En el marco del proceso de redacción de la nueva Constitución, se ha suscitado un debate en torno a la posible inclusión de un capítulo separado para las Fuerzas Armadas y de Orden. Este intento del Partido Republicano y la derecha por darles una preeminencia a las FFAA busca apuntalar al Estado adelantando a posibles nuevos procesos agudos de la lucha de clases como ocurrió en el 2019.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Lunes 26 de junio de 2023

Iniciados los debates en las comisiones del nuevo proceso constituyente, la derecha ha empujado un intenso debate sobre la posibilidad de crear un nuevo apartado constitucional para las Fuerzas Armadas y de Orden.
Este debate busca, por parte del partido republicano, elevar el estatus de las Fuerzas Armadas para entregarles mayores márgenes de autonomía e impunidad frente a un posible escenario de lucha de clases aguda como el que se vivió en el 2019.
Históricamente las Fuerzas Armadas nunca han sido entidades neutrales o “apolíticas”, sino que están inherentemente vinculadas a la estructura de clase de la sociedad. No por nada uno de los promotores de esta iniciativa es un comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Ricardo Ortega (2006-2010).
En este contexto, la insistencia del Partido Republicano y otros sectores de la derecha en otorgar un capítulo propio a las Fuerzas Armadas y de Orden adquiere un significado más profundo que refleja los intentos de la burguesía y las élites económicas del país por articular un salvavidas frente a alguna nueva crisis.
Para la derecha es clave poder entregar mayores atribuciones y estatus que asegure la impunidad en caso de que nuevamente quieran utilizar a las fuerzas armadas para la represión. Ya se vio con la aprobación de la ley Nain-Retamal que ha servido para rebajar las condenas a policías acusados de violaciones a los derechos humanos.
Más allá del debate jurídico sobre si está la posibilidad o no de agregar nuevos capítulos al primer borrador entregado por la comisión de expertos, el hecho de que republicanos y la derecha tengan interés en agregar estas temáticas al nuevo texto, sólo apuntala aun más los rasgos represivos y autoritarios del modelo chileno.