La reciente publicación de los dichos del presidente de los Estados Unidos, en Agosto del año pasado, frente a la situación en Venezuela, reafirman los ánimos pro imperialistas dentro de la política del Magnate Yanqui.
Viernes 6 de julio de 2018
La revista TIME, ha publicado en su última entrega un reportaje de la agencia AP donde Donald Trump, plantea abiertamente la política histórica de intervencionismo sobre los países de Latinoamérica, a quien han considerado desde finales del siglo XIX, como su patio trasero y su sostén económico por excelencia.
En agosto pasado, el mandatario apuntó sus dardos contra la situación en Venezuela, respecto a esto argumento: “Con una Venezuela que se desenreda rápidamente amenazando la seguridad regional, ¿Por qué los Estados Unidos simplemente no puede invadir a un país con problemas?”. Los dichos fueron planteados a su ex secretario de Estado, Rex Tillerson, y al ex asesor de seguridad, Herbert Raymond McMaster, además de ser conocidos por al menos tres mandatarios de países sudamericanos, entre estos, Juan Manuel Santos de Colombia. Si bien los dichos del jefe de la Casa Blanca no tuvieron una respuesta positiva por parte de los asesores de gobierno y los mandatarios de la región, refleja la postura reaccionaria de intervenir en pos de proteger los intereses económicos del capital Norteamericano en la zona.
Nicolás Maduro, frente a estas declaraciones, llamo a los militares a estar preparados y “no bajar la guardia” además de señalar que no eran casualidad los dichos de Trump, ya que se daban luego de una cita con opositores venezolanos a la casa de gobierno en Washington DC.
Los rasgos Imperialistas del “proteccionismo” en Trump
Históricamente la política de Estados Unidos, ha estado ligada en torno a la intervención dentro de distintos procesos políticos y económicos en Latinoamérica. La doctrina Monroe “América for the Americans”, fue pionera de esta relación de opresión en contra los países “Semicoloniales” de la región en el siglo XIX, teniendo ciertos hilos de continuidad con la política de “American First” planteada por Trump. Luego fueron las sistemáticas operaciones político/militares contra los procesos de levantamiento de la clase obrera y los sectores populares en el continente, que se comenzaban a desencadenar luego de la revolución Cubana a finales de los años 50’ (denominadas en su conjunto como Operación Cóndor) y que terminaron en las dictaduras militares que ocuparon gran parte de los estados asesinando con el consentimiento y apoyo financiero y logístico a miles de personas en Chile, Argentina, Uruguay, Nicaragua, entre otros.
Hoy, en una delicada relación internacional, que se caracteriza por una situación transitoria, donde los procesos de lucha de clases están aislados y donde las distintas potencias imperialistas, como EEUU y China siguen moviendo piezas para lograr intensificar su hegemonía sobre territorios donde poder seguir sacando ganancias, las declaraciones de Trump sobre Venezuela, vuelven a poner en el centro que la consigna del "American First", de la mano con la política Imperialista que ha caracterizado a la tierra del Tío Sam en su relación con los países “Subdesarrollados” de Latinoamérica, Asia y África.
¡Fuera el imperialismo Yanqui de Latinoamérica!
Los distintos gobiernos de la región se han caracterizado por una apertura al dialogo con la potencia del norte. Sin ir más lejos, López Obrador, el candidato de la izquierda recientemente electo presidente en México - uno de los países que más siente el programa de Trump en torno a la deportación de inmigrantes y de saqueo de capitales- acaba de plantear que espera poder tener un ciclo de buenas relaciones bilaterales con el líder de la Casa Blanca.
Por otro lado, el giro a derecha que se viene dando en los gobierno de Latinoamérica, con Piñera, Macri y Temer como principales aliados de EEUU en el cono sur, plantea un escenario de posible posicionamiento de la política imperialista dentro de la región, lo vimos con los acuerdos de Macri con el FMI y que será seguramente un pilar a seguir por parte de sus pares mandatarios.
Respecto a esto, levantar las banderas de la unidad de los trabajadores en Latinoamérica es una tarea imperiosa. La política de Maduro se ha visto insuficiente para enfrentar el dominio de EEUU en el continente, a su vez que ha profundizado la crisis de los gobiernos “pos neoliberales” que han abierto el camino para la instauración de la derecha en lugares centrales de Sudamérica.
Desde la Fracción Trotskista por la IV Internacional planteamos una perspectiva internacionalista y de clase, con independencia política de las y los trabajadores respecto de los partidos que históricamente han remado a favor de Estados Unidos. Para enfrentar al imperialismo necesitamos que sea la clase obrera quien pase al frente y logre arrebatarles el poder a los empresarios y sus políticos. Gobiernos obreros a través de la región que sirvan como guía para oponer un programa socialista frente al salvaje capitalismo al que nos arrastran los imperios como el de Donald Trump.