A sólo dos días del No a Mas de la asamblea abierta de la CUP , el ex-diputado cupaire llama a dar dos votos a favor a su investidura a cambio de que ésta vaya acompañada de un plan de choque social. El 27 de diciembre, la CUP decidirá en asamblea su posición definitiva.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN
Jueves 3 de diciembre de 2015
Foto: EFE
El ex-diputado de la CUP, David Fernández, publicaba el pasado miércoles un artículo en el diario ‘ARA’, en el que se decantaba abiertamente por facilitar la investidura de Artur Mas.
Lo hacía justamente en uno de los medios que más activos del #PressingCUP. Y lo hacía pocas horas después el Tribunal Constitucional anulara la resolución del 9N. Justo cuando uno de los argumento del #PressingCUP, es la necesaria unidad del frente soberanista y el mantenimiento de Mas, para hacer frente a los ataques del Estado español.
En dicho artículo repasa el último tramo del proceso catalán, el punto muerto en que se encuentra y una propuesta para salir del “bucle”: favorecer la investidura de Mas con los dos votos necesarios (más 8 abstenciones) a cambio de concretar un plan de choque social.
Se trata de la misma propuesta que se le viene haciendo a la CUP desde el 28S por parte de JxSí y su coro mediático. Todo un paso atrás respecto a los planteamientos de la CUP en estos dos meses, ya de por sí muy rebajados programáticamente.
En la fórmula presidencial, abandona completamente todas las variantes alternativas de la CUP: presidente de consenso, gobierno coral, rotativo... Sobre las “condiciones” de fondo, todo se reduce a un “plan de choque” sin definir si quiera sus las líneas rojas.
Se propone ceder en los dos puntos “sagrados” para CDC. Por un lado los convergentes quieren en la presidencia a “su hombre”, la mejor garantía de que el proceso seguirá controlado y canalizado para reconducirlo a una negociación con el Estado, tal como hasta la declaración del 9N plantea en su último punto.
Pero además, el “peaje” a pagar por el apoyo de los cupaires, no debe ser demasiado alto. CDC puede aceptar un plan de choque con algunas medidas urgentes y necesarias. Pero nada más que cuestione las principales políticas económicas del pujolismo-masismo, empezando por las privatizaciones. Las intervenciones de Felip Puig o Mas Colell en estas semanas en contra de las “cesiones” a la CUP, marcaban unas líneas rojas que perfectamente pueden no rebasarse dentro de un plan de choque pactado.
Para Fernández, una decisión así permitiría tirar para adelante con el proceso, “salirnos”, caminar hacia una república catalana y añade también, ensanchar el proceso, en referencia a incorporar a buena parte de los sectores populares que hoy lo ven como algo ajeno.
Justamente la apuesta por mantener una posición subalterna a la dirección del proceso, los representantes políticos de la burguesía catalana, es el obstáculo principal para lograr ese ensanchamiento. Querer incorporar a los sectores obreros y populares al proceso, y a la vez reconocer que no hay alternativa a que éste lo siga dirigiendo la odiada CDC, es todo un contrasentido.
El artículo fue publicado un día antes de que la CUP se reuniera nuevamente con JxSí para retomar las negociaciones. No pintaban muy bien después de la asamblea de Manresa, en la que el mantener el veto a Mas ganó con 823 votos. En los días previos el #PressingCUP alcanzaba sus máximas cuotas en TV3, ARA e incluso en medios más suave hasta el momento como VilaWeb.
Sin embargo tras las líneas de Fernández , JxSí manifestó su gratitud por el gesto. La reunión acordó ayer jueves fusionar las tres mesas de negociación en una sola y se presentó una primera propuesta de plan de choque por JxSí que fue saludada por la CUP, aunque demandó que se avanzara en su concreción y formas de financiación.
El plan es poder presentar una propuesta de acuerdo global que aborde los tres ejes -plan de choque social, ruptura y proceso constituyente- más la cuestión de la presidencia. Así, en paquete cerrado, éste principio de acuerdo se llevará a la asamblea de la CUP del 27D. La mejor manera de poder presentarlo como un “todo o nada”. Aunque ese “todo” tenga muy poco que ver con el “cambiarlo todo” al que aspiran los muchos de los votantes y la mayoría de los militantes de la CUP.
Por lo tanto, la elección del momento de publicación del artículo no puede ser más oportuna, aunque sea para una política diferente de la aprobada en la asamblea abierta. La posición rechazada en Manresa de aceptar a Mas, recibía solo tres días después un gran respaldo público de una de las principales figuras de la CUP.
El artículo no ha dejado indiferente a ninguno y ha sacado a la luz de nuevo que hay dos almas distintas entre los cupaires. La posición de Fernández no es única. En la misma asamblea del domingo la minoría a favor de aceptar a Mas no era pequeña, 434 militantes votaron esta opción. Durante el día de ayer varios referentes de la CUP difundieron y saludaron el escrito de Fernández, como el mismo Antonio Baños, el también ex-diputado Quim Arrufat, el alcalde de Argentona Eudald Calvo o el regidor de Manresa Adam Majó.
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— Antonio Baños (@antoniobanos_) diciembre 2, 2015
Por el otro lado están los que mantienen posiciones contrarias a votar a Mas. Entre ellos los hay que son partidarios de buscar otras salidas presidenciables que incluirían también un acuerdo político con CDC, aunque con una figura menos ligada a la corrupción, los recortes y la represión que el heredero de Pujol. Una clara representante de este sector es la también diputada Anna Gabriel.
En este sector la intervención periodística de Fernández no ha caído bien, tanto por su contenido como por su oportunidad. Parece que lo que no se ganó en la asamblea se quiera ganar ahora sumándose al carro mediático del #PressingCUP. La diputada Gabriela Serra fue una de las voces más críticas con un tuitt en el que decía “Aquí no se mueve ninguno. Ninguna individualidad por encima de la colectividad. El 27D decidiremos”.
Aquí no es mou ningú. Cap individualitat per sobre de la col.lectivitat. El 27 d, decidirem
— Gabriela Serra (@mgabriela_serra) diciembre 2, 2015
También intervino el destacado activista de la PAH y conocido cupaire, Pau Llonch, con otro twitt dirigido a Fernández en el que decía “Ahora entereza. Desde la tristeza más honda de un amigo y camarada de una vida (casi) entera y la más radical discrepancia, un beso” y ante la pregunta de un seguidor de “Y Pau ¿Qué propones tú?” respondía “A mi el contenido de la propuesta no me parece nada. Es la forma. Hace tres días del domingo”.
Ara, enteresa. Des de la tristesa + fonda d'un amic i camarada d'una vida (quasi) sencera i la + radical discrepància, un ptó, @HiginiaRoig.
— [ pau ] (@paullonch) diciembre 2, 2015
La posición de Fernández es normal que haya caído como un jarro de agua fría entre muchos cupaires, no olvidemos que la opción de mantener el veto a Mas y dejar las negociaciones con JxSí obtuvo nada menos que 574 votos el domingo. Pero ésta, no contradice el fondo de la política de “mano extendida” a CDC, de la que el mismo ex-diputado ha sido uno de sus mejores representantes. El momento “excepcional” en el que se encuentra el proceso no puede llevar, siguiendo esa misma lógica, más que a profundizar en la política de unidad nacional con los representantes políticos de la burguesía.
Los argumentos de “Mas no” pero “Neus Munté sí” o “Romeva” o “una presidencia coral”, no pueden ser una alternativa real al pragmatismo de Fernández y los 434 votos que recibió una propuesta similar este domingo. Pues al fin y al cabo, rechazar a Mas sin rechazar el acuerdo político con su partido, termina siendo una pelea en el terreno de lo simbólico.
El profundo debate que atraviesa hoy a la CUP supondrá un antes y un después para la izquierda independentista y sus diferentes sensibilidades. Una oportunidad para poder hacer un balance profundo sobre la estrategia de “mano extendida” y apostar por una alternativa realmente diferente. Los 574 votos de Manresa en favor de poner fin a las negociaciones e ir a elecciones apuntan en el buen sentido para ello.
Es necesario construir una alternativa que apueste por la completa independencia política de la burguesía catalana y sus representantes, no solo por ensanchar la base del proceso sino por pelear por que éste tenga una dirección de clase y que una realmente las demandas democráticas y sociales. En definitiva, romper con el frente nacional que encabeza CDC y que quiere reconducirlo todo a un nuevo proceso de negociación, y tomar una estrategia basada en impulsar la organización y movilización popular para poder conquistar el derecho de autodeterminación y poder “cambiarlo todo”.