México funge como anfitrión de la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad y Economía para México y Centroamérica, planeada en la base del organismo militar Comando Sur, en Miami, Florida.
Sábado 17 de junio de 2017
La realización de la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad y Economía para México y Centroamérica se da en el marco de la ofensiva de Donald Trump contra la comunidad migrante y latina en Estados Unidos, pero además en donde su política de recolonización y control militar sobre el conjunto de América Latina planea avanzar junto a organismos internacionales para una mayor penetración imperialista en la región.
La reunión donde México funge como anfitrión de la Conferencia participa el actual secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray y su homólogo Rex Tillerson junto al vicepresidente Pence, los secretarios del Tesoro, Steven Mnuchin, y de Seguridad Nacional, John Kelly. También se encuentran los presidentes centroamericanos de Guatemala, Jimmy Morales; de Honduras, Juan Orlando Hernández; y el vicepresidente de El Salvador, Óscar Ortíz.
Como invitados asisten los funcionarios de otros países como Belice, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, España y la Unión Europea, así como funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Fondo Monetario Internacional (FMI), y del Banco Mundial.
La agenda de la cumbre -que se celebra en una de las bases militares del Comando Sur, en Miami, Florida- está centrada en discutir temas sobre seguridad, control de fronteras, narcotráfico y fortalecimiento institucional, así como coordinar en una segunda sesión el tema económico e inversión privada para la región.
Hacia el avance de la militarización
Según una publicación de El País, el vicepresidente Mike Pence señaló en la plenaria: “Queremos permitir que ustedes crezcan, su éxito es nuestro éxito”. Sin embargo, se detuvo a puntualizar como prioritario el tema migratorio para la actual administración que encabeza Donald Trump en Estados Unidos para con los vecinos del sur del continente. “Nos aseguraremos de que nuestras fronteras estén cerradas para aquellos que busquen hacernos daño y de que sean infranqueables para las drogas que están asolando nuestras familias y comunidades”, declaró Pence.
Por su parte, Luis Videgaray precisó que sobre los temas en materia de seguridad y migración “son síntomas de una problemática estructural”, y para avanzar hay que tener temas de fondo “como desarrollo, generación de empleos y prosperidad", indicó. Sobre el actual proceso de llevar a cabo un plan en conjunto con Estados Unidos y los gobiernos centroamericanos, indicó que “la voz de México y la voz del presidente Enrique Peña Nieto, contundentemente dice sí”.
Aunque se ha indicado que se retomaron aspectos sobre temas de derechos humanos para los pueblos indígenas que habitan la región, la sesión estuvo centrada en resolver aspectos en materia del ingreso de capital privado. En este sentido Tillerson se pronunció por la cooperación “para proteger” la economía formal de la región, y añadió que un mercado laboral legal que tenga orden “es imprescindible” para esa región.
“Buscamos impulsar la seguridad nacional estadounidense, garantizar nuestras fronteras y avanzar en nuestro interés económico”, dijo el secretario de Estado, Rex Tillerson al abrir la Conferencia para la Prosperidad y la Seguridad en Centroamérica, indicando a continuación que “promover la prosperidad” de la zona “es un componente central en este esfuerzo”. Para ello, el Banco Interamericano de Desarrollo anunció el pasado 14 de junio una iniciativa para invertir 2.500 millones de dólares en infraestructura en los países del Triángulo Norte.
Desplazamientos forzados: consecuencia de acción militar
En contraste con esto, cientos de familias de campesinos e indígenas q’eqchí acampan en la frontera entre México y Guatemala, después de ser desalojados de la comunidad de Laguna Larga, en el departamento del Petén. La brutalidad represiva de más de 1.200 uniformados de la policía local y de las fuerzas militares guatemaltecas ya actúan para acatar los planes de Estados Unidos en complicidad con los gobiernos de México y de Guatemala para controlar la zona de disputa.
“No queremos ir a un albergue ni ser refugiados en México, sino volver a nuestras tierras. Somos cientos de campesinos que vivíamos del campo en nuestro propio país. Nos han quitado la casa y la forma de ganarnos el pan”, dice campesino desplazado.
Injerencia militar estadounidense en la región
Esta conferencia plantea concretar para la región del istmo centroamericano y para México una serie de acuerdos que incluyen el Plan Fortaleza para que las fuerzas armadas de México y Guatemala controlen militarmente la región en más de mil kilómetros, con patrullajes terrestres, aéreos y de reconocimiento e intercambio de información, así como la estandarización de protocolos y procedimientos para realizar “operaciones” en la frontera México-Guatemala con la tecnología e inteligencia del Comando Sur.
En este sentido, John Kelly, ha planteado que las fuerzas de seguridad mexicanas entrenen a las centroamericanas. “Tienen una gran experiencia en la lucha contra la corrupción dentro de la policía y los gobiernos, los mexicanos tienen una gran experiencia en eso, lo hacen todos los días, tienen una gran experiencia en operaciones militares para llegar a las instalaciones donde se ubican las drogas”.
La política mencionada por Kelly pretende ignorar las consecuencias y el cuestionamiento que devino de la militarización para México desde la administración del gobierno de Felipe Calderón y que Peña Nieto aún no ha podido cerrar, producto del amplio descontento por los hechos cometidos en Ayotzinapa y la desaparición forzada de los 43 normalistas.
Los acuerdos que de esta conferencia emanen serán devastadores y significarán una escalada mayor en la violación de los derechos humanos más elementales para cientos de mujeres, indígenas, trabajadores y jóvenes que de por sí tienen que lidiar con la extrema pobreza,represión, violencia y la corrupción de los gobiernos en esos países.
Los gobiernos centroamericanos, así como el mexicano, han mostrado el carácter servil y entreguista para acatar los planes de sus amos en Estados Unidos; es fundamental que en este escenario político la fuerza de los trabajadores, organizaciones sociales y el conjunto de la población se exprese de manera independiente en las calles, para echar a abajo este proceso de expoliación e intervención militar en México, Centroamérica y toda América Latina.