Durante este fin de semana, el grupo selecto de las siete principales potencias capitalistas se reunieron en Quebec, Canadá, para discutir sobre Comercio Exterior, Cambio Climático e Igualdad de Género.

Juan Andres Vega Estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Militante de Vencer
Lunes 11 de junio de 2018
Este selecto grupo está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, además de contar con la representación política de la Unión Europea. Cuyos mandatarios se reúnen anualmente para discutir los asuntos Internacionales y el destino de la economía mundial.
La cumbre de este año se dio en el marco de una escalada en las tensiones comerciales Internacionales gatilladas por la agresiva política fiscal proteccionista que está teniendo el gobierno de Estados Unidos, principal potencia imperialista, al mando de Donald Trump. Ya lo veníamos viendo hace un par de meses con el conflicto Chino - EEUU que amenazaba con escalar a una Guerra Comercial o la constante subida en el impuesto a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio.
Desde un inicio la cumbre estuvo marcada por las tensiones que provocaba Trump, el cual partió pidiendo la reincorporación de Rusia al G7 - País suspendido desde la anexión de Crimea en 2014 - a lo que la Unión Europea salió rápidamente a negarse a tal propuesta. Acto seguido, Estados Unidos se ausentó de la sesión sobre política medioambiental, que como ya sabemos Trump encuentra un desperdicio de recursos. En dicha sesión con Alemania y Francia a la cabeza, el grupo decidió levantar una política de reciclar todo el consumo de plástico de aquí a 2030. Si bien es un avance en materia medioambiental, resulta tremendamente insuficiente porque sigue sin tratar la crisis hídrica que afecta a países como Sudáfrica y que se empieza a manifestar con el desecamiento de lagos y lagunas. Aunque las potencias imperialistas se laven la cara con políticas de reciclaje, no se atreven a afectar el negocio de la gran minería, principales responsables de la contaminación de las aguas para los procesos de extracción ¡Basta de saqueos y contaminaciones por el imperialismo a beneficio de unos pocos explotadores!
Durante el segundo día se discutieron las políticas principales en materia comercial. En esta ocasión Trump se refirió a EEUU como “la billetera de la cual todos los países roban dinero” y que los otros países “se han aprovechado de Estados Unidos en el comercio”. ¿Cómo es posible que pueda decir esto con tanta desfachatez? Sabemos perfectamente que Estados Unidos ha ido una de las principales potencias responsables del saqueo sistemático de los recursos en Latinoamérica y del robo descarado del petróleo en los país de Medio Oriente como Irak, Libia o Siria ¿Por qué habla Donald Trump, el presidente empresario, sobre el robo de dinero a Estados Unidos cuando este robo lo pagan las trabajadoras y trabajadores todos los días a través de los impuestos y los servicios totalmente privatizados, como la salud o la educación superior?
Al finalizar la cumbre, el G7 realizó un comunicado, el cual no fue firmado por Estados Unidos. Al ser consultado por esta decisión, Trump insistió en que EE.UU. debe aplicar más aranceles comerciales y que "si los demás países toman represalias estarán cometiendo un error”, que si los países no paran de aprovecharse de su país “no vamos a comerciar con ellos”.
Parece ser que, muy al pesar de los imperialistas, las tensiones comerciales no disminuyeron con esta cumbre.
Conflicto entre potencias, paz entre lacayos.
Mientras esto pasa en los salones dorados de las potencias imperialistas, los mandatarios latinamericanos se dedican a preparar el terreno para un avance en la ofensiva comercial imperialista. Por un lado Macri se prepara para pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional, lo cual le dará la potestad de influenciar las políticas de Estado en Argentina; por otro Temer viene aplicando las políticas del FMI en Brasil, en torno a una reforma previsional, la cual fue frenada por masivas protestas en las calles brasileñas, a lo que Temer respondió con el despliegue de efectivos militares; en Chile, Piñera moderniza y fortalece el aparato represivo del Estado, al tiempo que sube el costo de las Isapres y baja el presupuesto al Servicio Nacional de Menores. En fila, los países latinoamericanos bajo gobiernos de derecha - cuya llegada se vio pavimentada por el fracaso de los gobiernos progresistas post dictatoriales - se alinean para declarar inconstitucional el gobierno de Nicolás Maduro, tratando de expulsarlo de la OEA, allanando el camino para una intervención estadounidense en la región ¿Hasta cuándo los lacayos políticos al servicio del Gobierno Norteamericano seguirán actuando con total libertad contra el pueblo trabajador? ¡Ni la derecha internacional, ni los empresarios o el imperialismo norteamericano podrán ayudar a las trabajadoras y trabajadores venezolanos! ¡Fuera el FMI de América Latina!