En el Cereso de Apizanquito se impuso una fianza de 43 millones de pesos como reparación de daño a Gustavo Labastida, Secretario General del Sindicato de Calzado Sandak, en lucha desde hace 4 años contra los abusos de la patronal.

Gabriel Bagundo México | @g_bagundo
Viernes 21 de agosto de 2015
Gustavo Labastida, trabajador en huelga hace 4 años y secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Calzado Sandak, permanece en el Cereso de Apizanquito, Tlaxcala, detenido hace unos días, por orden del gobierno del Estado, en alianza con la patronal canadiense de la empresa de zapatos.
A pesar que diversas organizaciones sociales denunciaron ilegalidades y fines políticos, presentes en la detención del representante sindical, el juzgado a cargo del caso, ha impuesto una fianza millonaria de 43 millones de pesos, que representa 5 veces el precio del terreno sobre el que se construyó la “casa blanca” de Enrique Peña Nieto.
Esta cantidad es simplemente increíble para los trabajadores en huelga, que han denunciado que con el salario de un obrero de Sandak, hasta antes que la patronal cerrara la planta, tendrían que trabajar alrededor de 600 años para poder reunir una suma así.
Saben que la detención de Labastida, así como la fianza fijada, son un intento del gobierno por quebrar la resistencia y anuncian que no se rendirán a pesar de la represión, por el contrario exigen solución a sus demandas y ahora la libertad inmediata de su compañero.
Anunciaron que el plantón sostenido en la entrada de la empresa se mantendrá, así como su huelga y aclaran que los delitos que le imputan a su compañero son falsos, pues ninguno de ellos jamás ha dañado las instalaciones o la maquinaria de la empresa en huelga.
Esta disposición recibe sendas expresiones de apoyo a nivel nacional e internacional de organizaciones estudiantiles, sindicales y políticas de izquierda.
Una detención ilegal
El abogado de los trabajadores en lucha, Humberto García González denunció las irregularidades en la detención del líder sindical, el 17 de agosto, en Calpulalpan, Tlaxcala.
Policías Judiciales lo detuvieron mientras circulaba por el periférico de la ciudad a las 11:15 a.m. y el abogado no pudo verlo hasta un día después de su detención, una maniobra para trasladarlo al Cereso de Tlaxcala.
Pese a que hace casi dos meses los trabajadores tramitaron un amparo para protegerse de los intentos de la empresa por quebrar su resistencia, Gustavo Labastida fue detenido y trasladado de inmediato a Apizanquito.
Asimismo los supuestos “daños” a la empresa o maquinaria no tienen sustento, pues forman parte de una maniobra del gobierno de Tlaxcala y la empresa para derrotar la lucha. Así como las otras órdenes de aprehensión para varios trabajadores que participan en la lucha.
Trabajadores llaman a redoblar la lucha
Las obreras y los obreros en resistencia de Calzado Sandak llamaron a seguir apoyando su lucha y exigir junto con ellos la liberación de Gustavo Labastida, así como el cese a todas las órdenes de aprehensión y hasta conseguir que su lucha triunfe.
Confían en que la solidaridad en las calles permitirá demostrar que la reclusión de su compañero no está fundamentada en ningún delito, sino en su heroica resistencia de años.
La empresa de Calzado Sandak es parte de la filial transnacional Bata, que produce zapatos como Bubble Gummers y otras marcas, pero desde el cierre ilegal de la planta en Tlaxcala, la patronal se ha negado a cumplir sus demandas, incluso el derecho a una liquidación de ley a trabajadores con décadas de antigüedad. Desde entonces los trabajadores mantienen una huelga, que hace frente a los despidos, el despojo de sus derechos.
El plantón permanente en la entrada de la empresa para evitar el vaciamiento de la planta, ahora enfrenta la represión del gobierno de Tlaxcala, encabezada por el priista Mariano González Zarur y también han resistido intentos policiales y de golpeadores enviados por la patronal a violentar la huelga y llevarse la maquinaria.
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