Una ONG brasileña denuncia que 7 personas fueron ejecutadas por la policía en un megaoperativo en la famosa favela de Rio de Janeiro realizado luego de que el sábado cayera un helicóptero policial en el lugar, muriendo sus 4 tripulantes.
Lunes 21 de noviembre de 2016 12:58
Luego de que ayer se encontraran 7 jóvenes muertos con signos de haber sido torturados en la favela “Cidade de Deus” (Ciudad de Dios) en Rio de Janeiro, hoy el coordinador de la ONG brasileña Río de Paz, Antonio Carlos Costa, denunció que la muerte de los presuntos traficantes ocurrida el pasado fin de semana responde a una "ejecución extrajudicial" de las fuerzas del orden.
"Las informaciones que nos llegan desde la favela es que se trata de ejecuciones extrajudiciales realizadas por la Policía", declaró Costa a la agencia EFE. Las autoridades investigan las circunstancias de la muerte de los siete presuntos traficantes, cuyos cuerpos fueron encontrados tirados de bruces y con disparos en la cabeza.
El sábado se produjo la caída de un helicóptero de la policía militar que provocó la muerte de cuatro agentes. Luego de la caída del helicóptero, que en un inicio se explicó como consecuencia de un derribo intencional desde la favela y se inició una cacería que terminó con 7 muertos, ya se confirmó que el helicóptero no fue derribado sino que cayó por un desperfecto mecánico.
Para Costa "Es inaceptable la acción de la policía, con constantes violaciones de derechos humanos y constantes ejecuciones extrajudiciales", y agregó que este tipo de acciones provocan que la "sociedad de la comunidad" rechace la presencia policial.
Familiares de las víctimas precisaron que se trató de una "ejecución" por parte de agentes.
El padre de una de las víctimas relató que los propios habitantes de la favela encontraron a las víctimas tumbadas en el suelo, con las manos próximas a la cabeza, lo que, a su juicio, demuestra que fueron "ejecutadas".
Los siete cadáveres fueron colocados uno al lado del otro en una plaza de esta barriada pobre situada al oeste de Río de Janeiro y cubiertos con mantas por los propios vecinos, según EFE.
Familiares y amigos de las víctimas velaron los cuerpos en una especie de morgue improvisada, entre la desolación y la perplejidad.
Desde la madrugada del domingo la Policía controla los principales accesos a la favela. Ante la escalada de la violencia, el Gobierno brasileño puso a disposición de las autoridades locales a la Fuerza Nacional, integrada por miembros especiales de las diferentes policías, para reforzar la seguridad en la zona.
Por su parte, el golpista Michel Temer, reiteró su "confianza" en el trabajo de la Policía y lamentó la muerte de los cuatro agentes que viajaban en el helicóptero que se estrelló el sábado en un área próxima a la favela.