Podrían llegar a 50 los refugiados encontrados en un camión frigorífico abandonado en el este de Austria, proveniente de Hungría. El macabro descubrimiento suma nuevas cuotas de terror al drama de la inmigración que no encuentra solución en la Europa del capital.

Isabel Infanta @isabel_infanta
Viernes 28 de agosto de 2015
Los cuerpos muertos de decenas de refugiados fueron encontrados en la mañana del jueves. Su estado de descomposición impedía saber a simple vista la cantidad exacta de víctimas, pero según la policía podría ascender a 50 personas.
Se estima que al momento del descubrimiento ya habían pasado entre tres y cuatro días de su muerte, a pesar de lo cual el camión habría cruzado la frontera en la noche del miércoles.
El camión posee un compartimento de carga de 5 metros de longitud, y se encontraba estacionado en una autopista en Burgenland, estado fronterizo con Hungría. El mismo fue trasladado a una instalación de veterinaria fuera de servicio donde hay un sistema de refrigeración necesario para recuperar los cuerpos.
Se espera que una vez recuperados, los cadáveres sean trasladados al centro de medicina forense de Viena, donde se harán las autopsias para determinar individualmente la causa de la muerte y se intentará identificarlos.
Las rutas del horror
El flujo de refugiados que buscan asilo político en Europa occidental no deja de crecer. Desde Siria y Afganistán en su mayoría, dejan atrás los horrores de las guerras con la esperanza de rehacer sus vidas lejos de la destrucción, muerte y miseria.
Decenas de personas entran diariamente a Austria desde Hungría, muchas veces apretadas en vehículos cuyos conductores los dejan luego en medio de una autopista o carretera. Desde Turquía a Grecia, Macedonia y Serbia, luego hacia Hungría, desde donde esperan poder transitar por los 26 estados de Europa.
Sin embargo, estos miles de hombres, mujeres y niños que buscan refugio en Europa se encuentran con muros, vallas y xenofobia. En muchos casos, la muerte. A diario las noticias de trágicos naufragios en la costa mediterranea sacude la población, pero no impide que miles de trabajadores esperanzados se aventuren a una travesía arriesgada en condiciones inhumanas.
El cinismo de los gobiernos
Los gobiernos europeos han afrontado la situación de la inmigración con un profundo cinismo. Por un lado, utilizan el discurso xenófobo y nacionalista para depositar en los inmigrantes la responsabilidad de las situaciones sociales degradadas en sus países, en crisis desde hace 8 años. Por otro lado, se muestran ajenos a las situaciones en los países de origen de los refugiados, encubriendo su responsabilidad política y económica sobre los países asolados por el saqueo y la guerra.
El caso de Afganistán es quizás, por la actualidad de la guerra impuesta por la invasión norteamericana, muy elocuente del rol que juega el imperialismo en la cuestión migratoria. En el del norte de África, una de las principales regiones de origen de las corrientes migratorias de Europa, la política de dominación histórica del imperialismo podría ser definido como genocidio, con sus guerras de dominio y ocupación, su política de saqueo y hambre.
La canciller alemana, Angela Merkel, que se encontraba en una cumbre en Austria, se mostró sobrecogida por la noticia, y declaró que "Esto nos recuerda que en Europa necesitamos afrontar el problema rápidamente y encontrar soluciones con espíritu solidario". Muchos nos hemos indignado no hace mucho con el "espíritu solidario" que mostraba Merkel cuando, en vivo y en directo, le negó a una niña refugiada una prórroga del asilo para poder completar sus estudios, dejando a la niña en un mar de lágrimas y al público atónito. Este hecho apenas ilustra la política de cierre de fronteras que llevan adelante los mandatarios europeos.
En una operación adicional para lavarse las manos, el canciller austríaco Johanna Mikl-Leitner desviaba la cuestión hacia los tratantes de personas calificándolos de criminales. Efectivamente, son mafias enormes las que lucran con la desesperación de miles de personas, pero no son más que un eslabón de la trágica cadena de la cuestión migratoria que tiene orígenes mucho más profundos y en la que tiene directa responsabilidad el imperialismo, tanto europeo como norteamericano, con su expoliación y sus guerras.
El ministro del interior italiano, que espera albergar a 20.000 inmigrantes hacia fin de mes dijo que "utilizaría galpones en desuso, cárceles e incluso propiedades confiscadas por la Mafia", lo que permite imaginar el tipo de hospitalidad que espera a esos inmigrantes, más aún conociendo el trato que han dado a los náufragos que han sobrevivido y logrado llegar a sus costas. También cargó contra los traficantes diciendo que "se han vuelto más despiadados".
Los trabajadores no reconocemos fronteras
La hipocresía con que hablan los gobiernos y los políticos capitalistas sobre los inmigrantes pretende ocultar un verdadero crimen social. El discurso xenófobo tiene como principal objetivo el de dividir a los trabajadores en favor de los intereses de aquellos que utilizan la mano de obra inmigrante a precio vil mientras hay bonanza y luego pretende desecharla cuando la crisis capitalista arrecia. La defensa de los trabajadores inmigrantes es de primordial interés para el conjunto de la clase obrera, nativa y extranjera.