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Red Internacional
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LA GIRA DEL PAPA. Demócratas y republicanos, todos quieren “su” Francisco

Por primera vez un papa hablaba frente al pleno del Congreso estadounidense. El discurso de Bergoglio abordó los temas de la agenda acordados con el presidente Obama e incluyó referencias sobre el matrimonio igualitario o el aborto saludadas por los Republicanos. Oficialistas y opositores saludaron el discurso del papa que busca darle un mayor papel a la Iglesia en la política estadounidense.

Diego Sacchi

Diego Sacchi @sac_diego

Viernes 25 de septiembre de 2015

Fotografía : Reuters

Un día histórico en el Congreso de los Estados Unidos, por primera vez un Papa hablaba ante los representantes de las dos cámaras (Diputados y Senadores) de esa institución. La visita concertada por el Republicano John Boehner (quien también había concretado la visita del primer ministro israelí Netanyahu) había despertado serios cuestionamientos entre los miembros de su propio partido por la evidente confluencia de la agenda del Vaticano y la del Presidente Obama, sospechas que se habían confirmado un día antes en el encuentro de la Casa Blanca. Finalmente, y como se había cansado de anunciar el secretario de estado del Vaticano Parolin, el tono del discurso de Bergoglio en el Congreso fue más moderado y dejó algo para que, tanto Demócratas como Republicanos, puedan tomar como propio.

En uno de los discursos más esperados de la gira Papal por Cuba y Estados Unidos, Bergoglio hizo gala de su capacidad política para dejar contentos a uno y otro sector del Congreso. Previo al inicio de la gira desde el Vaticano veían al Congreso como uno de los escenarios más complicados en los que se presentaría Bergoglio pero, sin duda, la importante repercusión de la gira entre la población estadounidense y el hecho de que casi un tercio de los diputados y senadores sean católicos ayudaron a crear el clima que se vio en la transmisión. Las repetidas interrupciones al discurso por aplausos en la cámara, mostraron que ninguno de los presentes quería quedar por fuera de la “Papamanía” que se vive en Estados Unidos. Los extremos de ambos bandos, entre los candidatos presidenciales se unieron en el saludo y celebración del discurso Papal, desde Bernie Sanders reconocido como el candidato Demócrata ubicado más a la izquierda, hasta el Republicano Jeb Bush, hijo y hermano de los ex presidentes del mismo apellido.

En su discurso, Bergoglio, volvió a resaltar los puntos que marcan una agenda común con la administración del Presidente Obama, principalmente en lo que hace al tema de la reforma migratoria y los cambios en el medio ambiente, y que la mayoría Republicana del Congreso impide que se transformen en ley. El tema del avance en las relaciones con Cuba, fue cuidadosamente evitado por el Papa.

También moderó sus denuncias contra el creciente poder del “capitalismo salvaje” transformándolas en una suplica para que la nación que genera una parte desproporcionada de la riqueza del mundo no tome sus decisiones a expensas de la humanidad. "La política es, en cambio, una expresión de nuestra necesidad imperiosa de vivir como uno, con el fin de construir uno, el mayor bien común", dijo mientras citó a iconos americanos como Abraham Lincoln y Martin Luther King.

Buena parte del discurso dejó contentos a los miembros del Partido Demócrata y hasta medios importantes de Estados Unidos, como el New York Times que titula “Con un discurso inclinado hacia la izquierda, el Papa insta a actuar al Congreso”, reflejando que Bergoglio llamó a que los legisladores avancen en las leyes propuestas por el Ejecutivo.

Pero también hubo guiños para los Republicanos. La reafirmación de las posiciones de la Iglesia sobre la familia tradicional, en un momento en que Estados Unidos acaba de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, y una explicita defensa de la vida en "todas las etapas del desarrollo.", en alusión a su posición contraria al aborto, sirvieron para mostrar que el Vaticano está dispuesto a abrir su agenda a ambas partes de la política estadounidense.

Bergoglio volvió a mostrar en su discurso que pretende ubicar a la Iglesia como un actor político en Estados Unidos. Retomó nuevamente sus gestos hacía la comunidad de inmigrantes al que le sumó la referencia de figuras ligadas a las luchas por los derechos civiles (cuando el último tiempo la lucha de los afroamericanos por sus derechos volvió a tomar fuerza) y sociales. El escándalo de la pedofilia, una institución en extremo elitizada y con una agenda marcada por un conservadurismo extremo, son los factores más importantes que empujaron a la pérdida de fieles de la Iglesia estadounidense (y en todo el mundo).

La experiencias de los gobiernos latinoamericanos de la última década, como procesos de “desvío”, contención e institucionalización de movilizaciones y rebeliones populares, fueron útiles para la tarea política de Bergoglio frente a la crisis de la Iglesia y su búsqueda por recuperar la autoridad de la misma. Bergoglio utiliza en su gira por Estados Unidos y Cuba (y en buena medida desde el comienzo de su Papado) un discurso progresista, bajo principios conservadores, en palabras eclesiásticas heterodoxo en lo pastoral y conservador en los fundamentos.

Es muy pronto para saber si Bergoglio logrará conseguir para la Iglesia estadounidense un papel duradero en la agenda política del país. Lo que ha quedado claro es que, luego de su encuentro con Obama en la Casa Blanca y con su discurso en el Congreso, confirmó un lugar desatacado para la diplomacia vaticana en el principal imperialismo mundial.


Diego Sacchi

Nacido en Buenos Aires en 1977, militante del Partido de Trabajadores Socialistas desde 1994. Periodista, editor en la sección Internacional de La Izquierda Diario y columnista de temas internacionales en el programa de radio El Círculo Rojo.

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