La distinción entre refugiados y migrantes, más que un discurso, es una política de los gobiernos europeos que, este jueves en la cumbre de Ministros del interior, decidieron acelerar las deportaciones a "inmigrantes irregulares".

Cynthia Lub Barcelona | @LubCynthia
Jueves 8 de octubre de 2015
Foto: EFE / CSABA KRIZSAN
Así se preparan para hacer efectivo el discurso reaccionario que diferencia a refugiados "que huyen de la guerra", de inmigrantes ilegales "que huyen de la pobreza", para deportar a estos últimos, ya que los Ministros consideran que no tienen derecho a recibir asilo.
Mientras dicen comprometerse en dar asilo a los refugiados que huyen de conflictos y de la violencia de países como Siria y Eritrea, durante meses han estado debatiendo cómo reducir el paso a los migrantes que llegan de países de África, Oriente Medio y Asia.
Para ello también reforzarán las fronteras de la Unión Europea (UE) con el argumento de que "Hay que proteger a los que necesitan protección internacional, pero los que no tienen ese derecho deben volver a su país", afirmó el ministro de Inmigración y Asilo de Luxemburgo, Jean Asselborn.
El doble discurso de los gobiernos europeos para aplicar sus políticas migratorias, "solidario" con los refugiados por un lado, tiene su costado más racista y xenófobo frente a los "inmigrantes ilegales", por el otro. Para éstos últimos, los Veintiocho acordaron reforzar la llamada "política de retorno", para lo cual es necesario, llegado el caso, llevar a cabo detenciones "como medida de último recurso".
"La política de retorno es absolutamente imprescindible para que pueda funcionar el sistema de asilo", señaló el secretario del Estado español de Seguridad, Francisco Martínez, quien anunció además que este país acogerá a los primeros 50 refugiados que proceden de los centros de acogida de Italia.
Es decir, hay que "echar" a unos, para poder aplicar la ley de asilo a los refugiados. Sin embargo este "derecho" también está enormemente limitado frente a un "plan de reparto" que supera ampliamente las cifras de los refugiados que ya cruzaron las fronteras, a golpe de palos y gas pimienta. Las cifras del ’plan de cuotas’ son de 120.000 refugiados en dos años, cuando ya han llegado 500.000 y Alemania calcula que entrarán 800.000.
Respecto a los "inmigrantes ilegales", la Comisión Europea (CE) explicó que, de todas las deportaciones ordenadas en la UE cada año, se llevan a la práctica un porcentaje inferior al 40 %.
Francia fue el país que más contundentemente se pronunció a favor de esta política a través del ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, quien dijo que la creación de un dispositivo de guardias fronterizos es una "prioridad absoluta" para reforzar los controles.
El ministro no distingue inmigrantes de refugiados a la hora de presentar su plan, organizado en dos fases para "cuando un país sea incapaz de hacer frente a la presión por la llegada masiva de refugiados o de inmigrantes".
Para ello propuso formar una guardia costera gestionada por la agencia Frontex, creada especialmente para llevar a cabo "rápidas" intervenciones policiales, aéreas y navales, con un importante equipamiento de material militar pesado, aviones y helicópteros de combate y buques de vigilancia marítima.
Esta es la política "solidaria" de los gobiernos imperialistas, deportaciones masivas y refuerzo de fronteras que no hará más que aumentar los peligros a migrantes o refugiados, para quienes el mar se ha convertido en una fosa común.

Cynthia Lub
Doctora en Historia en la Universidad de Barcelona (UB), especializada en clase trabajadora durante el franquismo y la Transición, también en estudios sobre género y clase, feminización del trabajo y precariedad. Docente de educación secundaria pública.