Cifras entregadas por el Senameg y Ministerio de la Mujer y Equidad de Género revelan un aumento de las llamadas para orientación sobre violencia de género. Particularmente en Antofagasta hubo un aumento de 94% en febrero y marzo de este año.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Domingo 4 de abril de 2021
Nuevamente surgen cifras alarmantes que evidencian la profundización de la violencia machista a lo largo de la pandemia. Según cifras, entregadas por el Senameg y el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, aumentaron las llamadas para obtener orientación sobre violencia de género.
En medio de este panorama, la región de Antofagasta se encuentra dentro de las 6 regiones del país con un aumento más significativo, llegando a registrar un 93,94% en febrero y marzo de este año.
Sin embargo, la relación entre la pandemia y el aumento de la violencia de género no es algo nuevo, ya en abril del año pasado las denuncias aumentaron en un 70% el primer fin de semana luego de que se decretó la cuarentena en varias comunas del país.
Sin duda, las medidas restrictivas que implementa el gobierno de Piñera, como las cuarentenas, aumentan la violencia de género al interior de las casas de miles de mujeres, esto porque se exponen a una convivencia cotidiana con sus agresores que se refleja en un aumento de los casos de violencia. La dependencia económica, que muchas veces viven las mujeres que sufren violencia de género, dificulta poder romper los círculos de violencia en que se encuentran, viéndose expuestas a la violencia al interior de sus casas.
Esto se vuelve más agudo con los despidos y suspensiones que afectan mayormente a las mujeres trabajadoras que hoy se encuentran sin una fuente de ingreso. En este sentido, durante la pandemia se registró un retroceso de 10 años en la inclusión de la mujer al mundo laboral.
Para enfrentar la crisis sanitaria es necesario un plan de emergencia, que no ponga al centro medidas represivas como lo viene haciendo Piñera, sino que ponga como primordial las necesidades de las y los trabajadores y el conjunto del pueblo pobre, donde la cuarentena no signifique quedar sin sustento o ver en aumento la violencia de género.
Es urgente poder luchar por un Plan de Emergencia contra la Violencia Machista, que sea financiado por el impuesto a las grandes fortunas e inmobiliarias, para que las cuarentenas no signifiquen una exposición permanente para las mujeres que viven violencia. Para esto es necesario garantizar un ingreso de emergencia, refugios transitorios y un plan de viviendas definitivo para las mujeres y sus hijos si es que los tienen, poder optar a licencias laborales pagadas y tener acceso a un equipo multidisciplinario que pueda brindar apoyo a quienes sufren violencia.