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Red Internacional
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Plebiscito. Desbordes y el desvío constituyente como estrategia para "normalizar" Chile

En una reciente entrevista en el programa Mesa Central, Mario Desbordes, presidente de RN manifestó que el proceso constituyente y las reformas es la forma de terminar con el estallido social porque aísla a quienes quieren cambios profundos.

Domingo 12 de enero de 2020

Mario Desbordes, presidente de Renovación Nacional (RN) se refirió al proceso impulsado por el gobierno para una nueva constitución, así como las principales diferencias con la Unión Demócrata Independiente (UDI).

En pantalla marcó sus diferencias con la UDI, a quien calificó de "quedarse en una trinchera" por su rechazo rotundo a la idea de una nueva constitución, y de "artificial" su congelamiento en la Alianza.

En este sentido analizó que para mantener los puntos esenciales del modelo, era necesaria una reforma a la constitución y que de no hacerlo, se mantendría el curso del estallido con movilizaciones masivas, planteando tajantemente que "la violencia, el encapuchado es el mejor aliado del rechazo" y que entonces "la única de forma de aislarlos es mediante las reformas".

Sin embargo reconoció que dentro de su propio partido la votación mayoritaria será también el rechazo, alcanzando un 65% de la colectividad.

Una estrategia de desvío.

Estas declaraciones muestran como el proceso hacia una nueva constitución no es más que un desvío, pues el mismo Desbordes muestra que su intención es una reforma que mantenga lo esencial del modelo pinochetista.

Este proceso está pensado para aislar a quienes decididamente van por los cambios profundos, como el fin de las AFP, educación y salud gratuitas y la disolución de la policía, porque ya vieron en concreto el 12 de noviembre que existe la fuerza necesaria para derribar al gobierno e imponer una asamblea constituyente que sea realmente libre y soberana, donde el poder de veto no proteja los intereses de los grandes empresarios de este país.

Es necesaria la preparación desde ahora de un nuevo ascenso de la lucha, que prepare una gran Huelga General como la del 12 de noviembre, donde la CUT y la Confech y todas las organizaciones sociales y políticas se pongan a la cabeza efectivamente para rechazar el engaño del plebiscito y la convención porque una nueva constitución que deje atrás toda la herencia de Pinochet es posible, pero no con Piñera en el poder y los empresarios y la derecha asegurados por su poder de veto. Se demostró que la gran mayoría quiere cambios profundos, impulsemos una Gran Huelga General que derrote al gobierno y coloque en las manos de quienes se movilizan el poder de decisión en una asamblea constituyente libre y soberana