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AJUSTE Y CRISIS ECONÓMICA. De la mano de Alberto Fernández el salario mínimo cayó en la indigencia

El salario mínimo de $ 20.587 cruzó la línea de indigencia que en enero fue de $ 23.722. ¿Cómo salir? El Frente de Izquierda propone medidas de emergencia para combatir el saqueo profundizado por las políticas para pagar la deuda al FMI. Empezando por un salario mínimo de $ 50.000 y actualización automática frente a la inflación.

Lucía Ortega

Lucía Ortega @OrtegaLu_

Guadalupe Bravo

Guadalupe Bravo Economista | @GuadaaBravo

Jueves 18 de febrero de 2021 12:50

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que actúa como referencia para medir la línea de indigencia, se ubicó en $ 23.722 en enero, mientras que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) acordado por el Gobierno en el Consejo del Salario es hoy de $ 20.587. Aún con la suba de marzo el salario mínimo será de $ 21.600, es decir, se mantendrá hundido en la indigencia.

Este cálculo de la Canasta Alimentaria incluye de un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos menores. La misma estimación para un adulto asciende a $ 7.677, según indicó el Indec.

La "línea de pobreza" es de $ 56.459 para el mismo hogar. Esto significa que en un hogar con dos adultos se necesitan casi tres salarios mínimos (2,75) para no ser pobre. O, de otra forma, que en un hogar con dos adultos que tienen dos niños, que trabajan 8 horas diarias y perciben un salario mínimo, no alcanzan ni siquiera a salir de la pobreza.

La película se vuelve de terror, si miramos la situación general en que se encuentra la clase obrera. Al tercer trimestre de 2020, la mitad de los ocupados percibía menos de $ 25.000, en tanto que el 70 % percibió menos de $ 38.000, según el Indec. El ingreso medio era de $ 31.041.

Asimismo, dentro de los ocupados, considerando solamente a los asalariados, el 50 % percibía salarios inferiores a $ 30.000 y el 70 % inferiores a $ 40.000, con un salario promedio de $ 34.206, según el Indec.

Pero el salario mínimo se encuentra aún mucho más alejado de lo que realmente necesita una familia para llegar a fin de mes. La canasta básica o "línea de pobreza" que confecciona el Indec no incluye un gasto muy importante para muchos hogares como es el del alquiler. Por ejemplo, para una pareja que alquila en Capital Federal representaría el 30 % de sus ingresos, según señala Belén Fernández en un reciente artículo de Apertura.

Estos y otros consumos importantes que tienen las familias trabajadoras son incluidos en la Canasta de consumos mínimos que realizan los trabajadores de la Junta Interna de ATE-INDEC. Según esta última, un hogar de dos adultos y dos menores debería percibir un ingreso de $82.086 para no ser pobre.

¿Cómo se mide la pobreza?

Las mediciones de pobreza más frecuentes, como la Canasta Básica Total que confecciona el Indec, o la Canasta de Consumos Mínimos, están basadas en tomar umbrales sólo por nivel de ingresos. Significan una referencia importante, pero hay que tener en cuenta que es un método estrecho para dimensionar las condiciones de vida en general, presentando límites que se acentúan en el contexto de pandemia.

Es decir, si el determinante principal para evaluar el umbral de pobreza es el ingreso, estaríamos dejando de lado factores clave como el acceso al agua y cloacas. O las condiciones de las viviendas que permitan cumplir con el aislamiento social, una de las principales medidas sanitarias para prevenir el contagio de coronavirus.

Mientras la línea de indigencia representa a personas que viven en la pobreza y no llegan siquiera a cubrir las necesidades de comida mínima para subsistir. En el año 2004 un equipo de trabajo del Indec elaboró una metodología para avanzar sobre la elaboración del Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH). También existen estimaciones alternativas que contemplan más factores como la medición de pobreza multidimensional realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

No obstante, el debate metodológico sobre las mediciones de las canastas se vuelve una cuenta pendiente acuciante, y debería ser un debate abierto a profesionales y técnicos, como a las organizaciones sindicales, sociales, de usuarios y a toda la sociedad. Es importante considerarlo porque los salarios e ingresos también deben discutirse integralmente con las condiciones estructurales de la vivienda que las familias necesitan.

Salarios y jubilaciones por la escalera

En 2020 los salarios acumularon una suba promedio de 33 %, por detrás del nivel general de precios medido por el IPC que fue de 36,1 %. Pero también crecieron por debajo de la línea de pobreza y de indigencia, que se incrementaron 45,5 % y 39,1 % respectivamente. Es decir, los salarios perdieron frente a todos los índices de precios.

Por su parte, el salario mínimo se mantuvo estancado gran parte del año, justamente en los meses de mayor impacto de la crisis por la pandemia, y la suba finalmente pautada en 28 % en octubre a terminar de efectivizarse recién en marzo, quedó claramente muy retrasada respecto a la inflación.

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El acuerdo del salario mínimo dividió ese 28 % en tres cuotas: 12 % en octubre, 10 % en diciembre de 2020, y 6 % en marzo de 2021, llegando recién a $ 21.600.

En el caso de las jubilaciones, también se ubicaron por debajo de la inflación en 2020, con incrementos desde 24,3 % a 35,3 % al año, aumentos inferiores los de todos los índices de precios. Una jubilación mínima hoy alcanza a $ 19.035,29, lejos del valor de la Canasta del Jubilado de $ 50.000 que elabora la Defensoría de la Tercera edad.

Medidas de emergencia

Ante la situación de deterioro salarial y de ingresos de los sectores trabajadores, el Frente de Izquierda propone medidas de emergencia en defensa del salario y los puestos de trabajo.

Los diputados y referentes del Frente de Izquierda Unidad, Nicolás del Caño y Myriam Bregman, propusieron un proyecto en el Congreso con las siguientes medidas urgentes:

  • Salario mínimo de 50.000 para activos y jubilados como medida de emergencia, que debería ir atado a las actualizaciones de la canasta básica. Mientras continuamos la pelea para que cubra el costo real de un canasta de consumos elementales, hoy referenciada en la estimación que realizan los trabajadores de la Junta Interna de ATE-Indec.
  • IFE de $ 40.000 para los que se quedaron sin empleo y aumento de los diversos programas sociales, como los que asisten a las fábricas recuperadas. Lo mínimo necesario para poder vivir.
  • Abolición del impuesto a las ganancias sobre asalariados y jubilados. Ellos y ellas han puesto todo, pero hay otros que siguen ganando con o sin pandemia: más que nunca se refuerza nuestro planteo de que la crisis la paguen las patronales del agropower, las mineras, los bancos, los grandes empresarios y el FMI”.

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Recuperar lo perdido con Macri y Fernández

Los salarios acumulan un tercer año consecutivo de caída en términos reales, bajo los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, y la complicidad de la cúpula sindical. Se necesitan casi tres salarios mínimos para superar la línea de pobreza.

Ante estas condiciones para Martín Guzmán que en 2021 “los salarios le ganen a la inflación”, implicaría que aumenten 2 o 3 puntos por encima de los magros cálculos de inflación del Presupuesto 2021 (29 %), confeccionado para contentar al FMI. Incluso en ese escenario no constituye una verdadera recuperación.

Tras el primer año de gestión de Alberto Fernández, quedan claras sus prioridades. El plan para combatir la escalada de precios que carcome los ingresos golpeando con más fuerza a los sectores vulnerables, es únicamente basada en anclar los salarios al 29 %, lo contrario a "recuperar lo perdido".

Por eso los trabajadores tienen que organizarse para que la crisis la paguen los empresarios, el campo y el FMI.

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Lucía Ortega

Economista UBA. Coeditora de la sección de Economía de La Izquierda Diario.

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