En medio de una jornada nacional de lucha, cientos de mujeres argentinas se manifiestan en las calles para exigir la libertad de Belén, una joven oriunda de la provincia de Tucumán condenada a ocho años de cárcel por haber tenido un aborto espontáneo.

Pan y Rosas México México | @PanyRosasMex
Viernes 12 de agosto de 2016
El caso de Belén es emblemático; a pesar de no tener ninguna prueba, la justicia argentina ha decidido condenarla a ocho años de prisión, se le acusa de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y la alevosía”. Por ello, cientos de mujeres en las calles exigen la anulación del caso.
No obstante, el caso de Belén no es el único, en la prisión de Tucumán son más de 600 las mujeres procesadas por haber abortado, en su mayoría de escasos recursos.
Organizaciones de mujeres -como Pan y Rosas Argentina- feministas, de derechos humanos, políticas -como el Partido de los Trabajadores Socialistas- estudiantes, activistas, se han sumado a la jornada que en este momento se lleva a cabo en distintas regiones de Argentina.
Entre los reclamos en la movilización, además de la exigencia de la libertad a Belén, se encuentra la implementación de una educación sexual en todos los niveles escolares, asimismo por el acceso gratuito e irrestricto de los métodos anticonceptivos y, sobre todo, por la legalización del aborto en ese país.
Sin embargo, la lucha por el aborto no es un problema individual de cada país; en América Latina los únicos países que no penalizan el aborto son: Cuba, Uruguay y la Ciudad de México. Pero no es suficiente, debemos pelear para conquistar el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos en todos los países de América latina. Son miles las mujeres criminalizadas por ejercer su derecho al aborto.
Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas México saludamos este acto y nos sumamos a la exigencia de la despenalización del aborto en toda Argentina y América Latina. Sabemos que en todo el mundo hay miles de Belén condenadas por el delito de aborto como un aleccionador para todas aquellas que quieran decidir sobre su cuerpo.
Necesitamos construir un movimiento de mujeres internacionalista que peleé por nuestros derechos en las calles, con independencia política, que exija el cese del feminicidio, la legalización del aborto, que denuncie el trabajo precario y las dobles o triples jornadas laborales que recaen sobre nosotras, que conquistemos el derecho al aborto libre seguro y gratuito.
Desde México gritamos muy fuerte para que se escuche nuestra voz hasta Argentina: ¡Si tocan a una, nos organizamos miles!