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Tribuna Abierta. Cuestionamientos al "Proyecto Chapultepec"

La controversia abraza al “Proyecto Chapultepec” a cargo del artista Gabriel Orozco. La pregunta es: ¿otro elefante blanco? El megaproyecto cultural-urbano tendrá un presupuesto de al menos mil cien millones de pesos y está dentro de las prioridades gubernamentales, junto con el Tren Maya y el Parque Ecológico del Lago de Texcoco (PELT).

Jueves 5 de noviembre de 2020

Pareciera increíble que una obra pública de tal magnitud esté a cargo de un artista quien, además, lo está haciendo "gratis", es decir, nomás por el mero gusto de hacerlo y dejar su huella, su impronta en la Ciudad de México. Describiéndolo, para entrevista con Proceso, como: “una gran obra de arte público”. Sin embargo, más allá de esas buenas intenciones habría que preguntarnos, ¿cómo se decidió que Orozco fuera el encargado del proyecto? ¿Acaso no debe haber procesos de licitación pública para dar estas obligaciones? Si Orozco lo está realizando de forma gratuita, ¿a qué obligaciones queda sujeto? ¿Cómo garantizar transparencia en el proceso?

Interesante suena pues, enmarcar este megaproyecto como “una gran obra de arte público” y es que parece que la idea de artista-genio, es decir, de la autoría individual por un sujeto “único y talentoso”, sigue vigente en esta visión cultural que se impone desde el Estado, es decir, de forma jerárquica y unilateral sin lugar al diálogo, la consulta y el cuestionamiento sobre qué imaginamos para nuestro espacio público como colectividad. No, nada de eso, necesitamos “al genio” que nos diga qué es lo mejor para nosotros, es decir, que venga a civilizarnos sobre qué es y cómo debe vivirse la cultura siempre en conjunto con un Estado ansioso por desplegar un proyecto político que hable bien de un gobierno.

Además, la cuestión de que Orozco no ganará nada en términos económicos queda muy cuestionada, de acuerdo al mismo sitio oficial, en la sección de preguntas frecuentes:

“26. ¿Cómo se salvaguarda la producción conceptual y artística del maestro Orozco en este programa? Tanto las maquetas, planos, fotografías, documentos del ámbito artístico – conceptual y demás obras que el Maestro Orozco produzca directamente, son considerados como obras de arte originales y serán de su autoría y propiedad de conformidad al artículo 12 de la Ley Federal de Derechos de Autor, siendo
aplicable lo pactado en la cláusula séptima del Convenio de Colaboración SC/UAF/COLAB/164”.

Lo anterior significa que, al considerar estos productos devenidos de su trabajo en el proyecto de Chapultepec una producción individual de Orozco, éste sí podría lucrar con la venta de dichos archivos, ¿o es qué acaso los archivos no son un material de venta en el arte contemporáneo?

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Frente a la precariedad laboral, el gobierno responde con megaproyectos

Definitivamente uno de los grandes cuestionamientos (sobre todo en tiempos pandémicos) al megaproyecto es que, frente a la precarización que viven los trabajadores de cultura, tanto en el ámbito público como privado, una inversión de tal magnitud no sea utilizada para crear mejores condiciones laborales en los miles de recintos culturales donde los trabajadores no cuentan con derechos laborales, están contratados por honorarios y, frente a la pandemia, muchos han quedado en el desempleo y la precariedad total.

Racismo ambiental, justicia ambiental y lucha de clases

El trabajo de “gratuito” del artista Orozco, es la realidad para casi todos los trabajadores de cultura, a quienes se concibe su trabajo como devenido del amor y por tanto, con “deber” de gratuito. El problema es que, la mayoría de estos trabajadores de cultura no pertenecen a la élite artística y no reciben millones por sus obras y aún así sostienen las instituciones y actividades culturales de este país, con salarios bajos o figuras como “becarios” para justificar la explotación de su trabajo.

La preocupación por el tráfico de influencias

De acuerdo con el resumen ejecutivo del plan maestro, se plantea que haya un Pabellón Contemporáneo Mexicano. El colectivo Maleza Crítica, un grupo de trabajadores de la cultura quienes se han unido entorno al análisis y crítica de este megaproyecto, han hecho un apunte que me parece fundamental sobre este proyecto: ¿cómo garantizar y con qué mecanismos vigilar que no haya tráfico de influencias por parte de Orozco? ¿Bajo qué mecanismos curatoriales se designará lo mostrado en este pabellón? ¿Se utilizará, para mostrar su propia obra, a artistas de su generación? Esto podría parecer muy inocente, pero podría ayudar a fortalecer obra de artistas específicos en beneficio del mercado de arte, sobre todo, de espacios como la Galería Kurimazunto, la cual se encuentra en la zona y además, representa al artista.

Chapultepec, la Ciudad de México, sí, otra y otra vez la centralización de la infraestructura cultural no es accidental. Reside en un proyecto urbano, en mostrar que la ciudad es bien bonita, tener espacios de recreación y ocio para los mismos de siempre: las élites citadinas y los turistas. Llevando consigo la siempre voraz especulación financiera, un proyecto como el de Chapultepec, ¿cómo afectará la cuestión de la vivienda en la zona?

El despliegue simbólico y propagandístico de un gobierno

En el megaproyecto de Chapultepec, como en todos los proyectos prioritarios de este gobierno, está metida la SEDENA, a quien se le ha otorgado cada vez más privilegios durante el sexenio no sólo en términos de seguridad, como con la Guardia Nacional, sino con el control de puertos, aduanas y construcciones como la del Aeropuerto de Santa Lucía.

La militarización de la seguridad ha sido uno de los puntos más críticos hacia el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El arresto de Salvador Cienfuegos y presión de organizaciones civiles como Seguridad Sin Guerra, Data Cívica, Equis Justicia, etc., han demostrado cómo el papel militar en cuestiones de seguridad sólo ha acrecentado la violencia, en especial, en violaciones a los derechos humanos para mujeres. El presidente AMLO ha defendido una y otra vez el papel de los militares como “pueblo como uniforme” y, por tanto, inocentes.

Por eso, parece muy curioso que el megaproyecto de Chapultepec considere: “Pabellón de la Defensa Nacional: Museo de sitio abierto al público en lo que era la antigua Fábrica de Pólvora del Campo Militar 1-F para exposiciones temporales y permanentes sobre la cultura, historia y educación militar mexicana desde sus orígenes prehispánicos hasta nuestro día, a cargo de la SEDENA en colaboración con la Secretaria de Cultura”.

¿Necesitamos un museo que glorifique al Ejército? ¿Es una estrategia simbólica y propagandística para borrar los hechos de violaciones de derechos humanos por parte del ejército? Pareciera que será el espacio donde el Estado-Nación justifique sus métodos a través de la figura “inocente” de un museo.

No sólo se incluye un museo para la vanagloria del Ejército, sino también una Casa Lázaro Cárdenas “dedicada a promover el conocimiento y reflexión sobre las líneas filosóficas, políticas y culturales que distinguieron la época de la presidencia de Lázaro Cárdenas. Esta casa funcionará como museo de sitio de Los Pinos”. ¿Cuál es la necesidad de este sitio en un México de hoy? ¿O es porque responde al proyecto histórico que se defiende en el gobierno en turno? Y es que, no niego la importancia histórica de Lázaro Cárdenas, ¿pero seguimos necesitando estos espacios de vanagloria de los personajes históricos hegemónicos en vez de espacios vivos para la reflexión y reescritura de la Historia? ¿Para qué construir este tipo de museos cuando la investigación, restauración y muchos espacios culturales están sufriendo por falta de recursos?

El gobierno de AMLO definitivamente hace honor a la idea cultural del Estado posrevolucionario, es decir, utilizar toda la fuerza del Estado para imponer proyectos culturales que alaben al Estado-Nación como el único recurso de organización colectiva, vanagloriando sus dos pilares: la fuerza pública (el ejército-policía) y el estado burocrático (los políticos, los caudillos, quienes “nos dieron Historia”).

Opacidad y grupos de crítica

Será el próximo sábado 7 de noviembre donde supuestamente se presentará el plan maestro del megaproyecto en Los Pinos, esperemos que haya mucha más claridad sobre el proyecto.

Simultáneamente, Maleza Crítica, grupo de crítica frente al megaproyecto, llama a la imaginación y el encuentro como protesta frente a Los Pinos, cuestionar las lógicas “blanqueadas ecológicas” de megaproyectos que buscan domar la naturaleza en favor de un discurso de progreso representado monopólicamente por el Estado.

La imaginación, la otra apuesta

Frente a la idea elitista del arte y la cultura, que marca que unos son creadores y otros somos espectadores; frente a un Estado que privilegia megaproyectos de propaganda y no redes que ayuden a desarticular la desigualdad estructural y la precarización del trabajo. Tendremos, en primer lugar, que presionar y politizarnos, como habitantes, a exigir que la política cultural no sólo se quede en una historia hegemónica y la folclorización, que sirva para justificar, en nombre “del arte”, redes privatizadoras de nuestro espacio público en pro de proyectos urbanizadores en beneficio de las élites. Y como dice Yásnaya Aguilar, seguir insistiendo por pensar fuera del Estado.

Los sitios sobre el proyecto Chapultepec son: Proyecto Chapultepec.

El resumen ejecutivo del proyecto está aquí.

La convocatoria de Maleza crítica la puedes encontrar aquí.

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