El debate sobre la segmentación de los subsidios a la energía encierra una discusión más amplia: ¿quién subsidia a quién? Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso @RossoFer
Jueves 18 de agosto de 2022 23:24

*- Toda política de ajuste va precedida o acompañada por la disputa por instaurar nuevos sentidos comunes que legitimen precisamente ese ajuste. Así, por ejemplo, las privatizaciones que impulsó Carlos Menem y que aún padecemos, estuvieron precedidas por una campaña de demonización de las empresas públicas y de todo lo público en general. A ver, esto no quiere decir que los servicios públicos no tuvieran problemas, sino que esos problemas se agrandaron para presentar una “solución” basada en entregar la gestión de esas empresas a empresas privadas. Una “solución” de la cuál hoy vemos los resultados.
*- Tanto en la discusión sobre la auditoría de los planes sociales como en la de segmentación de los subsidios energéticos está sucediendo algo similar. Se quiere instalar la idea de que los subsidiados o “mantenidos” que cobran o consumen “por arriba de sus posibilidades” (como se hartaron de repetir los macristas) son los pobres, los trabajadores o la clase media.
*- Para eso se apoyan en las distorsiones reales que existen, por ejemplo, con los subsidios a sectores muy enriquecidos o millonarios. Justamente, esa lista que circuló sobre las personas conocidas que recibían subsidios tenía el objetivo perverso de que, junto con el rechazo natural que genera que esas personas estén subsidiadas, se acepte el esquema general de “redistribución de subsidios” (Malena Galmarini dixit) que contiene, esencialmente, un tarifazo para gran parte de la clase trabajadora y la clase media. O, se pone el foco en problemas puntuales de clientelismo que puede existir (y existe) en determinadas “organizaciones sociales”, para impugnar toda forma de organización de los pobres.
*- Esa operación de “gran política” conduce a que la discusión pública esté ocupada en un debate que enfrente “pobres contra pobres” o “trabajadores y trabajadoras contra pobres” o “la clase media contra todos”.
*- Y en todo este lío que ocupa horas y horas de programas de radio o TV se pierden o se escamotean datos muy importantes sobre el tema “subsidiados y subsidiadores. Por ejemplo, el periodista Alejandro Rebossio reveló en elDiarioAr que durante 202o y 2021, entre las diez principales empresas beneficiadas con descuentos tributarios y de contribuciones patronales por la Ley de la Economía del Conocimiento estuvieron Accenture, BSF, Despegar, Endava, Globallogic, IAFH, Mercado Libre, Red Link, Sistemas Globales (conocida como Globant) y Technisys. Varias de ellas fundadas en paraísos fiscales del exterior, aunque con sus principales oficinas operando en Buenos Aires y sus dueños viviendo en Uruguay.
*- Cuando en el verano pasado sufrimos los apagones en la zona del Amba (uno se olvida porque pasan mil cosas en la Argentina, pero no fue hace tanto), la consultora Economía y Energía, dirigida por Nicolás Arceo, reveló que los subsidios al sector energético en 2021 alcanzaron los 10.910 millones de dólares y habían aumentado un 75 % respecto a 2020 y un 130 % respecto a 2019.
*- Pablo Anino registró en su entrega de hoy del newsletter El Juguete Rabioso que “el Gobierno otorga directamente subsidios a empresas. Por ejemplo, este año existen casi $68 mil presupuestados para el Plan Gas que beneficia fundamentalmente al fracking contaminante en Vaca Muerta. Allí operan Tecpetrol (Techint), Pampa Energía, entre otras grandes empresas petroleras. O el régimen de promoción económica de Tierra del Fuego cuyo gasto tributario es de $222 mil millones. En esa provincia opera, entre otras empresas que producen electrónicos, la compañía Mirgor de la que es socio Nicolás Caputo, el amigo del alma de Mauricio Macri.
*- A ver, el “dólar soja” ¿qué es? Para sintetizar: con el objetivo de que liquiden la cosecha que tienen acopiada especulando, se les brinda a los dueños de la tierra o productores la facilidad de depositar lo rendido en una cuenta atada a una eventual devaluación (ellos venden hoy y mañana sube el dólar y su precio se actualiza) y otro porcentaje le permiten comprar dólar ahorro al precio oficial. Cualquier trabajador o pequeño ahorrista tiene el límite de 200 dólares por mes (pagando el impuesto). Es decir, de alguna manera u otra se los “subsidia” porque, al final del camino, el Estado recauda menos o paga más. Lo mismo sucedió con el “bono dual” para el reperfilamiento de la deuda en pesos: los bancos y demás instituciones financieras recibieron un el “bono dual” que remunerará el dinero prestado según cuál termine siendo la variable más rentable: la devaluación del tipo de cambio oficial o la tasa de inflación. Claro, fueron todos corriendo a anotarse de este “subsidio”.
*- Pero, por último, esta discusión encierra otra más general y, si se quiere, conceptual. Porque el fundamento en el que se basa la segmentación es que sea más justo o más igualitario; que nadie viva o consuma a costa de nadie o en detrimento de nadie. Perfecto, pero en la sociedad en general, ¿quién mantiene a quién?
*- La permisividad por parte del Estado para la existencia de mano de obra barata, precaria es una especie de “subsidio”, de beneficio que reciben los que no hacen nada a costa de los que trabajan. Y aunque no haya superexplotación, la lógica empresaria se basa en vivir del trabajo ajeno.
*- La definición de diccionario de “subsidio” dice que puede ser definido como “cualquier asistencia o incentivo gubernamental, en efectivo o especie, hacia sectores respecto de la cual el Gobierno no recibe a cambio compensación equivalente”. Claro, se refiere claramente a fondos públicos, pero si vamos a la esencia, sacar un beneficio sobre el cuál no entregar una compensación equivalente, es la práctica empresaria por naturaleza. Científicamente no se llama “subsidio”, se llama explotación, pero comparte algunos puntos en común.
*- Y justamente, los más subsidiados por arriba son los que más agitan con la necesidad de reordenar los “subsidios” de los de abajo, porque todos los subsidios son iguales, pero algunos parece que son más iguales que otros.

Fernando Rosso
Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.