Tras el rechazo a la investidura de Mas, la CUP y CDC están proponiendo distintas salidas al desacuerdo. Cuatro “alternativas” con algo en común: ninguna cuestiona que la dirección del proceso catalán seguirá en manos del partido histórico de la burguesía catalana.

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN
Jueves 12 de noviembre de 2015
Foto: EFE
Cambiar a Mas por otra convergente
La primera salida la propusieron desde la izquierda anticapitalista: buscar otro candidato dentro de las mismas filas de JxSí. El sábado el diputado de la CUP Benet Salellas propuso como posible candidata de consenso a la vice-presidenta en funciones, la convergente Neus Munté. El mismo día de la votación abandonaron la propuesta. No porque Munté sea una “alternativa” poco “alternativa”: ejecutora de la política de recortes, dirigente del partido del 3% y con lazos con la burcoracia sindical de UGT. Sino simplemente porque ésta respondió a tan generoso ofrecimiento con un “no jueguen con mi nombre”.
Romeva President, Convergencia al poder
El martes corrigieron el tiro por izquierda y en rueda de prensa los diputados de la CUP propusieron al cabeza de lista de JxSí como candidato, al “ecosocialista” Raül Romeva. Su perfil se distancia más que el de Munté del de Mas, no hay duda. Tiene una “hoja de servicios” más limpia. Sin embargo se pierde de vista que Romeva viene pronunciándose y actuando como un verdadero “hombre de paja” del todavía President en funciones. Por no hablar de que, aún con Romeva en la presidencia, su gobierno se formaría respetando la hegemonía convergente dentro del bloque soberanista. Sería un nuevo gobierno de CDC, esta vez sumando a una ERC que lleva tres años sosteniendo todas las políticas de ajuste de CiU, y con una “cara amable” en la presidencia.
La asamblea de los 72: Mas, Munté o Romeva
De momento Mas y JxSí rechazan aceptar otro presidenciable. Sin embargo, no han perdido el tiempo en las últimas horas. Desde el mismo pleno de investidura Mas propuso otra salida para desencallar el desacuerdo. En su respuesta a Baños, tomando el guante que éste le lanzó al referirse a los 72 diputados de JxSí y la CUP como un mismo bloque, le ofreció decidir el candidato en una asamblea de parlamentarios independentistas. Baños asintió, pero desde su escaño le propuso que fuera por votación secreta, a lo que el mismo Mas dijo que accedía.
Está por verse si esta asamblea se realiza, la CUP tiene sus dudas y razones no le faltan. Mas no se fía de que sus socios de lista le propinen un golpe palaciego. Sin embargo la cuestión es ¿Qué candidato podrá salir de una reunión con esos convidados? La CUP seguiría siendo 10 frente a 62. No estaría descartado que el bloque de JxSí no votara igual pero... ¿Entre qué candidatos se escogería? ¿Entre Mas, Munté y Romeva? Salga quien salga, CDC se mantendría directa o indirectamente al frente del proceso.
Un “gobierno coral” con Mas President y hegemonía convergente
Para no perder la iniciativa Mas y JxSí han convocado esta tarde una reunión secreta en el mismo Palau de la Generalitat con tres diputados de la CUP. Sorprende que desde la izquierda independentista se defiendan este tipo de negociaciones. Al menos en la tradición del marxismo revolucionario, la “diplomacia secreta” siempre ha sido denunciada y se ha defendido la luz y los taquígrafos para todo proceso de negociación. Sobre todo si el interlocutor es nada menos que el partido de las grandes familias de la burguesía catalana.
Anna Gabriel, Benet Salellas y más tarde Antonio Baños han asistido a este encuentro, en el que además del mismo Artur Mas estaban también los dirigentes de ERC Oriol Junqueras y Marta Rovira. En ella Mas ha lanzado una propuesta que retoma la que ya lanzara la misma Gabriel en la semana posterior al 27S. Mas propone mantenerse como President pero acompañado de tres vice-presidencias que asumirían competencias hasta ahora en manos del máximo cargo ejecutivo. Una sería para el lider de ERC -Junqueras- que asumiría parte de las competencias ejecutivas, otra para la ex-presidenciable propuesta por la CUP -la convergente Neus Munté- que asumiría competencias del área social y la última para Raül Romeva que asumiría las relaciones internacionales.
¿Qué hará la CUP? La necesidad de una quinta salida independiente de la burguesía catalana
Hasta el momento los diputados de la CUP no han hecho ninguna declaración sobre la última propuesta del President. Lo cierto es que ésta recoge algunas de las “alternativas” planteadas públicamente por ellos desde el 27S. Desde la misma idea de una presidencia más coral, hasta los nombres de los vice-presidentes.
Habrá que ver qué ocurre mañana en el segundo pleno de investidura, que además tendrá lugar con la pistola del Tribunal Constitucional aún humeante. Mientras se producía la reunión secreta en la Plaza Sant Jaume este Tribunal admitía a trámite y suspendía la declaración de desconexión con el Estado aprobada el lunes en el Parlament.
Es poco probable que la CUP la acepte. De hacerlo se estaría saltando su propia promesa de someter a la discusión y votación de sus asambleas de base una decisión de este calado.
Aún así, el dilema seguirá abierto en los dos largos meses de negociación que se abrirían antes de un tercer y último pleno. El #PressingCUP seguramente va a crecer mucho. Pero ahora éste viene acompañado de propuestas que van a resultar más difíciles de rechazar. Y no por buenas, sino porque las condiciones que ha venido proponiendo la CUP en campaña y tras el 27S para apoyar un gobierno de “concentración” o de “transición”, han sido realmente mínimas.
Los puntos planteados como irrenunciables, como la ruptura con el Régimen del 78 o el plan de choque, ya parecen conformes con la declaración de desconexión -cuyo último punto, el de la negociación con el Estado, convierte en papel mojado todas las proclamas de ruptura anteriores- y las promesas de políticas sociales del discurso de Mas -que sólo se criticó por “autonomista” y poco autocrítico con la corrupción-.
El punto donde más “firmes” se vienen mostrando no deja de ser simbólico: si la presidencia la ocupa Mas, Munté o Romeva con CDC detrás. Incluso imponiéndole una derrota simbólica a CDC -que Mas no salga re-elegido- si la contrapartida es aceptar que el partido de la burguesía catalana sigue dirigiendo el proceso, con el apoyo explícito de la izquierda independentista, se le estará haciendo un flaco favor a la lucha por el derecho a decidir y la apertura de un proceso constituyente en Catalunya.
CDC está haciendo lo imposible por sostenerse al frente del proceso. No para llevarlo hasta el final, sino justamente para lo contrario. Sabe que ella es la mejor garantía para reconducirlo hacia una negociación con el nuevo gobierno central que salga del 20D y desviar el profundo movimiento democrático con la ayuda de la reforma constitucional de la que ya hablan desde el PP a Podemos, pasando por Cs y el PSOE.
Romper con la política de mano extendida y no brindar ningún tipo de apoyo político a Mas y CDC, es la única vía para que la izquierda independentista pueda plantear una hoja de ruta alternativa al callejón sin salida al que quiere conducir Mas al proceso. Que esta decisión no sería fácil y generaría un amplio rechazo en las bases del movimiento democrático, tiene su explicación en que en estos tres años la CUP ha estado haciendo todo lo contrario: sembrar ilusiones en que el proceso podía tirar hacia adelante con Mas o CDC al frente.
La CUP puede optar por alguna de las cuatro salidas que hay hoy sobre la mesa, o proponer una quinta, aún a contracorriente, basada en desarrollar la movilización social que despierte las fuerzas sociales necesarias para tumbar el Régimen del 78, desactivar toda intentona gatopardista del mismo y cualquier desvío autonomista y permitir abrir un proceso constituyente donde realmente poder decidir y cambiarlo todo.

Santiago Lupe
Nació en Zaragoza, Estado español, en 1983. Es director de la edición española de Izquierda Diario. Historiador especializado en la guerra civil española, el franquismo y la Transición. Actualmente reside en Barcelona y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.