El sacerdote Fernando Montes, ex rector de la Universidad Alberto Hurtado, sigue su férrea defensa de entregar beneficios a violadores de Derechos Humanos, pidiendo que se les de “una oportunidad”.
Miércoles 21 de diciembre de 2016
Molestia y rechazo entre organizaciones de Derechos Humanos y familiares de quiénes fueron víctimas de graves hechos represivos cometidos durante la dictadura cívico-miitar, sigue generando las declaraciones del sacerdote jesuita Fernando Montes, quién está en una cruzada para pedir que se les de beneficios a asesinos y torturadores.
Según el ex rector de la Universidad Alberto Hurtado, si bien entiende el dolor de los familiares, plantea que hay que “dar la posibilidad” a los violadores de DDHH, señalando que “ellos han sufrido demasiado, tienen derecho a pedir garantías”.
Vergüenza generan las palabras de Montes, hablando del “sufrimiento” de quienes asesinaron, torturaron, violaron e hicieron desaparecer a personas que fueron opositoras políticas a la dictadura. ¿Será que se refiere al sufrimiento de estar en una cárcel de lujo, con pensiones millonarias bancadas por el Estado, protegidos por sus ex compañeros de armas?
Montes va a presidir una misa este viernes junto al pastor anglicano Alfred Cooper, en la que supuestamente algunos reos pedirán perdón.
El sacerdote está tratando de instalar la tesis que en países como Argentina se conoció como “Obediencia Debida”, en la que se busca exculpar a quienes tenían menos rango en las Fuerzas Armadas. Cuando se le preguntó a Montes si no cree que estos reos están buscando pedir beneficios, señaló que no le interesa juzgar intenciones.
Las palabras de Montes se enmarcan en la campaña que distintos sectores políticos están llevando adelante para intentar dar beneficios a violadores de derechos humanos, que impulsa también la derecha y sectores de la Nueva Mayoría.
Tal como fue en los inicios de la transición a la democracia, se está intentando nuevamente imponer la impunidad y reconciliación. La verdad es que hay menos de 100 condenados efectivamente presos en Punta Peuco, lo que quiere decir que la mayor parte de los asesinos y torturadores está libre.
Más que nunca, es necesario seguir impulsando la lucha por cárcel efectiva en recintos comunes, verdad y justicia, en todos los casos de violación a los derechos humanos.