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Red Internacional
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NEGLIGENCIA PATRONAL. Denuncia injusticias trabajadora accidentada de la industria automotriz

Tras accidentarse en el trabajo, Gabriela Maldonado ha enfrentado la corrupción de la patronal y el gobierno, pero se ha organizado con sus compañeros de trabajo en defensa de sus derechos.

Miércoles 20 de noviembre de 2019

La industria automotriz en México forma parte de uno de los sectores de producción más importantes del país. Siendo la segunda actividad económica con mayor participación en el PIB (Producto Interno Bruto) manufacturero detrás de la industria alimentaria.

La industria automotriz aumento su aportación al PIB llegando en 2017 al 3.7% nacional y al 20.2% del PIB manufacturero. En el mismo año generó más de 800 mil empleos.

Estos números son anunciados con bombo y platillos por los gobiernos, los empresarios y un sinfín de opinólogos y “analistas” de los medios de comunicación masiva.

Pero la realidad es que la vida dentro de las fábricas y maquilas es completamente ajena a los enormes intereses de la inversión extranjera, sea directa o indirecta, igual que a las nacionales.

El derrame económico de la producción nunca significa un aumento en la calidad de vida y de trabajo de los laburantes, quienes incluso son pensados como una máquina que forma parte de la línea de producción y que puede ser remplazada si falla.

Es por esto que los y las trabajadoras de la industria hacemos público el caso de nuestra compañera Gabriela Maldonado, quién tras sufrir un accidente laboral fue rescindida injustificadamente y además las autoridades coludidas con la empresa automotriz hacen todo para trabar el proceso de demanda correspondiente.

Testimonio de Gabriela Maldonado

Soy trabajadora de la industria automotriz, un día en el trabajo tuve un accidente de trabajo, estuve incapacitada por casi dos años, de los cuales sólo fueron 7 meses por riesgo de trabajo. En ese tiempo constantemente estuve internada y cada que el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) decidía cortarme la incapacidad lo hacía sin ningún tipo de filtro o consideración.

Me dieron de alta y según ellos estaba completamente lista para poder desempeñarme al 100 por ciento en mi área de trabajo, cosa que por supuesto era mentira y una irresponsabilidad de parte de los médicos y el instituto.

En los pocos estudios que me hicieron arrojaron que tenía hernias, desgaste en varias vértebras y un nervio plisado, daños los cuales según me dijeron que para el IMSS no es invalidante.

Así que al considerar mi caso como si fuese un problema leve, que no afectaría mi desempeño, deciden mandarme al trabajo.

Sin ninguna otra opción me presento en la planta con mi andador y mi bastón, de inmediato me enfrente al problema de que a la planta no le parece que me presente en esa condición y me dieron unas notas para el IMSS.

Cuando vuelvo a presentarme en el instituto con los documentos de rechazo que me habían dado en la planta, me comentan que no están de acuerdo y me mandan al trabajo otras tres veces, las cuales me regresaron igual al instituto, tomando como un juego, literalmente peloteándose mi caso entre la planta y el IMSS.

Me despidieron y tuve que tomar la decisión de meter mi demanda.

Conocí a una abogada que se ofreció a llevar mi caso, con un porcentaje final al ganar la demanda. Tras completar el proceso para comenzar el litigio, me citan a una primera audiencia, pero la licenciada cambió completamente de curso, me pedía que yo fuera la que me estuviera moviendo con los papeles. El día de la supuesta audiencia, el día 14 de noviembre, me da la noticia de que ya no me llevará el caso, lo cual es algo sospechoso ya que ella me dice que mi cita era para el día 19 del mes en curso, además me mandó mensajes groseros y hasta burlándose de que me haya organizado con mis compañeros del trabajo. Yo me organicé para defender, también desde ahí, mis derechos laborales.

Estoy casi segura de que le llegaron al precio igual que al médico del IMSS.

No es un caso aislado

Lo ocurrido con la compañera Maldonado es otro caso de los miles que hay en el sector. Estas situaciones y misterios son el pan de cada día para miles de los que trabajamos en la manufactura, es el día a día en las juntas de conciliación que son fácilmente compradas por los patrones y que prácticamente nunca concilian ni arbitran.

Es por eso que hacer la denuncia es parte fundamental para que todos los que sufrimos o hayamos sufrido estas condiciones de trabajo e injusticias de parte del patrón o el gobierno, terminemos con eso de una vez y para siempre.

Para no seguir dejando nuestras vidas en las líneas sin obtener nada de vuelta, más que un salario que muchas veces no es suficiente para llegar a fin de mes.

Hoy el caso de la compañera Maldonado nos demuestra las grandes mentiras que hay detrás de los anuncios de la tele y sin fin de personajes al servicio del gobierno y las transnacionales que dicen que todo va bien con sus gráficas de “crecimiento”.