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Red Internacional
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Coronavirus. Decenas de millones de trabajadores migrantes enfrentan mayor pobreza y desempleo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó este miércoles un informe advirtiendo de la situación de millones de migrantes que verán empeorar su condiciones de vida en medio de la pandemia.

Miércoles 24 de junio de 2020 16:51

Decenas de millones de trabajadores migrantes, obligados a regresar a sus hogares por la pandemia de coronavirus, enfrentan el desempleo y la pobreza en sus países de origen, mientras que otros tantos se encuentran varados. Ese es el informe lapidario que publicó este miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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Tras el relajamiento de las cuarentenas y la apertura de fronteras millones de trabajadores migrantes comenzarán a regresar a sus países de origen en busca de empleo o una mejor situación que la que sufren actualmente en medio de la pandemia. Sin embargo, la OIT alerta sobre la multiplicación de la pobreza y del desempleo en esos países, que en su mayoría ya atravesaban situaciones difíciles antes del coronavirus. Además, señala que tanto las familias como los países verán una merma en sus ingresos al terminar las remesas que en la mayoría de los casos enviaban los migrantes a sus familiares.

"Esta es una segunda crisis potencial dentro de la crisis [que ya existe]", dijo Manuela Tomei, directora del Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT.

Se estima que hay 164 millones de trabajadores migrantes en todo el mundo, casi la mitad de ellos mujeres, que representan el 4,7 por ciento de la fuerza laboral mundial. Si bien no todos estos trabajadores regresarán a sus hogares, después de perder sus empleos o por otras razones, la investigación informal de la OIT en más de 20 países indica que se espera que muchos millones lo hagan.

El informe de la OIT, centrado en los efectos de la pandemia COVID-19 entre los trabajadores migrantes, refugiados o desplazados forzosos, llama la atención sobre el impacto social y económico potencialmente grave si los retornos ocurren en un corto período de tiempo y si los migrantes no están incluidos en las medidas de protección social o no reciben ayuda para reintegrarse en los mercados laborales nacionales.

Según los informes unos 500.000 trabajadores migrantes ya habían regresado de India a Nepal, y se espera que un número similar llegue desde Medio Oriente y Malasia. La India misma ha repatriado a unos 220.000 trabajadores, en su mayoría de los estados del Golfo Pérsico.

Esta situación se agrava en varios de estos países, como Catar, Emiratos Árabes o Kuwait, donde entre el 80% y el 90% de los trabajadores son migrantes y están sometidos a la ley Kafala, por la que sus condiciones de vida y residencia están directamente relacionadas con sus empleadores. Esto hizo que muchos de ellos terminen o bien siendo expulsados, o bien confinados a centros de detención o trabajando más horas por un salario menor o en condiciones de servidumbre.

Una encuesta de 300 trabajadores migrantes en Bahrein mostró que el 60% había perdido sus empleos, más del 60% no había recibido sus salarios y más del 80% estaban luchando para pagar el alquiler y la comida, señaló Ryszard Cholewinski, especialista regional de los Estados Árabes en el informe de la OIT.

En Kuwait, más del 80 por ciento de las trabajadoras domésticas filipinas dijeron que trabajaban más horas desde el inicio de la pandemia y tenían menos probabilidades de tener un día libre, y también aumentaron las denuncias de acoso y abuso por parte de los empleadores.

Al mismo tiempo, la OIT señala que millones de trabajadores migrantes "se han quedado varados en los países de destino sin acceso a la protección social y sin dinero para alimentos o alojamiento. Incluso aquellos con trabajo pueden estar recibiendo salarios reducidos y viviendo en residencias estrechas en el lugar de trabajo donde el distanciamiento social es imposible, lo que los expone a un mayor riesgo de contraer el virus".

Esta es la situación de trabajadores y trabajadoras migrantes que son considerados "esenciales" por países de Europa y en Estados Unidos, como los que recogen cosecha en el campo o en empacadoras de carne, y que viven en condiciones de hacinamiento y por salarios miserables. La última semana se conoció el contagio masivo de trabajadores de un frigorífico alemán en el que todos sus trabajadores eran migrantes subcontratados. Este martes organizaciones de migrantes rumanos y organizaciones de gitanos denunciaron la discriminación, la xenofobia y las condiciones terribles de aislamiento y encierro en las que se encuentran luego del rebrote del virus en la fábrica.