Varias organizaciones de mujeres han cuestionado que en la actual campaña no se habla sobre la violencia de género o se lo hace de forma superficial.
Àngels Vilaseca Barcelona / Trabajadora de Servicios Sociales
Viernes 17 de junio de 2016
Foto: EFE
A lo largo de esta semana hubo varias muestras de indignación en las redes sociales ante el trato banal que tuvo la cuestión la violencia de género en el debate electoral del lunes.
Solo se le dedicaron 26 segundos. La plataforma feminista del 7N, organizadora de la masiva marcha contra las violencias machistas que se realizó el pasado noviembre en Madrid, lanzó recientemente una campaña en las redes sociales nombrada “#26segNoBastan”. La misma ha generado un amplio revuelo y llegó a ser trending topic en twitter.
Vosotros nos ignoráis, nosotras inundamos las redes #26segNobastan @marianorajoy @sanchezcastejon @Pablo_Iglesias_ @Albert_Rivera
— 7N Plataf. Feminista (@Marcha7Nmadrid) 16 de junio de 2016
Durante el debate, la periodista Ana Blanco tuvo que insistir varias veces para que los candidatos respondieran al respecto. Albert Rivera de Ciudadanos y Mariano Rajoy del PP ni se pronunciaron. Solo contestaron los líderes del PSOE y de Unidos Podemos, pero con intervenciones que dejaron mucho que desear.
Pedro Sánchez puso énfasis en promover un “pacto social, político e institucional contra la violencia de género” pero sin entrar en detalles de cómo se podría abordar ni de sus objetivos. Y Pablo Iglesias -en tan sólo 9 segundos- habló de “soluciones habitacionales para mujeres, sin necesidad de denuncia”, una medida necesaria y urgente, pero en sí misma insuficiente a la vez que tiene ciertos límites – como, por ejemplo, que el plazo para garantizar este recurso sea de 30 días, cuando en muchos casos la necesidad es inmediata.
En las pasadas elecciones del 20D todos los candidatos, incluso los de los partidos más conservadores se pronunciaron al respecto.
Las amplias manifestaciones contra la violencia machista, como las del 25N o la histórica marcha del 7N, forzaron a que esta cuestión apareciera como un tema central en los debates políticos. Ya en el 7N todas las fuerzas políticas empezaron a hacer precampaña acudiendo a las marchas. Fue insólito pero también acudieron representantes de partidos tan misóginos como el PP y Ciudadanos. O de partidos que también son responsables de los recortes y retrocesos en los derechos de las mujeres como el PSOE.
Sin embargo, pronto se les cae la máscara y en estas elecciones este tema ya no parece merecer interés para ellos, a pesar de que la violencia machista siga aumentando estrepitosamente en el Estado Español.
Sólo en lo que va de año ya se han producido 43 feminicidios y asesinatos machistas, y en 2015 fueron más de 100. Una cifra escalofriante que sigue aumentando.
¿Cuáles son las propuestas de los distintos partidos políticos?
A pesar de no pronunciarse en el debate, un fenómeno que está afectando gravemente a tantas mujeres no podía quedar fuera, al menos, de los programas electorales.
Desde el PP hablan de “reforzar” las redes de centros de acogida para las víctimas y la prevención, o de hacer más campañas de sensibilización. Sin embargo, éstas para nada figuran entre las prioridades de su programa.
Su silencio en el debate es muy expresivo del cinismo con el que tratan este tema:
hablan de “reforzar” los recursos, pero en su legislatura han recortado más de un 26% el presupuesto destinado a la prevención de la violencia machista. Eso sin hablar, de que intentaron prohibir el derecho al aborto, y que ahora lo restringieron para las mujeres menores de 18 años y para las mujeres inmigrantes que no tienen acceso a la Sanidad Púbica. O de que publicaron una guía en la página oficial del Gobierno dirigida a las mujeres para que “evitaran ser violadas”, la cual constaba de ridículas recomendaciones que responsabilizaban y culpabilizaban a las mujeres de las agresiones.
Por parte de Ciudadanos hicieron bien en callar durante el debate, ya que cuando hablan de este tema se destapa su rostro más machista. En el 20D equipararon al mismo nivel la violencia ejercida por hombres a mujeres, que viceversa. A la vez que no paraban de incidir en la penalización de las denuncias falsas, cuando éstas representan un porcentaje ínfimo del total. Ante las fuertes críticas que recibió, de cara al 26J tuvieron que reformular su propuesta. Sin embargo, tal y como declararon solo mejoraron la forma en como lo redactaban. Así que lo intentan decir con mejores palabras, pero al fin siguen insistiendo en hablar de “violencia doméstica” y de que tanto hombres y mujeres sufrimos por igual. Un concepto totalmente tramposo que invisibiliza la opresión patriarcal y el alto número de mujeres que son asesinadas cada año por el simple hecho de ser mujeres.
El PSOE sigue insistiendo en realizar un Pacto de Estado contra la violencia de género y, también habla de ampliar la legislación actual para que se adapte a las distintas formas de violencia contra las mujeres. En el debate criticaron al PP por los recortes realizados en esta materia, sin embargo, en ningún momento nombran que ellos son predecesores de los recortes actuales, o de una reforma laboral que facilitó el aumento de la precariedad laboral de las mujeres, así como las enormes dificultades para la conciliación laboral y familiar.
Unidos Podemos propone algunas medidas concretas como la ampliación de la ley contra la violencia de género, algo muy necesario ya que ésta solo reconoce como violencia machista los casos que se den en el ámbito de una pareja sentimental. Y otras medidas, como la garantía habitacional para las víctimas. A la vez, también incide en la idea de un “Pacto de País” que enfrente la violencia machista. Sin embargo, no se cuestiona de raíz las bases del mismo sistema que reproduce esta violencia. Ya que este “pacto de país” tendría que darse con los principales partidos del Régimen que son responsables de los graves recortes y retrocesos contra los derechos de las mujeres. De la misma manera que Iglesias también manifestó en el debate su continua voluntad de pactar con el PSOE para formar gobierno.
Lo que está claro es que para combatir la violencia machista no se puede confiar en las instituciones del mismo Régimen que es cómplice y responsable de la misma. Ya sea con sus principales partidos políticos que impulsaron duros ataques contra las mujeres. Con unos medios de comunicación que tratan el tema con total frivolidad y constantemente culpabilizan a las víctimas. O con una Justicia que desprotege a las víctimas y les impone amplias barreras para que puedan denunciar, mientras dejan impunes a muchos de los agresores.
Es necesario luchar contra el sistema que día a día reproduce con más crudeza las múltiples formas de violencia contra las mujeres. Porque el aumento de la precariedad laboral femenina, la pobreza, los desahucios, los recortes en las ayudas familiares y los servicios públicos, y la esclavización de la mujer en el hogar también son violencia machista. Para ello es crucial fortalecer una amplia movilización de mujeres independiente de los intereses del Estado, junto al resto de sectores oprimidos y explotados.