Como cada navidad los anuncios y propagandas de juguetes se multiplican por todos lados. Cómo se reproducen roles estereotipados para niños y niñas. Otras alternativas que cuestionan el sexismo.
Lunes 26 de diciembre de 2016 09:49
Para las nenas rosa y violeta; para los nenes verde y azul. Para ellas cocinitas, bebés y maquillaje; para ellos oficios y trabajos de fuerza. La industria del juguete se va aggiornado a los nuevos requerimientos tecnológicos e intenta competir con los juegos on line en tablets, celulares y play station; pero lo que no cambia son los estereotipos en los que ubican a niños y niñas.
En las jugueterías o en sitios web donde se venden juguetes no sólo nos encontramos con secciones por edad, sino que también con una división de productos por género. Hay juguetes para niñas y otros para niños, porque esta sociedad reproduce y alienta estereotipos y prejuicios que son funcionales a sostener el patriarcado. Así, no sólo queda preestablecido a qué sería correcto jugar, sino que también cumple muy bien la función de estigmatizar a aquél o aquella que salga de esta norma.
Para los varones figuras de acción, un sable láser o muñecos de la saga Star Wars. La telenovela Soy Luna manda entre las nenas; rompecabezas, disfraces de la protagonista o patines. Entre los personajes de películas encontramos a Frozen para las niñas y a los Minions para los niños.
Para los chicos un poco más grandes, las jugueterías ofrecen los clásicos bloques marca Lego, con una edición especial del juego de computadora Minecraft. Este juego virtual, que les permite a los chicos construir mundos con bloques de distintos elementos, no está pensado para las jovencitas, ¿será que ellas no están interesadas en la construcción de nuevos mundos?
Las muñecas de Monster High, hijas de los monstruos más famosos del cine, que asisten a la escuela de monstruos muy arregladas y maquilladas, también se venden muy bien entre las chicas algo más grandes, pero no se enfocan en público masculino, ¿ser “bellos” y “famosos” en la escuela es sólo para ellas?
No todo es rosa o celeste, pero…
- En España, para esta navidad, la marca Audi lanzó una campaña #CambiemosElJuego con un spot publicitario. "La muñeca que eligió conducir", es el nombre de la publicidad que apunta a romper con los estereotipos en los que los autos son para los niños y las muñecas sólo para las chicas. “Invita a pensar nuevas posibilidades de combinar productos cuya única función debería ser estimular el juego y no recrear tabúes impuestos socialmente”, afirman desde la compañía.
También en España varios ayuntamientos, como el de Málaga por ejemplo, promueven campañas publicitarias estatales para salir de los estereotipos sociales que los juguetes fomentan.
Si bien este tipo de campañas publicitarias aportan un punto de vista innovador, no dejan de ser estrategias de marketing para mejor vender sus productos y fomentar las ventas navideñas.
Rompiendo estereotipos
No necesitamos se especialistas ni ser muy modernos para determinar que el sexo de los chicos y las chicas no determina sus gustos, actividades o preferencias. Si un niño no juega con un muñeco bebé, o una niña no usa herramientas para construir, seguramente es porque a nadie se le ocurrió ofrecérselos para jugar.
“Esta diferenciación, producto de una construcción social que nada tiene que ver con la naturaleza, y que bien podría ser inofensiva durante la primera infancia, provoca, en edades más avanzadas, desigualdades y relaciones de poder que se arraigan fuertemente en sociedades patriarcales, generando la subordinación del género femenino respecto del masculino, cuya más drástica expresión es la violencia de género” explica la abogada Romina Pzellinsky, Responsable del Programa sobre Políticas de Género de la Procuración General de la Nación.
Si existen campañas publicitarias o nuevas industrias del juego que proponen otros puntos de vista, es porque leen con astucia la realidad que nos rodea, lo que de alguna manera es también es una conquista del movimiento de mujeres y de sus constantes movilizaciones para exigir, por ejemplo, terminar con la violencia machista.
Sucede que las mujeres, en la vida real, siempre van un paso adelante. Por eso, muchas nenas y jóvenes que juegan con muñecas o disfraces de princesas, también discuten en sus escuelas sobre sus derechos, participan de las marchas #NiUnaMenos y difunden esta campaña y, muchas veces, señalan desde muy pequeñas los estereotipos que parecen "cosas naturales".
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Ana Sanchez
Nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1984. Docente y miembro del PTS. Colaboró con la edición de Luchadoras. Historias de mujeres que hicieron historia, de Ediciones IPS. @soyanitasanchez