La rapacidad empresarial no tiene límites. Buscan imponer su voluntad sobre los padecimientos de la mayoría. Despidos, suspensiones y hasta sobreprecios. El gobierno habla mucho pero no frena la avanzada patronal
Diego Iung @IungDiego
Lunes 6 de abril de 2020 23:28
En las últimas semanas se suceden los ejemplos de voracidad patronal. Presionan mucho y van por todo. Mientras la pandemia y el frenazo económico castigan a millones de trabajadores, el empresariado quiere todavía más. Pero la clase obrera tiene que organizarse y enfrentar estos ataques, proponiendo un programa con medidas urgentes de salida a la crisis. Sus ganancias o nuestras vidas es, otra vez, la cuestión.
Hecha la ley, hecho el despido
Hace muy poco el Gobierno sancionó por decreto la Ley de Prohibición de despidos, a correr por los siguientes 60 días. Sin ningún disimulo y luego de algunos días de conciliación obligatoria, el Grupo Techint finalmente confirmó los 1500 despidos que había anunciado. Más allá cualquier prohibición y del pedido del presidente a Paolo Rocca, su CEO, de que “gane un poco menos”, parece que ante los deseos del empresario más rico del país, el gobierno no se molesta en cumplir ni su propia legislación.
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En la alimenticia Dánica, ubicada en la localidad de Lavallol, trabajadores que se encontraban de paro exigiendo la reincorporación de 5 despidos, se encontraron con un lockout patronal cuando llegaron a la planta este lunes: “Planta cerrada hasta nuevo aviso” se leía en un cartel en la puerta. Un claro ataque al derecho a reclamar.
Este lunes por la tarde fue primera tendencia en Twitter #McEstafa. El reclamo de trabajadores y trabajadoras fue una respuesta a las rebajas salariales compulsivas de esa empresa. No fue la única. Burger King y Starbucks también tomaron la opción de ajustar a sus trabajadores. Las 3 empresas pagaron menos de la mitad del salario a sus más de 25.000 empleados en la Argentina. Un trabajador de Burger King le contó a este diario que, al chequear el cobro de la última quincena de marzo, se encontró con que le habían depositado $ 3070. “¿Cómo cuidas, vivís, alimentas a tu hijx con 3000 pesos?”, se preguntaba.
Lucrando con la salud en tiempos de pandemia
A fines de la semana pasada, los dueños de la medicina privada reaccionaban a los dichos del ministro de Salud, Ginés García, cuando este amagaba con la idea de declarar de interés público y centralizar el conjunto del sistema sanitario. Una medida elemental para enfrentar en condiciones la pandemia como poder disponer del conjunto de las camas y recursos existentes en el país.
Sin embargo, de ninguna manera los empresarios de la salud iban a permitir que cualquier persona pudiera atenderse en sus clínicas. Luego de sus declaraciones la presión se hizo sentir fuerte en los medios y, tras una breve reunión, el Gobierno retrocedió. Descartaron que la medida estuviera en agenda.
La ruleta de los precios
Desde que comenzó la cuarentena comenzaron también los testimonios sobre el aumento generalizado de precios en los alimentos. Verduras, frutas y carnes con aumentos que llegaban hasta el 40 % inclusive. Ante la necesidad y urgencia de la población, cualquier trampa viene bien para seguir ganando.
Esta semana empezó con una noticia que fue toda una ilustración: se conoció, luego de su publicación en el Boletín Oficial, que el mismo Estado había comprado alimentos a precios mucho mayores a los del mercado. Azúcar y arroz fueron algunos de ellos. El aceite llegó a ser adquirido a un precio 37 % mayor al que figura en los Precios Cuidados.
Son los alimentos que el Gobierno viene comprando para repartir ante la emergencia económica y alimentaria, que se agrava producto de la cuarentena. Estos días el Ministerio de Desarrollo Social daba a conocer que son 11 millones de personas los que vienen solicitando alimentos de parte del estado.
Las palabras del ministro Daniel Arroyo no dan lugar a dobles interpretaciones: “Los productores se plantaron, y frente a la necesidad de llevar de verdad a todos, se decidió comprarlos por encima del precio testigo". Los empresarios aprietan...y el Gobierno, de nuevo, les sirve en bandeja.
Mientras desde el Gobierno hablan de “solidaridad” para salir “entre todos”, nos encontramos con que el plan que llevan adelante los dueños del país, más bien, es el salir de ésta...con todo.
Nuestras vidas valen más que sus ganancias
Son millones los que hoy se preguntan qué va a pasar el día después, cómo se sale de esta crisis. Ya se empieza a discutir en qué condiciones se saldrá de la cuarentena.
Los empresarios pegan para imponer sus intereses: quieren más desocupación, menos salario y más explotación. Hay que pararlos. Hay que enfrentar este intento de seguir ganando sobre la vida de millones de trabajadores, de jubilados, de jóvenes.
Ante la crítica situación en curso, la izquierda plantea una serie de medidas elementales para que no descarguen sobre millones de trabajadores los costos.
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