Tras el gran acto realizado en la Ciudad de Buenos Aires, el excandidato presidencial habló con La Izquierda Diario.
Martes 22 de noviembre de 2016
Fotografía Enfoque Rojo
¿Qué reflexión tenés sobre el acto que acaban de hacer en la cancha de Atlanta?
Creo que dejó planteado, de forma muy contundente, al Frente de Izquierda como una alternativa no solo al ajuste de Macri sino también a aquellos que han colaborado con esa política, como es el Frente Renovador en la Cámara de Diputados y el Frente para la Victoria, en el Senado. Se confirma que el FIT es la única oposición consecuente al Gobierno de Macri.
El acto también dejó claramente planteada la denuncia a la CGT por la tregua que le brindó a este Gobierno, dejando pasar los despidos, la caída del salario y los tarifazos. En ese marco, se planteó fuertemente la necesidad de un paro nacional activo y un plan de lucha.
El acto tuvo una nutrida concurrencia desde todo el país
Me parece importante destacar la participación de la juventud. En el acto mismo hicimos hincapié y reivindicamos la movilización de los jóvenes y los fenómenos que hoy existen a nivel internacional, por ejemplo en Estados Unidos. Ahí ya se está movilizando la juventud, después del triunfo de Donald Trump, lo hace solidarizándose con los inmigrantes.
En ese marco, en el acto planteamos una perspectiva de lucha anticapitalista y socialista, de clara diferenciación con aquellos agrupamientos reformistas que existen a nivel internacional. Por ejemplo Podemos en España o Syriza en Grecia.
¿En qué sentido hablás de diferenciarse?
Y eso tiene sus consecuencias. Si miramos lo que ocurre en Grecia, vamos a ver cómo Syriza terminó aplicando el ajuste que exigían tanto el FMI como la Unión Europea. Eso pasó, pese al masivo rechazo del pueblo griego a ese ajuste.
Precisamente, para forjar una alternativa anticapitalista, es necesario tomar en cuenta la existencia de fenómenos de movilización y lucha de la juventud. Por ejemplo, lo que ocurre en Francia, donde a lo largo de gran parte del año vimos importantes movilizaciones que, incluso, fueron duramente reprimidas. O procesos como el del movimiento estudiantil chileno, o el de Brasil. Hablando de Chile, en el acto nos acompañó nuestra compañera Bárbara Brito, que acaba de ser electa para la directiva de la Federación Estudiantil de Chile, la FECh.
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El acto tuvo muchos momentos emotivos. Uno fue cuando habló Myriam Bregman, quien te acompañó en la fórmula presidencial del FIT en el 2015
Myriam destacó toda esa movilización y organización de las mujeres. Pero también planteó la necesidad de unir ese gran movimiento a la clase trabajadora, bajo una perspectiva anticapitalista y socialista. Esto es central, porque se trata de la única forma de lograr, efectivamente, la liberación definitiva de las mujeres, de terminar con todo tipo de opresión. Para eso hace falta la derrota del capitalismo a nivel internacional, en todo el mundo.
¿Cómo analizás el impacto del acto en el escenario político nacional?
Por ejemplo, una cuestión central es que el endeudamiento va a ser más costoso para el pueblo trabajador. Hay que señalar que la nueva situación que existe internacionalmente, con el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, puede significar un salto en el ajuste.
Y cuando digo ajuste no me refiero sólo al sector estatal, sino también al privado, dónde ya hay anuncios como el de Volkswagen que, a nivel internacional, va a despedir a 30.000 trabajadores, 7.000 solamente entre Argentina y Brasil. Eso, por ejemplo, puede significar el comienzo de una resistencia más dura al ajuste de Macri.
Así, el año que viene, que va a ser un año electoral, pueden agudizarse o pueden plantearse nuevos conflictos de sectores importantes de trabajadores, ante esta mayor crisis. La crisis además se avecina en América Latina, a nivel internacional y, también particularmente, en Argentina.
Frente a un escenario de resistencia como éste que señalás, ¿qué muestra el acto de Atlanta?
Pero al mismo tiempo se demuestra que eso tiene que servir también para seguir avanzando con la recuperación de comisiones internas, de los cuerpos de delegados y de sindicatos de manos de la burocracia. Precisamente para plantearse como una alternativa para organizar esa resistencia. Eso ya lo venimos haciendo, participando en todas las luchas que se han dado este año.
Pero, como bien planteó en su discurso mi compañero Claudio Dellecarbonara, los sindicatos no pueden ser un fin en sí mismo, sino que tienen que ser un medio para organizar a todos los trabajadores y ponerlos al servicio de derrotar al Gobierno y las patronales.
Claudio también planteó otra cuestión fundamental que mostró el acto. Miles de los trabajadores y las trabajadoras que estaban presentes en el estadio, además de ser parte de múltiples luchas sindicales, se consideran militantes políticos de la clase obrera. Ese proceso profundo, que se desarrolla en Argentina, ya tuvo su expresión en las elecciones del 2015, donde cientos de esos mismos trabajadores fueron candidatos. Desarrollar y extender esa unidad entre la lucha sindical y la lucha política es una gran apuesta del Frente de Izquierda.
¿Cómo repercute esto en el escenario electoral que, todo parece indicar, marcará el 2017?

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario