas bancarias se siguen abultando. El sistema de salud está totalmente colapsado, el público y el privado. Hoy nos enteramos de 19 trabajadores contagiados en el Hospital Italiano, pero además estos días fue noticia el negocio que empresarios y funcionarios hicieron con la compra de barbijos en la Ciudad y de alimentos a nivel nacional.
Por eso más que nunca se hace imperioso el pedido de Test Masivos Ya para las trabajadoras y trabajadores de la salud que volvieron a plantear hoy Myriam Bregman y Alejandrina Barry, diputadas porteñas del Frente de Izquierda, y cuyo proyecto de ley fue presentado el pasado 27 de marzo.
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