Mientras les docentes entran a la cuarta semana de movilización, la Democracia Cristiana acuerda con el gobierno la Reforma Tributaria. De esta manera, la DC entrega oxígeno a un gobierno de Derecha con una aprobación por el piso.
Martes 25 de junio de 2019
Podría calificarse como criminal la decisión de la Democracia Cristiana de poner en pie un acuerdo con el gobierno, particularmente con el Ministro de Hacienda Felipe Larraín, para enviar al senado la Reforma Tributaria antes de que finalice julio, considerando el escenario de debilidad en que se encuentra el gobierno.
Pero la verdad es que el calificativo de criminal no es novedoso para un partido como la DC que apoyó el golpe militar del ’73. Criminal sería mantener en pie aún así la posición de unidad de la oposición que tanto el Partido Comunista como el Frente Amplio han propugnado.
Y es que el gobierno ya se ha aventurado a pasar ataques como la aprobación del TPP-11 y el Estatuto Laboral Juvenil, incluso con una aprobación bajo el 30% (considerando además que gran parte de los ingresos que reciben las encuestas provienen de parte del gobierno), con un paro docente que va entrando en su cuarta semana, con una importante huelga en Chuquicamata, con las repercusiones que ha traído la represión a estudiantes secundaries, por nombrar solo algunas amenazas para el gobierno, este acuerdo de la DC con el gobierno es un apretón de manos que le ayudará a pasar adelante una de las reformas más importantes.
Junto a la Reforma Laboral y la Reforma Previsional, la Reforma Tributaria es uno de los sostenes de los futuros ajustes al pueblo trabajador. Aunque el gobierno divulgue un discurso demagógico de querer favorecer a las PYMES, favorecer el crecimiento económico y crear empleos (cuestión que viene diciendo desde su campaña presidencial y sin embargo los "tiempos mejores" nunca llegaron); también nos dice que hay que apretarse los cinturones, pero la traducción simple de ésto es la siguiente: menos impuestos para las grandes fortunas, precariedad para el pueblo trabajador.
Esto, además de demostrar nuevamente que la estrategia de "unidad de la oposición" no sirve, es una clara muestra de que el gobierno, ahora con la bocanada de oxígeno otorgada por la DC, puede seguir en su línea de intransigencia y profundizando sus ataques.
Así es como, si bien la estrategia de unidad de la oposición no sirve, debe ser llevada adelante cada vez con más fuerza la unidad de la clase trabajadora con estudiantes y mujeres, como lo mostraron hoy los cortes de ruta en Antofagasta, Calama y Tocopilla, con unidad de docentes, mineros, trabajadores y trabajadoras en huelga y estudiantes. Esa es la única unidad que puede derrotar las reformas de Piñera, que no nos dejan engañar: son los ataques de Piñera y de la derecha en favor de los grandes empresarios y el capital internacional acorralado por los amagues y estocadas de la guerra comercial.
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