A tres días de la elección presidencial, Marine Le Pen y Emmanuel Macron se enfrentaron en el último debate presidencial. La alta abstención sigue siendo una tendencia fuerte.
Jueves 4 de mayo de 2017 08:47
Le Pen abrió fuego al comenzar el debate, lanzando el primer ataque contra “el candidato de la globalización salvaje, la ‘uberización’, la inseguridad, la brutalidad social de la guerra de todos contra todos, la devastación económica”. La primera embestida de Le Pen tenía el objetivo de ubicar a Macron como el candidato de la globalización salvaje y ubicarse a ella misma como “candidata del pueblo”.
Acorralado ante los ataques de Le Pen, Emmanuel Macron trató de esquivar los golpes de forma poco convincente. "No mientas”, "esto no tiene sentido", "usted dice cosas estúpidas", "grandes mentiras", etc.
A partir de ahí, el debate fue áspero, con constantes interrupciones y ataques cruzados. Le Pen se esforzó en identificar a Macron con el fracaso de las políticas aplicadas hasta ahora en Francia, considerando el hecho de que Macron fue ministro de Economía entre 2014 y 2016.
Le Pen acusó a la Unión Europea de “impedir el desarrollo económico de Francia” y propuso su programa, mezcla de nacionalismo, xenofobia y demagogia.
Macron afirmó que las propuestas de Le Pen eran "irreales" y propuso “reformar el país para hacerlo más competitivo”, al tiempo que se comprometió a impulsar una Europa que “proteja a sus ciudadanos”: más europeísmo neoliberal.
En el debate sobre la cuestión del terrorismo y los atentados del Estado Islámico, la candidata ultraderechista acusó a Macron de "complacencia con el fundamentalismo islamista", a lo que el candidato liberal respondió que "nada desean más los yihadistas que la victoria de Le Pen", porque, a su juicio, "buscan la radicalización y la guerra civil" a la que ella "lleva al país".
En el proyecto europeo, Le Pen señaló que la salida de la UE ahorrará al país 9.000 millones de euros que “devolverá a los franceses, porque les pertenece a ellos”.
Macron, en cambio, aseguró que con la salida de la UE no se logrará ningún ahorro y que provocará “una pérdida de competitividad de la economía francesa”. También rebatió la propuesta de un sistema de “doble moneda” que la líder del Frente Nacional sugirió los últimos días, diciendo que eso perjudicaría a las empresas francesas.
En el terreno de la política exterior, la ultraderechista aseguró que Macron está bajo el influjo de la canciller alemana, Angela Merkel, lo que le llevó a decir que, gane quien gane el próximo domingo, "una mujer dirigirá el país": "O yo o Merkel".
El neoliberal Macron acusó a Le Pen de ser la candidata del presidente ruso, Vladimir Putin, a lo que ella replicó que "hay que ser equidistantes" entre Moscú y Washington.
Como era de esperar, Marine Le Pen ha tratado de bloquear Macron identificándolo como gestor y heredero de los cinco años de Hollande, y como instrumento de la aplicación de las directivas de la Unión Europea.
Macrón se defendió apelando a fortalecer el “Frente Republicano” anti Le Pen, pero ha sido muy poco convincente. Después del debate, parece poco probable haya cambiado la tendencia de la elección del próximo domingo, que le otorga una cómoda ventaja Macron.
Sin embargo, a tan solo dos días de las elecciones, la abstención sigue siendo la opción para una cuarta parte del electorado, lo que refuerza la grave crisis del régimen político francés.
Son muchos los trabajadores y los jóvenes que rechazan elegir entre “la peste y el cólera”. Porque si bien Le Pen representa claramente a un enemigo de los trabajadores, con su nacionalismo y xenofobia, por el otro lado está Macron, exbanquero y neoliberal, que con sus políticas antipopulares y proempresariales no representa un dique de contención contra el Frente Nacional.